Para finalizar la temporada, nos despedimos con un especial sobre economía en España.
Una entrevista y cinco artículos del indispensable Juan Torres López, en los que nos advierte de la falta de presupuesto de las actuales leyes sociales aprobadas, del desigual reparto del crecimiento del PIB español, de los beneficios y la distribución de la renta en España, una reflexión sobre si ¿Vale la pena crecer así? y un análisis sobre las contradictorias políticas del PSOE.
Completan el especial sobre economía en España, la respuesta de Vicenç Navarro a David Taguas sobre la supuesta inviabilidad de la Seguridad Social en España, un articulo de Hernández Vigueras sobre el fichaje de Aznar como asesor de Centauro Capital, fondo de inversiones especulativas con sede en Islas Caiman, una reflexión de Carlos Taibo sobre el carácter de izquierda del actual gobierno y una denuncia de Edmundo Fayanás sobre un recorte en las pensiones.
De este mismo autor y fuera del especial sobre economía, es la descripción que realiza sobre “El blairismo” como ideología.
Incluimos también cuatro textos del quizás mejor analista de la situación política en España (Gustavo Búster), sobre las elecciones municipales, los pactos postelectorales, el debate sobré el estado de la nación y la última conferencia intergubernamental de la Unión Europea.
Nos hacemos eco, de curiosidades en las campañas electorales de Valladolid y Marinaleda, del “Manifiesto por la supervivencia” elaborado tras in intenso trabajo por los alumnos de último curso de la Facultad de Biología de la UAM y de rebelate.info un situó para publicitar noticias rebeldes.
Finalmente, publicamos un resumen sobre la presentación del libro de Ángel Carcoba “La salud no se vende, ni se delega: Se defiende” y una reseña mía sobre el libro “La izquierda verde” de Ángel Valencia.
Una entrevista y cinco artículos del indispensable Juan Torres López, en los que nos advierte de la falta de presupuesto de las actuales leyes sociales aprobadas, del desigual reparto del crecimiento del PIB español, de los beneficios y la distribución de la renta en España, una reflexión sobre si ¿Vale la pena crecer así? y un análisis sobre las contradictorias políticas del PSOE.
Completan el especial sobre economía en España, la respuesta de Vicenç Navarro a David Taguas sobre la supuesta inviabilidad de la Seguridad Social en España, un articulo de Hernández Vigueras sobre el fichaje de Aznar como asesor de Centauro Capital, fondo de inversiones especulativas con sede en Islas Caiman, una reflexión de Carlos Taibo sobre el carácter de izquierda del actual gobierno y una denuncia de Edmundo Fayanás sobre un recorte en las pensiones.
De este mismo autor y fuera del especial sobre economía, es la descripción que realiza sobre “El blairismo” como ideología.
Incluimos también cuatro textos del quizás mejor analista de la situación política en España (Gustavo Búster), sobre las elecciones municipales, los pactos postelectorales, el debate sobré el estado de la nación y la última conferencia intergubernamental de la Unión Europea.
Nos hacemos eco, de curiosidades en las campañas electorales de Valladolid y Marinaleda, del “Manifiesto por la supervivencia” elaborado tras in intenso trabajo por los alumnos de último curso de la Facultad de Biología de la UAM y de rebelate.info un situó para publicitar noticias rebeldes.
Finalmente, publicamos un resumen sobre la presentación del libro de Ángel Carcoba “La salud no se vende, ni se delega: Se defiende” y una reseña mía sobre el libro “La izquierda verde” de Ángel Valencia.
El libro “La izquierda verde” coordinado por Ángel Valencia y al que López Arnal nos aporta, como siempre en el, unos interesantes comentarios , esta impulsado por la”Fundació Nous Horitzonts” y editado por Icaria.
Para quien no lo sepa, la “Fundació Nous Horitzonts” es la fundación de ICV, y este libro pretende ser un intento de dar un contenido y acercar el ecosocialismo, entre los simpatizantes y militantes de un partido (ICV) al que siempre se le ha acusado de que su transformación hacia el “ecosocialismo” haya llegado mas por motivos “tácticos” o de marketing político que por un verdadero convencimiento ideológico. De ahí que muchos que nos consideramos cercanos al “ecosocialismo” desde un punto de vista teórico, cuestionemos en la práctica el carácter ecosocialista de ICV
El libro fue presentado en Septiembre pasado, en la recuperada, por parte de ICV, “Festa del Treball”, antaño organizada por el PSUC (No entrare en el debate sobre los derechos que puede tener ICV para organizar esta fiesta) y está dividido en diez capítulos y cuatro bloques: “Pensando en la izquierda verde”, “El espacio político de la izquierda verde”, “La izquierda verde en el caso español”, “La izquierda verde: Perspectivas y desafíos de futuro”. (Nótese la facilidad con la que se sustituye el termino “ecosocialismo” por el de “izquierda verde”).
Cada capitulo esté escrito por un autor diferente y combina artículos muy interesantes como los de Riechmann, Sempere o especialmente el de Monedero, con, por otro lado, autenticas piruetas llenas de omisiones y sectarismos como en los capítulos que intentan justificar el camino de ICV o la historia de los verdes de Andalucía.
Creo que se pueden distinguir dos (o incluso tres) escuelas ecosocialistas.
Los ecosocialistas de origen verde (ecologistas que se abrazan al socialismo) como Lipietz, Dobson o Angel Valencia (editor del libro “La izquierda Verde”
Los ecosocialistas de origen marxista (marxistas verdes) como O’Connor, Kovel, Bahro, Foster, Lowy o toda la escuela de Sacristán y Mientras tanto (Fernández Buey, Capella, Riechmann, Tello, Sempere, Recio, Lopez Arnal, …)
Y finalmente los ecosocialistas de origen libertario como Martínez Alier
Para quien no lo sepa, la “Fundació Nous Horitzonts” es la fundación de ICV, y este libro pretende ser un intento de dar un contenido y acercar el ecosocialismo, entre los simpatizantes y militantes de un partido (ICV) al que siempre se le ha acusado de que su transformación hacia el “ecosocialismo” haya llegado mas por motivos “tácticos” o de marketing político que por un verdadero convencimiento ideológico. De ahí que muchos que nos consideramos cercanos al “ecosocialismo” desde un punto de vista teórico, cuestionemos en la práctica el carácter ecosocialista de ICV
El libro fue presentado en Septiembre pasado, en la recuperada, por parte de ICV, “Festa del Treball”, antaño organizada por el PSUC (No entrare en el debate sobre los derechos que puede tener ICV para organizar esta fiesta) y está dividido en diez capítulos y cuatro bloques: “Pensando en la izquierda verde”, “El espacio político de la izquierda verde”, “La izquierda verde en el caso español”, “La izquierda verde: Perspectivas y desafíos de futuro”. (Nótese la facilidad con la que se sustituye el termino “ecosocialismo” por el de “izquierda verde”).
Cada capitulo esté escrito por un autor diferente y combina artículos muy interesantes como los de Riechmann, Sempere o especialmente el de Monedero, con, por otro lado, autenticas piruetas llenas de omisiones y sectarismos como en los capítulos que intentan justificar el camino de ICV o la historia de los verdes de Andalucía.
Creo que se pueden distinguir dos (o incluso tres) escuelas ecosocialistas.
Los ecosocialistas de origen verde (ecologistas que se abrazan al socialismo) como Lipietz, Dobson o Angel Valencia (editor del libro “La izquierda Verde”
Los ecosocialistas de origen marxista (marxistas verdes) como O’Connor, Kovel, Bahro, Foster, Lowy o toda la escuela de Sacristán y Mientras tanto (Fernández Buey, Capella, Riechmann, Tello, Sempere, Recio, Lopez Arnal, …)
Y finalmente los ecosocialistas de origen libertario como Martínez Alier
La presentación de libro de Angel Cárcoba "La salud no se vende ni se delega. Se defiende", ha sido realizada por Vicenç Navarro, Carmelo Plaza, Rodolfo Benito y el propio Angel Carcoba, cuyas intervenciones resumimos a continuación. Todos resaltaron la importancia de la salud laboral y reivindicaron la salud de los trabajadores en cualquier lugar que estos se encuentren.
Rodolfo Benito, presidente de la Fundación Sindical de Estudios y miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CC.OO. resaltó el empleo como “el vinculo fundamental de la salud y la seguridad de los trabajadores” y resaltó la importancia del libro “que habla del pasado, pero mirando al futuro, y es útil para reflexionar, para hacer mas viable el trabajo del sindicato en esta materia” , señalo que Ángel Cárcoba es “uno de los mejores y mayores experto de este país
en materia de salud laboral” y resaltó su vinculación permanente con CC.OO., “ahora en la Confederación, antes en la Unión de Madrid, y siempre manteniendo un vinculo con empresas y centros de trabajo, además del trabajo sindical, que nos han ayudado mucho”.
Vicenç Navarro empezó su intervención haciendo referencia a un estudio realizado en los años 70 en Estados Unidos, siendo director de la Escuela de Salud Pública de Hopkins que analizaba los determinantes de la salud del pueblo estadounidense, contrariamente a la creencia general acerca de los factores de riesgo tradicionales como dieta, ejercicio, comportamiento individual, etc, el resultado mostró que la variable más importantes en la salud y que configuraba la longevidad, los años de esperanza de vida que tenían los ciudadanos, era el trabajo, la naturaleza de su trabajo.
Hoy esta variable se ha desestimado. El trabajo ha desaparecido incluso en los análisis científicos. Hace poco, un gobierno español elabora un plan de salud, en el que se analiza la situación de salud y ni una sola vez se cita la situación del trabajo. Se trata de algo muy preocupante y es fundamental que se recupere este concepto. Este libro es un paso muy importante en esa línea.
Vicenç Navarro se mostró muy critico con el hecho de que hoy es el factor consumo y no el trabajo el parámetro que mide la relación de los ciudadanos con la sociedad, y es precisamente entorno al consumo como los propios ciudadanos se autoincluyen o autodefinen como pertenecientes a una determinada clase social ¿alta, media, baja?. Considera que es algo profundamente erróneo, porque lo que la gente tiene depende de lo que hace, y no al revés. El trabajo es el factor determinante de lo que uno tiene.
Considera Navarro que el trabajo juega un papel decisivo para configurar la escala social de un país. Y en contra de lo que se puede creen es obvio que en España hay clases sociales (burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora continua vigente). Una maestra, tiene una renta menor que un trabajador de la siderurgia, por tanto el trabajador de la siderurgia sería clase media, en esa categoría, y la maestra, clase baja, pera la esperanza de vida de la maestra es mucho más elevada que la del trabajador de la siderurgia. Las condiciones del trabajo son determinantes. En España la mayoría de la ciudadanía es clase trabajadora.
Frente al discurso de que “ya no hay clases” el profesor Navarro pone un ejemplo “miren los certificados de muerte”, En cualquier país la relación entre como la gente vive y como muere es muy evidente. “un burgués vive dos años más que un pequeño burgués; y este 2 más que una persona de clase media, profesional de renta media alta; que vive 2 más que un trabajador cualificado; que vive 2 más que un trabajador no cualificado; que vive 2 años más que un trabajador no cualificado y con mas de 5 años de paro. La diferente es de 10 años. Una persona de la burguesía vive 10 años más que un trabajador”.
Navarro continua su intervención haciendo un repaso a como mientras en España se vive en una dictadura, en Europa se avanza y se produce un pacto social entre capital y trabajo con implicaciones en salud laboral; en Estados Unidos se avanza en la lucha obrera para redefinir la naturaleza y el control del proceso de trabajo. Hubo un cambio de enorme profundidad, se redefinió la relación entre los trabajadores y el mundo empresarial y entre los trabajadores y los científicos. El movimiento obrero participa en esta nueva definición del concepto de salud laboral; esta corriente enraíza con especial fuerza en el movimiento sindical italiano, que se convirtió en una referencia, y consiguió avances importantes en el campo de la salud generando un movimiento, en el cual los propios trabajadores son los protagonistas y deciden no delegar, “el conocimiento no es algo que hacen los científicos, es lo que se genera en la práctica diaria y el científico aparece como servidor, no como protagonista. Se trata de una orientación que tuvo una enorme importancia internacional. Ángel Carcoba jugo un papel clave en la introducción en España de esta visión”.
El libro “La salud no se vende, ni se delega, se defiende”, es un claro intento de recuperar aquella experiencia, que es fundamental, porque muchas enfermedades no se han llegado a conocer hasta que no han sido los propios trabajadores, con la experiencia cotidiana, los que han ido definiéndola. Estas experiencias hicieron que la clase trabajadora exigieran que la salud laboral no dependiera de las empresas. Frente al avance que estos logros suponen el mundo empresarial se encuentra amenazado y responde con el neoliberalismo.
“El neoliberalismo no se entiende, sin las enormes conquistas que el mundo del trabajo hizo en la década de los 60 y 70, Reagan, Thatcher, son la respuesta de las clase dominantes a la amenaza que tienen a sus privilegios por parte de la clase trabajadora. El neoliberalismo es la ideología de la clase elevada”. Vicenç Navarro define el neoliberalismo como el protagonismo del mercado, donde los recursos se distribuyen según la capacidad de consumo que tienen las rentas, mientras que el sector publico juega un papel secundario.”Lo que es muy de lamentar es que el neoliberalismo también esta alimentando a muchas opciones de izquierda”, continua afirmando que el liberalismo no habla de trabajadores, habla de consumidores, no habla de solidaridad, habla de competitividad. No habla de grupos colectivos, habla de individuos y es esa cultura que machaconamente se transmite, lo que hace que cale en la ciudadanía. Frente a este avance del neoliberalismo, considera que la respuesta tiene que ser “la recuperación de aquellos valores, no para hacer una copia mimética, sino para inspirar a los nuevos valores.”
En este contexto considera importante que se recupere el significado de la democracia que no es votar cada cuatro años, “¡fíjense que ese concepto de delegación lo utiliza la derecha!. La democracia se realiza en base a tareas cotidiana donde la ciudadanía vive y donde el ciudadano vive, trabaja, reside y satisface sus necesidades. ¡A eso la derecha se opone, y también algunos sectores de izquierda!. Es ahí donde hay que reformar esa visión del proyecto de las fuerzas democrática. Y a mi me preocupa mucho que ese aspecto esa manera de pensar tan generalizada esta haciendo tanto daño, y cosas que están haciendo se aceptan como verdades, cuando es mera ideología y se llega a situaciones extremas, cuestionando incluso la viabilidad de la Seguridad Social. Y puso como ejemplo la noticia aparecida en la prensa según la cual “nada menos que el jefe de la oficina económica de Moncloa, dice en un artículo, apoyado por una editorial del País, que la Seguridad Social no es sostenible, que la edad de la jubilación tiene que ser de 70 años. ¡ni Bush se ha atrevido a tanto! Y nadie dice nada. Silencio. Nadie dice nada. Si la izquierda fuera una persona a mi me gustaría sacudirla y decirle: oiga responda”.
Vicenç Navarro finalizo su intervención pidiendo el voto para la izquierda y reivindicado la critica a la izquierda “el militante tiene que ser más critico” y reafirmando “mi lealtad es solo a la clase trabajadora de este país, a nadie más”.
Carmelo Plaza, secretario de Salud Laboral de CC.OO. de Madrid, resalto la importancia de presentar un libro que nos permite conocer la historia “sobre la historia debemos construir el futuro y seguir avanzando”. También resalto la importancia que tiene la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la necesidad de “atajar los incumplimientos que causan daño a la salud y a la vida de los trabajadores, que debe pasar por la implicación de los jueces. No puede haber tanta impunidad cuando se juega con la vida”.
Por su parte Ángel Cárcoba, autor del libro, empezó su intervención señalando la figura de Vicens Navarro para impulsar la salud laboral en nuestro país, ya que fue Navarro quien “me puso en contacto con la sede del conocimiento científico en estos temas, que entonces y aún ahora reside en Estados Unidos, cuando aquí estábamos con la Ordenanza General de Seguridad e Higiene”. También hizo mención al contacto con los sindicatos italianos “ambos fueron básicos para que en pocos años, desde el 78 al 82 la aplicación de estos modelos tuviera aplicaciones importantes en nuestros país”. Señala Ángel Carcoba que este cambio se visualiza bien observando las estadísticas: en 1976 se producen en nuestro país 2.200 accidentes mortales y en 1980 se había reducido a 924.
También quiso dejar claro que la Unión de Madrid “es la primera organización obrera de este país que se dota de un departamento de salud laboral”, y subrayo la importancia de este hecho porque “el conocimiento proporciona autonomía y ésta lleva a la hegemonía”.
Carcoba reconoció un punto de nostalgia al recordar a compañeros, a los que esta dedicado este trabajo “y cito algunos que ya no están: Gastone Marri uno de los ideólogos y coinventores de un modelo sin precedentes que recorrió todo el mundo, o un querido compañero de CC.OO. Ignaci Fina”, y también dedico un emocionado recuerdo a “a toda una generación de sindicalistas que entregaron lo mejor de si mismos, que surgieron nada mas legalizarnos. Eran activismo militante. Horas de trabajo en la empresa y en el sindicato”. No quiso que se le olvidara hacer una referencia al libro “Salud e imperialismo”, imprencidible para conocer la importancia de los indicadores de salud y saber porque enferman y mueren los ciudadanos en diversas partes del mundo en relación con ideología, el imperialismo, etc.
Señala que la idea del libro surge a raíz de la muerte de Gatone, se produce un encuentro donde están sindicalistas italianos como Govani Berlinguer y surge la idea de escribir como se trasladó a España el modelo obrero italiano.
El objetivo del libro es poner en manos de los trabajadores, de los delegados, se sindicalistas, activistas, expertos en salud laboral una serie de datos históricos e información sobre como se hizo el recorrido de la Seguridad e Higiene de la dictadura a la Salud Laboral. De la Salud Laboral regresamos a la Salud y Seguridad en el trabajo como es la actual normativa. “Yo hubiera soñado siempre con llegar a la Salud de los Trabajadores, allí donde estos estén, pero esta es la etapa por la que hemos de llegar. Desde la salud en el trabajo a la salud de los trabajadores”, añadió
El libro pretende romper una idea que está haciendo mucho daño en el propio movimiento obrero, “conceptos como seguridad, higiene, salud, salud laboral, salud pública, condiciones de trabajo, cultura de la prevención, empresas socialmente responsables, empresarios sin fronteras” son conceptos que podrían ser asumidos por empresarios y hacer creen que todos hablamos de la misma cosas pero para Carcoba esto no es cierto “yo no tengo nada que ver con la cultura de prevención del empresario, ni con los códigos de buenas prácticas, ni con la estrategia comunitaria basada fundamentalmente en sustituir la norma por la autorregulación; añade que hay que tener presente que la cultura de la prevención es una imposición de la patronal europea y resaltó la importancia de no caer en el pensamiento único, subrayando la existencia de al menos tres modelos: “el modelo obrero el modelo empresarial y el modelo tecnocrático” que evidencian las distintas formas de enfrentarse al problema y al drama de la enfermedad y la muerte en el trabajo, para apostillar “no todos vamos en el mismo barco. Porque cuando un barco se hunde las desigualdades se ponen más en evidencia” y recordó como en el hundimiento del Titanic fallecieron el 16% de los viajeros de primera y el 60% de los que iban en tercera”.
Para Ángel Carcoba la salud laboral implica demasiados interrogantes y controversias como para ser presentado como un conjunto de datos estadísticos y como una cuestión meramente técnica, considera que “La salud laboral es el proceso mediante el cual unos obtienen plusvalía y beneficios y otros enfermedad y muerte”.
Denunció que cada año mueren en el mundo 2.200.000 trabajadores y se interroga “¿Qué otra causa, ni guerras tan siquiera, ocasionan tanto sufrimiento y tanta muerte?. Es donde la lucha de clase de muestra de la forma más brutal. Nos pueden quitar salarios, nos pueden deslocalizar, pero ocasionarnos la enfermedad y la muerte a mas de 2.000.000 de trabajadores al año en el mundo, es lo más brutal de la lucha de clase”. Considera que estas muertes responden a un tipo de delincuencia “fría, calculada y aceptada socialmente”, los italianos los denominan “homicidios blancos”, los ingleses “asesinatos de orporación”.
Miles de millones de euros mueven hoy la salud y la seguridad “solamente las Mutuas declaran cada año mas de 2.000 millones de euros de beneficios netos. En este país hay registradas más de 1.000 servicios de revención ajenos, muy interesados en la obtención de grandes beneficios y nada interesados en la salud de los trabajadores”
Ante esta situación señaló que en mucha gente cunde el pesimismo, “eso lo percibo en muchos trabajadores” y eso en estos momentos significa delegar, y “produce una cadena que hace imposible la acción sindical,porque acción sindical significa participación”.
Rodolfo Benito, presidente de la Fundación Sindical de Estudios y miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CC.OO. resaltó el empleo como “el vinculo fundamental de la salud y la seguridad de los trabajadores” y resaltó la importancia del libro “que habla del pasado, pero mirando al futuro, y es útil para reflexionar, para hacer mas viable el trabajo del sindicato en esta materia” , señalo que Ángel Cárcoba es “uno de los mejores y mayores experto de este país
en materia de salud laboral” y resaltó su vinculación permanente con CC.OO., “ahora en la Confederación, antes en la Unión de Madrid, y siempre manteniendo un vinculo con empresas y centros de trabajo, además del trabajo sindical, que nos han ayudado mucho”.
Vicenç Navarro empezó su intervención haciendo referencia a un estudio realizado en los años 70 en Estados Unidos, siendo director de la Escuela de Salud Pública de Hopkins que analizaba los determinantes de la salud del pueblo estadounidense, contrariamente a la creencia general acerca de los factores de riesgo tradicionales como dieta, ejercicio, comportamiento individual, etc, el resultado mostró que la variable más importantes en la salud y que configuraba la longevidad, los años de esperanza de vida que tenían los ciudadanos, era el trabajo, la naturaleza de su trabajo.
Hoy esta variable se ha desestimado. El trabajo ha desaparecido incluso en los análisis científicos. Hace poco, un gobierno español elabora un plan de salud, en el que se analiza la situación de salud y ni una sola vez se cita la situación del trabajo. Se trata de algo muy preocupante y es fundamental que se recupere este concepto. Este libro es un paso muy importante en esa línea.
Vicenç Navarro se mostró muy critico con el hecho de que hoy es el factor consumo y no el trabajo el parámetro que mide la relación de los ciudadanos con la sociedad, y es precisamente entorno al consumo como los propios ciudadanos se autoincluyen o autodefinen como pertenecientes a una determinada clase social ¿alta, media, baja?. Considera que es algo profundamente erróneo, porque lo que la gente tiene depende de lo que hace, y no al revés. El trabajo es el factor determinante de lo que uno tiene.
Considera Navarro que el trabajo juega un papel decisivo para configurar la escala social de un país. Y en contra de lo que se puede creen es obvio que en España hay clases sociales (burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora continua vigente). Una maestra, tiene una renta menor que un trabajador de la siderurgia, por tanto el trabajador de la siderurgia sería clase media, en esa categoría, y la maestra, clase baja, pera la esperanza de vida de la maestra es mucho más elevada que la del trabajador de la siderurgia. Las condiciones del trabajo son determinantes. En España la mayoría de la ciudadanía es clase trabajadora.
Frente al discurso de que “ya no hay clases” el profesor Navarro pone un ejemplo “miren los certificados de muerte”, En cualquier país la relación entre como la gente vive y como muere es muy evidente. “un burgués vive dos años más que un pequeño burgués; y este 2 más que una persona de clase media, profesional de renta media alta; que vive 2 más que un trabajador cualificado; que vive 2 más que un trabajador no cualificado; que vive 2 años más que un trabajador no cualificado y con mas de 5 años de paro. La diferente es de 10 años. Una persona de la burguesía vive 10 años más que un trabajador”.
Navarro continua su intervención haciendo un repaso a como mientras en España se vive en una dictadura, en Europa se avanza y se produce un pacto social entre capital y trabajo con implicaciones en salud laboral; en Estados Unidos se avanza en la lucha obrera para redefinir la naturaleza y el control del proceso de trabajo. Hubo un cambio de enorme profundidad, se redefinió la relación entre los trabajadores y el mundo empresarial y entre los trabajadores y los científicos. El movimiento obrero participa en esta nueva definición del concepto de salud laboral; esta corriente enraíza con especial fuerza en el movimiento sindical italiano, que se convirtió en una referencia, y consiguió avances importantes en el campo de la salud generando un movimiento, en el cual los propios trabajadores son los protagonistas y deciden no delegar, “el conocimiento no es algo que hacen los científicos, es lo que se genera en la práctica diaria y el científico aparece como servidor, no como protagonista. Se trata de una orientación que tuvo una enorme importancia internacional. Ángel Carcoba jugo un papel clave en la introducción en España de esta visión”.
El libro “La salud no se vende, ni se delega, se defiende”, es un claro intento de recuperar aquella experiencia, que es fundamental, porque muchas enfermedades no se han llegado a conocer hasta que no han sido los propios trabajadores, con la experiencia cotidiana, los que han ido definiéndola. Estas experiencias hicieron que la clase trabajadora exigieran que la salud laboral no dependiera de las empresas. Frente al avance que estos logros suponen el mundo empresarial se encuentra amenazado y responde con el neoliberalismo.
“El neoliberalismo no se entiende, sin las enormes conquistas que el mundo del trabajo hizo en la década de los 60 y 70, Reagan, Thatcher, son la respuesta de las clase dominantes a la amenaza que tienen a sus privilegios por parte de la clase trabajadora. El neoliberalismo es la ideología de la clase elevada”. Vicenç Navarro define el neoliberalismo como el protagonismo del mercado, donde los recursos se distribuyen según la capacidad de consumo que tienen las rentas, mientras que el sector publico juega un papel secundario.”Lo que es muy de lamentar es que el neoliberalismo también esta alimentando a muchas opciones de izquierda”, continua afirmando que el liberalismo no habla de trabajadores, habla de consumidores, no habla de solidaridad, habla de competitividad. No habla de grupos colectivos, habla de individuos y es esa cultura que machaconamente se transmite, lo que hace que cale en la ciudadanía. Frente a este avance del neoliberalismo, considera que la respuesta tiene que ser “la recuperación de aquellos valores, no para hacer una copia mimética, sino para inspirar a los nuevos valores.”
En este contexto considera importante que se recupere el significado de la democracia que no es votar cada cuatro años, “¡fíjense que ese concepto de delegación lo utiliza la derecha!. La democracia se realiza en base a tareas cotidiana donde la ciudadanía vive y donde el ciudadano vive, trabaja, reside y satisface sus necesidades. ¡A eso la derecha se opone, y también algunos sectores de izquierda!. Es ahí donde hay que reformar esa visión del proyecto de las fuerzas democrática. Y a mi me preocupa mucho que ese aspecto esa manera de pensar tan generalizada esta haciendo tanto daño, y cosas que están haciendo se aceptan como verdades, cuando es mera ideología y se llega a situaciones extremas, cuestionando incluso la viabilidad de la Seguridad Social. Y puso como ejemplo la noticia aparecida en la prensa según la cual “nada menos que el jefe de la oficina económica de Moncloa, dice en un artículo, apoyado por una editorial del País, que la Seguridad Social no es sostenible, que la edad de la jubilación tiene que ser de 70 años. ¡ni Bush se ha atrevido a tanto! Y nadie dice nada. Silencio. Nadie dice nada. Si la izquierda fuera una persona a mi me gustaría sacudirla y decirle: oiga responda”.
Vicenç Navarro finalizo su intervención pidiendo el voto para la izquierda y reivindicado la critica a la izquierda “el militante tiene que ser más critico” y reafirmando “mi lealtad es solo a la clase trabajadora de este país, a nadie más”.
Carmelo Plaza, secretario de Salud Laboral de CC.OO. de Madrid, resalto la importancia de presentar un libro que nos permite conocer la historia “sobre la historia debemos construir el futuro y seguir avanzando”. También resalto la importancia que tiene la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la necesidad de “atajar los incumplimientos que causan daño a la salud y a la vida de los trabajadores, que debe pasar por la implicación de los jueces. No puede haber tanta impunidad cuando se juega con la vida”.
Por su parte Ángel Cárcoba, autor del libro, empezó su intervención señalando la figura de Vicens Navarro para impulsar la salud laboral en nuestro país, ya que fue Navarro quien “me puso en contacto con la sede del conocimiento científico en estos temas, que entonces y aún ahora reside en Estados Unidos, cuando aquí estábamos con la Ordenanza General de Seguridad e Higiene”. También hizo mención al contacto con los sindicatos italianos “ambos fueron básicos para que en pocos años, desde el 78 al 82 la aplicación de estos modelos tuviera aplicaciones importantes en nuestros país”. Señala Ángel Carcoba que este cambio se visualiza bien observando las estadísticas: en 1976 se producen en nuestro país 2.200 accidentes mortales y en 1980 se había reducido a 924.
También quiso dejar claro que la Unión de Madrid “es la primera organización obrera de este país que se dota de un departamento de salud laboral”, y subrayo la importancia de este hecho porque “el conocimiento proporciona autonomía y ésta lleva a la hegemonía”.
Carcoba reconoció un punto de nostalgia al recordar a compañeros, a los que esta dedicado este trabajo “y cito algunos que ya no están: Gastone Marri uno de los ideólogos y coinventores de un modelo sin precedentes que recorrió todo el mundo, o un querido compañero de CC.OO. Ignaci Fina”, y también dedico un emocionado recuerdo a “a toda una generación de sindicalistas que entregaron lo mejor de si mismos, que surgieron nada mas legalizarnos. Eran activismo militante. Horas de trabajo en la empresa y en el sindicato”. No quiso que se le olvidara hacer una referencia al libro “Salud e imperialismo”, imprencidible para conocer la importancia de los indicadores de salud y saber porque enferman y mueren los ciudadanos en diversas partes del mundo en relación con ideología, el imperialismo, etc.
Señala que la idea del libro surge a raíz de la muerte de Gatone, se produce un encuentro donde están sindicalistas italianos como Govani Berlinguer y surge la idea de escribir como se trasladó a España el modelo obrero italiano.
El objetivo del libro es poner en manos de los trabajadores, de los delegados, se sindicalistas, activistas, expertos en salud laboral una serie de datos históricos e información sobre como se hizo el recorrido de la Seguridad e Higiene de la dictadura a la Salud Laboral. De la Salud Laboral regresamos a la Salud y Seguridad en el trabajo como es la actual normativa. “Yo hubiera soñado siempre con llegar a la Salud de los Trabajadores, allí donde estos estén, pero esta es la etapa por la que hemos de llegar. Desde la salud en el trabajo a la salud de los trabajadores”, añadió
El libro pretende romper una idea que está haciendo mucho daño en el propio movimiento obrero, “conceptos como seguridad, higiene, salud, salud laboral, salud pública, condiciones de trabajo, cultura de la prevención, empresas socialmente responsables, empresarios sin fronteras” son conceptos que podrían ser asumidos por empresarios y hacer creen que todos hablamos de la misma cosas pero para Carcoba esto no es cierto “yo no tengo nada que ver con la cultura de prevención del empresario, ni con los códigos de buenas prácticas, ni con la estrategia comunitaria basada fundamentalmente en sustituir la norma por la autorregulación; añade que hay que tener presente que la cultura de la prevención es una imposición de la patronal europea y resaltó la importancia de no caer en el pensamiento único, subrayando la existencia de al menos tres modelos: “el modelo obrero el modelo empresarial y el modelo tecnocrático” que evidencian las distintas formas de enfrentarse al problema y al drama de la enfermedad y la muerte en el trabajo, para apostillar “no todos vamos en el mismo barco. Porque cuando un barco se hunde las desigualdades se ponen más en evidencia” y recordó como en el hundimiento del Titanic fallecieron el 16% de los viajeros de primera y el 60% de los que iban en tercera”.
Para Ángel Carcoba la salud laboral implica demasiados interrogantes y controversias como para ser presentado como un conjunto de datos estadísticos y como una cuestión meramente técnica, considera que “La salud laboral es el proceso mediante el cual unos obtienen plusvalía y beneficios y otros enfermedad y muerte”.
Denunció que cada año mueren en el mundo 2.200.000 trabajadores y se interroga “¿Qué otra causa, ni guerras tan siquiera, ocasionan tanto sufrimiento y tanta muerte?. Es donde la lucha de clase de muestra de la forma más brutal. Nos pueden quitar salarios, nos pueden deslocalizar, pero ocasionarnos la enfermedad y la muerte a mas de 2.000.000 de trabajadores al año en el mundo, es lo más brutal de la lucha de clase”. Considera que estas muertes responden a un tipo de delincuencia “fría, calculada y aceptada socialmente”, los italianos los denominan “homicidios blancos”, los ingleses “asesinatos de orporación”.
Miles de millones de euros mueven hoy la salud y la seguridad “solamente las Mutuas declaran cada año mas de 2.000 millones de euros de beneficios netos. En este país hay registradas más de 1.000 servicios de revención ajenos, muy interesados en la obtención de grandes beneficios y nada interesados en la salud de los trabajadores”
Ante esta situación señaló que en mucha gente cunde el pesimismo, “eso lo percibo en muchos trabajadores” y eso en estos momentos significa delegar, y “produce una cadena que hace imposible la acción sindical,porque acción sindical significa participación”.
Con la mano izquierda te doy un poco, con la derecha te quito más
Juan Torres López
Un estudio de la fundación Eurofound de la Unión Europea acaba de poner una vez más de manifiesto que en el campo de la política económica el gobierno de Rodríguez Zapatero está siendo muy negativo para los trabajadores y las clases con renta más baja. Según ese estudio, en toda la zona euro los sueldos subieron un 0,8% en 2006, mientras que en España lo hicieron sólo un 0,5%.
Se trata de un dato que vuelve a corroborar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores españoles que se viene produciendo en los últimos años y que refleja que el gobierno de Zapatero actúa con una lógica bastante perversa.
Con la mano izquierda diseña y ofrece políticas sociales que pretenden ser muy avanzadas y dirigidas a los más desfavorecidas, pero con la mano derecha de la economía favorece un reparto de la renta cada vez más beneficioso para las rentas del capital.
El saldo evidente no puede ser más que el incremento de la desigualdad y ésta siempre termina con más malestar social.
Es verdad que esto se produce hoy día como consecuencia de reformas y transformaciones que se dieron años atrás (privatizaciones, reformas laborales y fiscales, políticas desreguladoras, privilegio de la banca, facilidades para la desolocalización...) pero eso no exime de responsabilidad a este gobierno.
El de ZP afirma permanentemente que tiene más voluntad de hacer políticas sociales y bienestaristas que el de Aznar, que pretende gobernar a favor de los más desfavorecidos. Y es verdad que eso lo consigue en gran medida, como es fácil comprobar simplemente comparando las leyes de una y otra etapa.
Pero el problema de este gobierno es que puede terminar siendo una experiencia frustrada y prácticamente calcada del anterior en materia económica (es decir, de rentas y bienestar en definitiva) porque está casi completamente atado de pies y manos por las políticas neoliberales que aplican sus responsables económicos.
La política fiscal, el empecinamiento en mantener el superávit presupuestario que impide avanzar como sería necesario en educación, en desarrollo tecnológico e innovación, en infraestructuras sociales y en protección social, la falta de intervenciones más decisivas en el mercado de trabajo, la excesiva desregulación de los servicios... todo eso genera precarización y salarios a la baja. Mientras que la mano tendida a las grandes empresas, la incapacidad para hacer que la actividad económica sea menos patologico-dependiente de la construcción o la falta de decisión política frente a los grandes poderes financieros, dan ala a las grandes empresas para imponer condiciones laborales y salariales muy perjudiciales para los trabajadores.
Esta esclavitud es la que deberían tratar de romper los socialistas más consecuentes, los sindicalistas honrados y todos los ciudadanos de izquierdas. Aunque no será fácil porque no se percibe ni que haya voluntad política para ello ni condiciones sociales para lograrlo.
El principal escollo radica en una de las más grandes paradojas de nuestra época y que es, a su vez, la principal victoria del neoliberalismo: a medida que las clases trabajadoras pierden renta se hacen más conservadoras e incapaces para enfrentarse al poder establecido que las empobrece.
Como sus vanguardias sindicales y políticas tienden a reproducir ese conservadurismo para poder identificarse con sus bases resulta que las clases trabajadoras pierden poder de influencia y decisión, se fragmentan y desorganizan pasando a ser un magma de individuos aislados en lugar de grupos sociales con intereses expresos y compactos y, a la postre, se callan y tratan solamente de sobrevir cada persona como se pueda.
Resignados, los trabajadores terminan por ser los grandes legitimadores de las políticas económicas que los empobrecen.
Por eso decimos que el empobrecimiento no consiste simplemente en tener menos rentas, sino en la pérdida de empoderamiento, de pulsión y rebeldía, en la renuncia a pertenecer al ser social de referencia, e incluso en la confusión que provoca en los individuos a la hora de saber lo que de verdad interesa o conviene a cada uno.
El problema no es que estén bajando los salarios en España sino que eso se produce precisamente porque los trabajadores adniten estar más explotados sin rechistar, porque se han rendido, porque ya les da todo igual.
Les hacen juegos de manos delante de sus narices cuando les dicen que están dándole mucho por aquí y les quitan más todavía por allí, pero, ensimismados como están, son incapaces de descubrir el truco.
Y no es que los neoliberales sean unos grandes magos. Es que nos han entontecido.
Juan Torres López
Un estudio de la fundación Eurofound de la Unión Europea acaba de poner una vez más de manifiesto que en el campo de la política económica el gobierno de Rodríguez Zapatero está siendo muy negativo para los trabajadores y las clases con renta más baja. Según ese estudio, en toda la zona euro los sueldos subieron un 0,8% en 2006, mientras que en España lo hicieron sólo un 0,5%.
Se trata de un dato que vuelve a corroborar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores españoles que se viene produciendo en los últimos años y que refleja que el gobierno de Zapatero actúa con una lógica bastante perversa.
Con la mano izquierda diseña y ofrece políticas sociales que pretenden ser muy avanzadas y dirigidas a los más desfavorecidas, pero con la mano derecha de la economía favorece un reparto de la renta cada vez más beneficioso para las rentas del capital.
El saldo evidente no puede ser más que el incremento de la desigualdad y ésta siempre termina con más malestar social.
Es verdad que esto se produce hoy día como consecuencia de reformas y transformaciones que se dieron años atrás (privatizaciones, reformas laborales y fiscales, políticas desreguladoras, privilegio de la banca, facilidades para la desolocalización...) pero eso no exime de responsabilidad a este gobierno.
El de ZP afirma permanentemente que tiene más voluntad de hacer políticas sociales y bienestaristas que el de Aznar, que pretende gobernar a favor de los más desfavorecidos. Y es verdad que eso lo consigue en gran medida, como es fácil comprobar simplemente comparando las leyes de una y otra etapa.
Pero el problema de este gobierno es que puede terminar siendo una experiencia frustrada y prácticamente calcada del anterior en materia económica (es decir, de rentas y bienestar en definitiva) porque está casi completamente atado de pies y manos por las políticas neoliberales que aplican sus responsables económicos.
La política fiscal, el empecinamiento en mantener el superávit presupuestario que impide avanzar como sería necesario en educación, en desarrollo tecnológico e innovación, en infraestructuras sociales y en protección social, la falta de intervenciones más decisivas en el mercado de trabajo, la excesiva desregulación de los servicios... todo eso genera precarización y salarios a la baja. Mientras que la mano tendida a las grandes empresas, la incapacidad para hacer que la actividad económica sea menos patologico-dependiente de la construcción o la falta de decisión política frente a los grandes poderes financieros, dan ala a las grandes empresas para imponer condiciones laborales y salariales muy perjudiciales para los trabajadores.
Esta esclavitud es la que deberían tratar de romper los socialistas más consecuentes, los sindicalistas honrados y todos los ciudadanos de izquierdas. Aunque no será fácil porque no se percibe ni que haya voluntad política para ello ni condiciones sociales para lograrlo.
El principal escollo radica en una de las más grandes paradojas de nuestra época y que es, a su vez, la principal victoria del neoliberalismo: a medida que las clases trabajadoras pierden renta se hacen más conservadoras e incapaces para enfrentarse al poder establecido que las empobrece.
Como sus vanguardias sindicales y políticas tienden a reproducir ese conservadurismo para poder identificarse con sus bases resulta que las clases trabajadoras pierden poder de influencia y decisión, se fragmentan y desorganizan pasando a ser un magma de individuos aislados en lugar de grupos sociales con intereses expresos y compactos y, a la postre, se callan y tratan solamente de sobrevir cada persona como se pueda.
Resignados, los trabajadores terminan por ser los grandes legitimadores de las políticas económicas que los empobrecen.
Por eso decimos que el empobrecimiento no consiste simplemente en tener menos rentas, sino en la pérdida de empoderamiento, de pulsión y rebeldía, en la renuncia a pertenecer al ser social de referencia, e incluso en la confusión que provoca en los individuos a la hora de saber lo que de verdad interesa o conviene a cada uno.
El problema no es que estén bajando los salarios en España sino que eso se produce precisamente porque los trabajadores adniten estar más explotados sin rechistar, porque se han rendido, porque ya les da todo igual.
Les hacen juegos de manos delante de sus narices cuando les dicen que están dándole mucho por aquí y les quitan más todavía por allí, pero, ensimismados como están, son incapaces de descubrir el truco.
Y no es que los neoliberales sean unos grandes magos. Es que nos han entontecido.
¿Vale la pena crecer así?
Juan Torres López
Una de las obsesiones más comunes a casi todos los dirigentes políticos es lograr que aumente el Producto Interior Bruto, que se registren tasas cada vez más altas de crecimiento económico.
Cuando esto ocurre enseguida nos dicen que la economía va bien y que a partir de ahí vendrán más empleos y mejores condiciones de vida pero eso, desgraciadamente, casi nunca ocurre de verdad.
El concepto que se utiliza para medir el crecimiento de nuestras economías, el Producto Interior Bruto, sólo puede proporcionar una medida muy grosera de lo que en realidad está creciendo y de cómo nos afecta a todos.
Por un lado, sólo registra lo que se puede medir en valores monetarios. Estos días, por ejemplo, está aumentando el Producto Interior Bruto español por el valor correspondiente al gasto que se realiza para retirar los vertidos producidos en las playas de Ibiza. También aumentará el PIB este verano gracias al gasto que se realice para levantar los cadáveres de nuestras carreteras, o para prevenir la llegada de medusas a nuestras costas, o para apagar los fuegos que puedan declararse en nuestros bosques. Todo ello hace que haya más actividades económicas e incluso más ganancias y posiblemente más empleo pero la cuestión estriba en que de ese incremento no se resta la pérdida de bienestar que haya podido suponer el cierre de las playas, las muertes o la evidente destrucción de riqueza que todo eso comporta.
Es evidente, sin embargo, que el más elemental sentido del bienestar humano tiene que ver no sólo con lo que tiene valor monetario sino con muchas más cosas, con la felicidad, la seguridad o la satisfacción material o espiritual, que hoy día no se computan en el PIB.
El profesor español José A. Tapia ha puesto de relieve resultados muy significativos que contradicen la idea intuitiva que suele predominar entre los dirigentes sociales e incluso entre la mayoría de los ciudadanos. Contrariamente a lo que comúnmente se piensa, la realidad, en palabras de Tapia, es que es “en los años de crisis económica o, en otras palabras, de recesión, cuando aumenta el desempleo, la mortalidad tiende a disminuir más rápidamente. Y, a su vez, los años de crecimiento económico intenso, en los que el desempleo se reduce, se asocian a una evolución peor de la mortalidad, que tiende a disminuir más lentamente y a veces incluso aumenta. Estos efectos se han comprobado en EE.UU. y Alemania, en España durante el período 1980-1997, en un panel de países industrializados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en varios países latinoamericanos”. (José A. Tapia Granados. “Salud, economía y libertad: 40 años de crecimiento económico, transición política y condiciones de salud en España”.
Esos datos sugieren claramente que el crecimiento económico, la simple expansión de los valores monetarios que registra el PIB, no implica por sí mismo, sino más bien todo lo contrario si el modelo de crecimiento no es el adecuado, que se logren efectos beneficiosos sobre el bienestar, al menos concebido en este caso como mejor salud y menos mortalidad.
Por eso decimos que el crecimiento que muestra el PIB es ficticio, porque no refleja los costes que aunque sean no monetarios están claramente asociados a la actividad económica.
El PIB tampoco nos dice nada acerca de cómo se reparte lo que está creciendo, de modo que se puede decir que la economía marcha divinamente cuando, en realidad, sólo les va bien o mucho mejor a unos pocos, como de hecho viene ocurriendo en los últimos años de gran incremento de las desigualdades.
La significancia perversa de la idea de crecimiento económico medido solamente a través del Producto Interior Bruto se muestra claramente cuando la actividad que lo está generando es tan desordenada e irracional como la construcción y el urbanismo que hoy día predominan.
Como ha recordado José Manuel Naredo, algunos investigadores, como W.M. Hern, han comparado las manchas que deja el cáncer en los escáner y las de la cartografía sobre la ocupación del territorio. Así han podido comprobar el enorme parecido entre los procesos cancerígenos y la incidencia que tiene la especie humana sobre el territorio para generar el crecimiento económico de nuestros días.
Es asombroso confirmar que los procesos de crecimiento urbano que estamos contemplando continuamente a nuestro alrededor tienen efectivamente las mismas características de las patologías cancerígenas: crecimiento rápido e incontrolado, indiferenciación de las células malignas, metástasis en diferentes lugares e invasión y destrucción de los tejidos adyacentes.
Estas semejanzas con el cáncer del crecimiento económico de nuestra época, basado en el desorden urbano, en la hiperexplotación de los recursos, en la especulación inmobiliaria o en la sobreproducción, no son un simple recurso retórico.
Lo que está sucediendo verdaderamente es que fomentamos un tipo de actividad económica que es depredadora y fatal para el conjunto de nuestro ecosistema.
Lo habitual es, por ejemplo, que cuando se hacen planes urbanísticos, y en general cuando se establecen las previsiones del crecimiento de la actividad económica, no se tome en cuenta el volumen de residuos que se van a generar, o el consumo de energía o de materiales físicos que va a ser necesario utilizar o movilizar para llevarla a cabo. Nada de eso forma parte de la contabilidad social al uso porque ésta no atiende a los efectos o costes que la actividad genera sobre el medio ambiente, sobre la vida humana o sobre la existencia misma del planeta. Poblamos de cemento nuestras tierras y costas, amurallamos los cauces naturales, envenenamos el aire y el agua, consumimos sin reponer los recursos ancestrales, desforestamos sin límite o, simplemente, agotamos las condiciones que son imprescindibles para la propia vida humana y no tenemos nada de eso en cuenta a la hora de mostrar lo que cuesta la actividad que se está llevando a cabo. Lo único que importa es que aumente el valor monetario de lo que hacemos y nos creemos que eso significa que todo marcha viento en popa.
Ese tipo de razonamiento es perverso en todo caso pero se está haciendo especialmente peligroso en España porque lo han asumido, quizá como el que hablaba en prosa sin saberlo, los jueces y magistrados que han de resolver las demandas sobre los desmanes urbanísticos que tantas veces se ponen en marcha irregularmente gracias a las corruptelas de propios y extraños.
Con frecuencia ya casi generalizada se suelen oponer a su paralización cautelar afirmando que llevan consigo un potencial de riqueza de tal envergadura que se pondría en peligro un valor económico muy elevado si su construcción se retrasara. Un razonamiento literalmente bruto porque, al igual que el PIB, sólo tiene en cuenta valores monetarios y presentes. Si los magistrados no computaran solamente los costes explícitos de esos proyectos y tuvieran en cuenta los implícitos (los que suponen dejar de hacer o disfrutar), los no monetarios y los efectos a largo plazo, con toda seguridad que sentenciarían de otro modo. No dejarían que se llevaran a cabo proyectos como los que en tantas ocasiones se legalizaron a posteriori en multitud de ciudades españolas.
Y todo ello, sin hablar de un aspecto que igualmente se olvida continuamente aunque debería ser el primero en tener en cuenta: es materialmente imposible sostener el ritmo de crecimiento incluso bajo de nuestra época basado en el consumo no repuesto de energía y todo tipo de recursos finitos.
Cuando las instituciones, los líderes sociales, los encargados de hacer justicia y los propios ciudadanos asumen sin pestañear que lo conveniente es crecer, aunque sea de cualquier forma, nadie puede luego extrañarse que a nuestro alrededor se multiplique la inseguridad, el desasosiego y el temor. Como dice José Manuel Naredo, el ser humano se ha erigido en el vértice de la pirámide de la depredación planetaria. Y eso significa que depredamos a nuestros congéneres y nos destruimos a nosotros mismos.
Hoy día ya no deberían quedar dudas de que el problema del crecimiento económico radica precisamente en su propio concepto, en su naturaleza intrínseca. Ni siquiera ya es el modo, ni el ritmo lo que va a paralizar el progreso social y la vida misma en este planeta. El enemigo, aunque esto pueda parecer exagerado, es el propio crecimiento y por eso, como decía hace poco el profesor francés Serge Latouche, hay que hacerse objetores: “Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer. ¡Es algo irracional y suicida!” (La Vanguardia, 16-03-2007).
Ahora bien, me parece que tampoco es completamente válida cualquier tipo de objeción. Es imprescindible la denuncia, la manifestación más clara posible de los problemas, como puede estar haciendo por ejemplo la conocida película de Al Gore, pero creo que no basta con eso. El crecimiento irracional de nuestra civilización tiene resultados “incómodos” pero es que lo relevante es que tiene causas y tiene propósitos y, sobre todo, tiene responsables muy directos.
Todo esto último es lo que hay que poner también sobre la mesa porque, si no, podremos impactarnos pero nunca seremos capaces de determinar en qué otra dirección conviene orientar la vida social y económica de este planeta herido.
Juan Torres López
Una de las obsesiones más comunes a casi todos los dirigentes políticos es lograr que aumente el Producto Interior Bruto, que se registren tasas cada vez más altas de crecimiento económico.
Cuando esto ocurre enseguida nos dicen que la economía va bien y que a partir de ahí vendrán más empleos y mejores condiciones de vida pero eso, desgraciadamente, casi nunca ocurre de verdad.
El concepto que se utiliza para medir el crecimiento de nuestras economías, el Producto Interior Bruto, sólo puede proporcionar una medida muy grosera de lo que en realidad está creciendo y de cómo nos afecta a todos.
Por un lado, sólo registra lo que se puede medir en valores monetarios. Estos días, por ejemplo, está aumentando el Producto Interior Bruto español por el valor correspondiente al gasto que se realiza para retirar los vertidos producidos en las playas de Ibiza. También aumentará el PIB este verano gracias al gasto que se realice para levantar los cadáveres de nuestras carreteras, o para prevenir la llegada de medusas a nuestras costas, o para apagar los fuegos que puedan declararse en nuestros bosques. Todo ello hace que haya más actividades económicas e incluso más ganancias y posiblemente más empleo pero la cuestión estriba en que de ese incremento no se resta la pérdida de bienestar que haya podido suponer el cierre de las playas, las muertes o la evidente destrucción de riqueza que todo eso comporta.
Es evidente, sin embargo, que el más elemental sentido del bienestar humano tiene que ver no sólo con lo que tiene valor monetario sino con muchas más cosas, con la felicidad, la seguridad o la satisfacción material o espiritual, que hoy día no se computan en el PIB.
El profesor español José A. Tapia ha puesto de relieve resultados muy significativos que contradicen la idea intuitiva que suele predominar entre los dirigentes sociales e incluso entre la mayoría de los ciudadanos. Contrariamente a lo que comúnmente se piensa, la realidad, en palabras de Tapia, es que es “en los años de crisis económica o, en otras palabras, de recesión, cuando aumenta el desempleo, la mortalidad tiende a disminuir más rápidamente. Y, a su vez, los años de crecimiento económico intenso, en los que el desempleo se reduce, se asocian a una evolución peor de la mortalidad, que tiende a disminuir más lentamente y a veces incluso aumenta. Estos efectos se han comprobado en EE.UU. y Alemania, en España durante el período 1980-1997, en un panel de países industrializados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en varios países latinoamericanos”. (José A. Tapia Granados. “Salud, economía y libertad: 40 años de crecimiento económico, transición política y condiciones de salud en España”.
Esos datos sugieren claramente que el crecimiento económico, la simple expansión de los valores monetarios que registra el PIB, no implica por sí mismo, sino más bien todo lo contrario si el modelo de crecimiento no es el adecuado, que se logren efectos beneficiosos sobre el bienestar, al menos concebido en este caso como mejor salud y menos mortalidad.
Por eso decimos que el crecimiento que muestra el PIB es ficticio, porque no refleja los costes que aunque sean no monetarios están claramente asociados a la actividad económica.
El PIB tampoco nos dice nada acerca de cómo se reparte lo que está creciendo, de modo que se puede decir que la economía marcha divinamente cuando, en realidad, sólo les va bien o mucho mejor a unos pocos, como de hecho viene ocurriendo en los últimos años de gran incremento de las desigualdades.
La significancia perversa de la idea de crecimiento económico medido solamente a través del Producto Interior Bruto se muestra claramente cuando la actividad que lo está generando es tan desordenada e irracional como la construcción y el urbanismo que hoy día predominan.
Como ha recordado José Manuel Naredo, algunos investigadores, como W.M. Hern, han comparado las manchas que deja el cáncer en los escáner y las de la cartografía sobre la ocupación del territorio. Así han podido comprobar el enorme parecido entre los procesos cancerígenos y la incidencia que tiene la especie humana sobre el territorio para generar el crecimiento económico de nuestros días.
Es asombroso confirmar que los procesos de crecimiento urbano que estamos contemplando continuamente a nuestro alrededor tienen efectivamente las mismas características de las patologías cancerígenas: crecimiento rápido e incontrolado, indiferenciación de las células malignas, metástasis en diferentes lugares e invasión y destrucción de los tejidos adyacentes.
Estas semejanzas con el cáncer del crecimiento económico de nuestra época, basado en el desorden urbano, en la hiperexplotación de los recursos, en la especulación inmobiliaria o en la sobreproducción, no son un simple recurso retórico.
Lo que está sucediendo verdaderamente es que fomentamos un tipo de actividad económica que es depredadora y fatal para el conjunto de nuestro ecosistema.
Lo habitual es, por ejemplo, que cuando se hacen planes urbanísticos, y en general cuando se establecen las previsiones del crecimiento de la actividad económica, no se tome en cuenta el volumen de residuos que se van a generar, o el consumo de energía o de materiales físicos que va a ser necesario utilizar o movilizar para llevarla a cabo. Nada de eso forma parte de la contabilidad social al uso porque ésta no atiende a los efectos o costes que la actividad genera sobre el medio ambiente, sobre la vida humana o sobre la existencia misma del planeta. Poblamos de cemento nuestras tierras y costas, amurallamos los cauces naturales, envenenamos el aire y el agua, consumimos sin reponer los recursos ancestrales, desforestamos sin límite o, simplemente, agotamos las condiciones que son imprescindibles para la propia vida humana y no tenemos nada de eso en cuenta a la hora de mostrar lo que cuesta la actividad que se está llevando a cabo. Lo único que importa es que aumente el valor monetario de lo que hacemos y nos creemos que eso significa que todo marcha viento en popa.
Ese tipo de razonamiento es perverso en todo caso pero se está haciendo especialmente peligroso en España porque lo han asumido, quizá como el que hablaba en prosa sin saberlo, los jueces y magistrados que han de resolver las demandas sobre los desmanes urbanísticos que tantas veces se ponen en marcha irregularmente gracias a las corruptelas de propios y extraños.
Con frecuencia ya casi generalizada se suelen oponer a su paralización cautelar afirmando que llevan consigo un potencial de riqueza de tal envergadura que se pondría en peligro un valor económico muy elevado si su construcción se retrasara. Un razonamiento literalmente bruto porque, al igual que el PIB, sólo tiene en cuenta valores monetarios y presentes. Si los magistrados no computaran solamente los costes explícitos de esos proyectos y tuvieran en cuenta los implícitos (los que suponen dejar de hacer o disfrutar), los no monetarios y los efectos a largo plazo, con toda seguridad que sentenciarían de otro modo. No dejarían que se llevaran a cabo proyectos como los que en tantas ocasiones se legalizaron a posteriori en multitud de ciudades españolas.
Y todo ello, sin hablar de un aspecto que igualmente se olvida continuamente aunque debería ser el primero en tener en cuenta: es materialmente imposible sostener el ritmo de crecimiento incluso bajo de nuestra época basado en el consumo no repuesto de energía y todo tipo de recursos finitos.
Cuando las instituciones, los líderes sociales, los encargados de hacer justicia y los propios ciudadanos asumen sin pestañear que lo conveniente es crecer, aunque sea de cualquier forma, nadie puede luego extrañarse que a nuestro alrededor se multiplique la inseguridad, el desasosiego y el temor. Como dice José Manuel Naredo, el ser humano se ha erigido en el vértice de la pirámide de la depredación planetaria. Y eso significa que depredamos a nuestros congéneres y nos destruimos a nosotros mismos.
Hoy día ya no deberían quedar dudas de que el problema del crecimiento económico radica precisamente en su propio concepto, en su naturaleza intrínseca. Ni siquiera ya es el modo, ni el ritmo lo que va a paralizar el progreso social y la vida misma en este planeta. El enemigo, aunque esto pueda parecer exagerado, es el propio crecimiento y por eso, como decía hace poco el profesor francés Serge Latouche, hay que hacerse objetores: “Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer. ¡Es algo irracional y suicida!” (La Vanguardia, 16-03-2007).
Ahora bien, me parece que tampoco es completamente válida cualquier tipo de objeción. Es imprescindible la denuncia, la manifestación más clara posible de los problemas, como puede estar haciendo por ejemplo la conocida película de Al Gore, pero creo que no basta con eso. El crecimiento irracional de nuestra civilización tiene resultados “incómodos” pero es que lo relevante es que tiene causas y tiene propósitos y, sobre todo, tiene responsables muy directos.
Todo esto último es lo que hay que poner también sobre la mesa porque, si no, podremos impactarnos pero nunca seremos capaces de determinar en qué otra dirección conviene orientar la vida social y económica de este planeta herido.
Desde hace unos mesos esta en funcionamientoNace rebelate.info, un sitio para promocionar noticias rebeldes.
Rebelate.info está basado en el software del exitoso “mename.net” pero dedicado a publicar informaciones relacionadas con los procesos de transformación social, especialmente en Latinoamérica.
Esta web pretende ser un lugar de encuentro entre los diferentes medios alternativos que pueden promocionar sus noticias. No pretende sustituir ni ocupar el lugar de ningún medio, ya que en el mismo no se publican las noticias, sino solamente el enlace a ellos y los comentarios de los lectores.
Al igual que su gemelo Menéame , la portada será obra de los usuarios que votarán sus noticias preferidas, para lo que no hará falta registro previo. Sin embargo, si que se necesitará registrarse para enviar noticias o comentarios.
Rebelate.info está basado en el software del exitoso “mename.net” pero dedicado a publicar informaciones relacionadas con los procesos de transformación social, especialmente en Latinoamérica.
Esta web pretende ser un lugar de encuentro entre los diferentes medios alternativos que pueden promocionar sus noticias. No pretende sustituir ni ocupar el lugar de ningún medio, ya que en el mismo no se publican las noticias, sino solamente el enlace a ellos y los comentarios de los lectores.
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Manifiesto por la supervivencia
Este texto ha sido el resultado de un intenso trabajo de recopilación de datos, de un debate de ideas y de un amplio consenso logrado entre alumnos de quinto curso de la Licenciatura en Biología que se imparte en la Universidad Autónoma de Madrid.
Como se puede suponer, la intención de este manifiesto no tiene ninguna causa interesada ni un ánimo de sembrar la inquietud. Ninguno de nosotros tenemos relación alguna con ningún grupo mediático, político o económico ni limitaciones impuestas por ninguna jerarquía académica, por lo que cuanto escribimos proviene tan sólo de nuestra vocación por difundir una información que entendemos necesaria sobre un gravísimo problema, que nos atañe muy de cerca, desde un punto de vista basado en datos científicos.
El cambio climático es ya más un hecho constatado que una teoría. Este fenómeno ha alcanzado gran resonancia en los medios de comunicación en los últimos años, sin embargo, la fragmentación de la información, el escepticismo y la creación de intereses cruzados han creado un clima de confusión general que afecta a la percepción de la gravedad de esta crisis inminente.
Los medios de comunicación ofrecen a diario noticias sobre el cambio climático, si bien éstas presentan, muchas veces, una información puntual, a veces contradictoria, vagamente desarrollada y ampliamente desligada. Por otra parte, la difusión general y no especializada sobre el tema parece permitir que cualquier persona, sin importar su formación o sus conocimientos reales sobre este fenómeno, pueda pronunciarse de forma aparentemente consistente y válida. Así pues, es extremadamente frecuente oír tesis infundadas a personajes públicos sin ningún tipo de formación científica, provenientes del mundo de la política, la economía, el periodismo o la televisión, relegando los datos y estudios científicos al mismo nivel que estas opiniones subjetivas. Como consecuencia, la percepción del verdadero problema queda minimizada para muchas personas que no observan en los pequeños cambios producidos en su entorno inmediato ningún síntoma preocupante.
En el ámbito de la difusión de los datos sobre este problema hay también factores que favorecen la inconsistencia de la información acerca del cambio climático y sus consecuencias. En primer lugar, parece existir una confusión generalizada entre los ecólogos (científicos que se dedican al estudio empírico de la dinámica global y local de los ecosistemas) y los ecologistas (activistas, con o sin formación, que defienden el cuidado de la naturaleza incondicionalmente) dando a su vez el mismo valor a los actos y tesis de ambos, reduciendo al nivel de activismo exaltado y desmereciendo la credibilidad de los datos y conclusiones puramente científicas y demostrables de los ecólogos. Por otra parte, algunos científicos corruptos, cuyos nombres han sido recientemente revelados por la Academia de Ciencias Británica, han sido sobornados por las grandes empresas petroleras y de otros sectores, para tergiversar u ocultar datos, así como emitir tesis en contra del calentamiento global con el fin de mantener su producción y sus beneficios aún a costa de seguir promocionando esta catástrofe. El cambio climático, lejos de ser considerado con la seriedad que se merece, se ha convertido en una carta más a jugar en la economía mundial. Ignorado o subvalorado por unos y visto como un negocio a explotar por otros, el cambio climático es contemplado bajo un peligroso prisma empresarial.
Este tratamiento de la información da lugar a una confusión general que es acentuada por el estudio discreto de los efectos que produce y producirá el cambio climático, en vez de un análisis global y generalizado, y que no permite una concienciación seria y realista del fenómeno que nos acontece. La Tierra es un sistema extremadamente complejo en el que se dan simultáneamente una enorme cantidad de procesos altamente interrelacionados y la variación drástica de la dinámica de uno o varios de estos factores puede repercutir, como de hecho ya está ocurriendo, en el funcionamiento general del ecosistema global, con catastróficas consecuencias para los seres humanos.
El calentamiento global es consecuencia de un aumento considerable en el nivel de CO2 y otros gases producidos, fundamentalmente, aunque no únicamente, durante la quema de combustibles fósiles en la atmósfera terrestre. Como ya está suficientemente comprobado, este incremento de concentración ha producido un aumento en el efecto invernadero de nuestro planeta y la consecuente subida de las temperaturas medias anuales en todo el globo y acidificando las aguas oceánicas al difundirse el CO2 como ácido carbónico. Este cambio en la temperatura está ligado a la aparición de otros fenómenos subyacentes que se retroalimentan provocando una desestructuración general de la dinámica ecológica de nuestro planeta y los seres vivos que lo habitamos.
Así pues, el aumento de las temperaturas tiene consecuencias visibles directas sobre el derretimiento anormal y acelerado de los casquetes polares y otras masas heladas, si bien en pocas ocasiones se plantean los graves problemas que a su vez conlleva éste hecho. Al derretirse estas enormes masas de hielo se liberan al mar millones de litros de agua dulce y de muy baja temperatura, provocando un aumento inmediato del nivel del mar, lo que inundará zonas costeras y tierras por debajo su nivel actual (como los Países Bajos, por ejemplo), pero también modificando las corrientes oceánicas actuales afectando seriamente a los ecosistemas marinos de los que depende la pesca mundial y modificando los patrones climáticos dependientes de los casquetes polares, resecando el aire y desertizando amplios territorios.
Pero no todo el hielo está en los casquetes polares, según publicó recientemente Gabrielle Walker en la prestigiosa revista Nature, el permafrost del ártico, extensa capa de tierra permanentemente helada y extremadamente rica en materia orgánica, está derritiéndose de forma acelerada, lo que puede dar lugar al liberación masiva de una cantidad de metano comparable a la ya presente en la atmósfera. Este aumento desmesurado en la concentración de gas invernadero retroalimentará los efectos del calentamiento global acelerando su ritmo y extremando sus consecuencias.
Por otro lado, se ha estimado que el aumento de tan sólo dos grados en la temperatura media global será suficiente para reducir en un 60% la producción mundial de cereales y así como más gravemente la de otras plantas cultivables. Los cereales son la base de la alimentación humana y del ganado que producimos, lo que irremediablemente desembocará en una crisis alimentaria a escala mundial. Este deterioro en la capacidad de producción, así como la reducción de las tierras habitables por la trasgresión marina y la desertización, y la acentuación de las desigualdades económicas y sociales aumentarán de forma desorbitada las migraciones humanas en situaciones desesperadas (y no sólo en los países pobres), fomentando un clima de conflicto inminente.
La destrucción generalizada de los hábitats naturales promueve además la extinción masiva y abrupta de gran cantidad de especies, desestabilizando la gran complejidad biológica de los ecosistemas. Este hecho, tenido generalmente en baja consideración, es de una gran importancia, pues los recientes estudios sobre la integridad ecológica revelan que estos sistemas son extremadamente complejos y regidos por las interacciones estabilizantes de todos sus componentes, y muy especialmente de una inabarcable cantidad y variedad de virus y bacterias. Estos microorganismos son los más abundantes de todos los seres existentes en la Naturaleza y están presentes en todos los sistemas biológicos y ecológicos. Según estudios publicados en Nature, por cada litro de agua marina hay cerca de 1010 virus y 109 bacterias que regulan la base nutricional de la que dependen todos los organismos acuáticos (incluidas las especies de pesca habitual) e incluso influyen en los ciclos geoquímicos como la descomposición orgánica, la asimilación del nitrógeno y el azufre en los vegetales o la formación de las nubes. Los estudios en otros ambientes, como el suelo o el hielo ártico, revelan resultados similares en cuanto a variabilidad, importancia y abundancia. Pero estos microorganismos, pese a desempeñar un papel imprescindible en los sistemas equilibrados, son susceptibles a los cambios en la dinámica del planeta, y una variación en la capacidad infectiva o en la dinámica normal de los mismos puede tener consecuencias catastróficas en el desequilibrio de los ecosistemas y la malignización de estos microbios. Existen estudios, constatados y publicados en revistas especializadas, que prueban que los cambios en la temperatura global afectan a estos y otros microorganismos potenciando la aparición y el efecto de enfermedades que están llevando a la extinción de especies por medio de epidemias impulsadas por el cambio climático. Los seres humanos, como seres vivos que somos, ya estamos potencialmente expuestos a las enfermedades emergentes y a los cambios en la distribución de aquellas infecciones que actualmente se restringen a regiones específicas, pero este fenómeno puede conducir, además, a la aparición de nuevas plagas.
Además, la desaparición de especies desorganiza las complejas redes de nutrición de los ecosistemas equilibrados, permitiendo el desarrollo desmesurado de especies de invertebrados y microorganismos susceptibles a convertirse en plagas para los seres humanos y para los cultivos, acentuando la previsible grave situación de los mismos. De forma análoga, los arrecifes de coral, en los que se condensa gran parte de la biodiversidad marina, están sufriendo severamente los aumentos en la temperatura y acidez del océano, desapareciendo de forma drástica la base de estos ecosistemas esenciales para la integridad de los océanos, pero también para la alimentación y la vida humana. Según expuso Camilo Mora, de la Dalhousie University en Canadá, a la revista Science: “los arrecifes generan cerca de 30.000 millones de dólares al año en pesca, turismo y protección de las costas ante las tormentas marinas” y “albergan a 9 millones de especies – un tercio de todas las formas de vida conocidas”.
Pero el problema es aún más complejo. El nivel de CO2 en la atmósfera es regulado de forma natural por los procesos fotosintéticos de los vegetales, muy especialmente en la extensa selva amazónica. Sin embargo, la exhaustiva actividad de deforestación que se está llevando a cabo en la Amazonía y otras selvas con fines únicamente comerciales está disminuyendo de forma radical la extensión de este ecosistema que alberga a la mayor parte de la biodiversidad terrestre, ejerce un efecto de filtro sobre el gas invernadero y es un generador mundial del oxígeno que respiramos. La destrucción de la selva conlleva grandes repercusiones sobre la vida en la Tierra y el interés por su conservación no tiene nada que ver con salvaguardar la existencia de especies exóticas por fines morales o humanistas, sino que su erradicación compromete seriamente la calidad de vida e incluso la supervivencia de la misma, destruyendo la mayor fuente de oxígeno del planeta, favoreciendo la acentuación de la oscilación de las temperaturas, modificando la dinámica hídrica de todo el globo y desestabilizando un complejo ecosistema del que pueden emerger diversas enfermedades y plagas.
Muchos de los problemas que hemos mencionado, y algunos más, son conocidos y difundidos constantemente, pero hay dos conceptos sobre los cuales no se habla suficientemente: El primero es el de “retroalimentación”. Entre todos los fenómenos naturales mencionados existe una compleja red de interacciones sujetas a procesos de retroalimentación positiva (efectos derivados de un fenómeno que, a su vez, lo aceleran) y negativa (que lo mitigan), pero el desequilibrio creado por las actividades humanas ha potenciado los procesos de retroalimentación positiva. Algunos son muy evidentes, como el hecho de que la disminución de la superficie helada reduce la capacidad de reflejar el calor del sol, con lo que se acelera el calentamiento que, a su vez, acelera el proceso, pero hay muchos otros, menos intuitivos, pero de una importancia semejante, como la saturación de las aguas marinas en su capacidad de absorber CO2, el hecho de que el agua menos salinizada se calienta y evapora más rápidamente produciendo vapor de agua, también con efecto invernadero, y unos cuantos más, también de origen antrópico, cuyas consecuencias son una aceleración progresiva del calentamiento global. Y el proceso ya está desencadenado.
El segundo, es que los fenómenos ecológicos siguen la dinámica de los “sistemas complejos”, en la que todos sus componentes están íntimamente interrelacionados y en los que una alteración del equilibrio tiene consecuencias en todo el sistema que no son proporcionales a dicha alteración. Es lo que se conoce como “relaciones no lineales”. Los sistemas complejos se caracterizan por una gran capacidad de ajuste a las alteraciones, pero llegados a un punto de desequilibrio extremo, la consecuencia es un colapso catastrófico.
Ante este desesperante panorama, probablemente más cercano de lo que comúnmente se cree, es necesario buscar soluciones inmediatas y efectivas. Es más, todos los esfuerzos de la Humanidad deberían estar encaminados en esta tarea. Sin embargo, en lo que parece un intento por conservar la forma de vida actual de los países ricos y el sistema socioeconómico imperante, lo que, a modo de anestesia mental, llega a la población, son las ideas de determinados científicos (o científicos de determinados países) que tratan de teorizar soluciones tecnológicas basadas en un remarcable e inadmisible reduccionismo científico y en la completa incomprensión del ecosistema terrestre y del cambio climático como fenómenos de alta complejidad de interacción. Entre estas soluciones encontramos ideas tecnológicas que, si bien seducen al público general con su aspecto sacado de las novelas de ciencia ficción, se basan en una visión mecanicista de la vida en la que los factores se pueden modificar individualmente y no se retroalimentan (lo cual es claramente erróneo) y son absolutamente dominables y comprensibles para el hombre (lo que también es falso y necio): bombardeo de la atmósfera con gases de azufre, puesta en órbita de filtros y espejos solares, creación de “árboles” artificiales, desarrollo de productos transgénicos... Todas estas “soluciones” son claramente ilusorias respecto a su viabilidad y sólo provocarían aún más efectos nocivos como la intoxicación de la atmósfera, cambios en la dinámica climática, descenso de la capacidad fotosintética de los vegetales, contaminación biológica... Sin embargo, parece que la solución tecnológica más tenida en consideración es la vuelta a la energía nuclear como fuente energética no productora de gases invernadero. Como es ampliamente conocido, la energía nuclear genera residuos radiactivos altamente nocivos para la vida, que no se pueden reciclar ni eliminar de ninguna forma conocida. Los residuos nucleares son almacenados en barriles y enterrados en estructuras subterráneas o submarinas, con la vaga esperanza de que cuando salgan al exterior haya transcurrido suficiente tiempo para no tener que buscar culpables. Estos residuos se almacenan en países del tercer mundo bajo la falsa excusa de que no provocarán ningún daño a la población, pero lo cierto es que si la seguridad fuese absoluta nadie se molestaría en exportar estos productos tóxicos a países subdesarrollados. Las fugas radiactivas ya ocurrieron en el pasado con el auge de esta tecnología y sus efectos fueros catastróficos, prolongándose durante generaciones. Y todo esto, sin contar con la posibilidad de accidentes o ataques premeditados.
Por otro lado están las llamadas energías renovables o ecológicas. Estas fuentes de energía (solar, eólica, hidráulica, biocombustibles, etc.) presentan ciertos problemas con respecto a su instalación e impacto sobre el medio, pero su mayor limitación es que no son capaces de generar tanta energía como los combustibles fósiles, por lo que su utilización aislada no permitiría el mantenimiento del consumo energético actual ni del mercado vinculado a éste.
Los más prestigiosos (y galardonados) “profetas del cambio climático” culpan de esta situación “al ser humano” en abstracto, y promueven soluciones basadas en la actitud individual (“Qué debo hacer para luchar contra el cambio climático”) y soluciones tecnológicas en las que muchas empresas “pioneras” ven una nueva y enorme fuente de ingresos. Pero si algo está claro es que la única solución para hacer frente a la tremenda crisis que se avecina no pasa por reforzar la tecnología y la economía, sino en arrancar de raíz la fuente del problema. El cambio climático es, única y exclusivamente, producto del modelo socioeconómico actual, su desarrollo desorbitado a partir de la revolución industrial y el apoyo científico a su práctica a lo largo de los últimos doscientos años. La explotación indiscriminada de los recursos naturales, y la repartición extremadamente desigual de la riqueza, que sitúa al 99% de la población bajo las decisiones de unas pocas personas y entidades, la irreflexión sobre los avances tecnológicos y la contaminación y el agotamiento de todas las fuentes naturales son las condiciones necesarias para la supervivencia de un modelo socioeconómico que basa el supuesto bienestar humano en el aumento constante y creciente de la riqueza económica de unos pocos, aunque irremediablemente provoque el empobrecimiento de la calidad de vida ambiental y social del resto del planeta. La amplia liberalización de las operaciones privadas y la ausencia de control sobre ellas o, en otras palabras, la transferencia de decisiones económicas desde un campo, al menos, supuestamente, bajo control democrático (gubernamental) a uno carente del mismo (privado), hace que los modos de producción y de movimientos de capital se configuren a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red" (la red de los poderosos) cuyo único interés son sus crecientes beneficios. La búsqueda de soluciones tecnológicas irreales se basa en la intención de mantener este sistema socioeconómico intacto como base del desarrollo humano, si bien es más que evidente que es este desarrollo neocapitalista el que nos ha llevado a la crítica situación actual. Por lo tanto, la solución lógica pasa por la concienciación de la verdadera gravedad de este problema al público general (que es la finalidad de este texto) y a los dignatarios que nos gobiernan, realizar análisis complejos e integradores para prever las consecuencias y paliar coherentemente sus efectos, pero, sobre todo, aplicar un inmediato cambio hacia un modelo socioeconómico que no comprometa la existencia del Hombre sobre la Tierra.
No se trata de una propuesta utópica o candorosa. Somos conscientes de que si los máximos responsables de esta desesperada situación no han cambiado su actitud depredadora a pesar de que pueden ver diariamente los rostros de sus víctimas, no van a hacerlo pensando en las generaciones futuras. Se trata de dejar constancia de que las verdaderas causas de este problema son evidentes y de que no habrá solución si no se hace frente a ellas.
Tratar de conservar la tierra para las generaciones futuras ha sido siempre una de las metas del hombre en todos los pueblos del mundo. Al ser olvidada esta obligación moral durante más de tres siglos de desarrollo insostenible e irracional, ahora nos veremos obligados a luchar duramente por conservar la esperanza para la vida.
Cantoblanco, 5 de Junio de 2007
Este texto ha sido el resultado de un intenso trabajo de recopilación de datos, de un debate de ideas y de un amplio consenso logrado entre alumnos de quinto curso de la Licenciatura en Biología que se imparte en la Universidad Autónoma de Madrid.
Como se puede suponer, la intención de este manifiesto no tiene ninguna causa interesada ni un ánimo de sembrar la inquietud. Ninguno de nosotros tenemos relación alguna con ningún grupo mediático, político o económico ni limitaciones impuestas por ninguna jerarquía académica, por lo que cuanto escribimos proviene tan sólo de nuestra vocación por difundir una información que entendemos necesaria sobre un gravísimo problema, que nos atañe muy de cerca, desde un punto de vista basado en datos científicos.
El cambio climático es ya más un hecho constatado que una teoría. Este fenómeno ha alcanzado gran resonancia en los medios de comunicación en los últimos años, sin embargo, la fragmentación de la información, el escepticismo y la creación de intereses cruzados han creado un clima de confusión general que afecta a la percepción de la gravedad de esta crisis inminente.
Los medios de comunicación ofrecen a diario noticias sobre el cambio climático, si bien éstas presentan, muchas veces, una información puntual, a veces contradictoria, vagamente desarrollada y ampliamente desligada. Por otra parte, la difusión general y no especializada sobre el tema parece permitir que cualquier persona, sin importar su formación o sus conocimientos reales sobre este fenómeno, pueda pronunciarse de forma aparentemente consistente y válida. Así pues, es extremadamente frecuente oír tesis infundadas a personajes públicos sin ningún tipo de formación científica, provenientes del mundo de la política, la economía, el periodismo o la televisión, relegando los datos y estudios científicos al mismo nivel que estas opiniones subjetivas. Como consecuencia, la percepción del verdadero problema queda minimizada para muchas personas que no observan en los pequeños cambios producidos en su entorno inmediato ningún síntoma preocupante.
En el ámbito de la difusión de los datos sobre este problema hay también factores que favorecen la inconsistencia de la información acerca del cambio climático y sus consecuencias. En primer lugar, parece existir una confusión generalizada entre los ecólogos (científicos que se dedican al estudio empírico de la dinámica global y local de los ecosistemas) y los ecologistas (activistas, con o sin formación, que defienden el cuidado de la naturaleza incondicionalmente) dando a su vez el mismo valor a los actos y tesis de ambos, reduciendo al nivel de activismo exaltado y desmereciendo la credibilidad de los datos y conclusiones puramente científicas y demostrables de los ecólogos. Por otra parte, algunos científicos corruptos, cuyos nombres han sido recientemente revelados por la Academia de Ciencias Británica, han sido sobornados por las grandes empresas petroleras y de otros sectores, para tergiversar u ocultar datos, así como emitir tesis en contra del calentamiento global con el fin de mantener su producción y sus beneficios aún a costa de seguir promocionando esta catástrofe. El cambio climático, lejos de ser considerado con la seriedad que se merece, se ha convertido en una carta más a jugar en la economía mundial. Ignorado o subvalorado por unos y visto como un negocio a explotar por otros, el cambio climático es contemplado bajo un peligroso prisma empresarial.
Este tratamiento de la información da lugar a una confusión general que es acentuada por el estudio discreto de los efectos que produce y producirá el cambio climático, en vez de un análisis global y generalizado, y que no permite una concienciación seria y realista del fenómeno que nos acontece. La Tierra es un sistema extremadamente complejo en el que se dan simultáneamente una enorme cantidad de procesos altamente interrelacionados y la variación drástica de la dinámica de uno o varios de estos factores puede repercutir, como de hecho ya está ocurriendo, en el funcionamiento general del ecosistema global, con catastróficas consecuencias para los seres humanos.
El calentamiento global es consecuencia de un aumento considerable en el nivel de CO2 y otros gases producidos, fundamentalmente, aunque no únicamente, durante la quema de combustibles fósiles en la atmósfera terrestre. Como ya está suficientemente comprobado, este incremento de concentración ha producido un aumento en el efecto invernadero de nuestro planeta y la consecuente subida de las temperaturas medias anuales en todo el globo y acidificando las aguas oceánicas al difundirse el CO2 como ácido carbónico. Este cambio en la temperatura está ligado a la aparición de otros fenómenos subyacentes que se retroalimentan provocando una desestructuración general de la dinámica ecológica de nuestro planeta y los seres vivos que lo habitamos.
Así pues, el aumento de las temperaturas tiene consecuencias visibles directas sobre el derretimiento anormal y acelerado de los casquetes polares y otras masas heladas, si bien en pocas ocasiones se plantean los graves problemas que a su vez conlleva éste hecho. Al derretirse estas enormes masas de hielo se liberan al mar millones de litros de agua dulce y de muy baja temperatura, provocando un aumento inmediato del nivel del mar, lo que inundará zonas costeras y tierras por debajo su nivel actual (como los Países Bajos, por ejemplo), pero también modificando las corrientes oceánicas actuales afectando seriamente a los ecosistemas marinos de los que depende la pesca mundial y modificando los patrones climáticos dependientes de los casquetes polares, resecando el aire y desertizando amplios territorios.
Pero no todo el hielo está en los casquetes polares, según publicó recientemente Gabrielle Walker en la prestigiosa revista Nature, el permafrost del ártico, extensa capa de tierra permanentemente helada y extremadamente rica en materia orgánica, está derritiéndose de forma acelerada, lo que puede dar lugar al liberación masiva de una cantidad de metano comparable a la ya presente en la atmósfera. Este aumento desmesurado en la concentración de gas invernadero retroalimentará los efectos del calentamiento global acelerando su ritmo y extremando sus consecuencias.
Por otro lado, se ha estimado que el aumento de tan sólo dos grados en la temperatura media global será suficiente para reducir en un 60% la producción mundial de cereales y así como más gravemente la de otras plantas cultivables. Los cereales son la base de la alimentación humana y del ganado que producimos, lo que irremediablemente desembocará en una crisis alimentaria a escala mundial. Este deterioro en la capacidad de producción, así como la reducción de las tierras habitables por la trasgresión marina y la desertización, y la acentuación de las desigualdades económicas y sociales aumentarán de forma desorbitada las migraciones humanas en situaciones desesperadas (y no sólo en los países pobres), fomentando un clima de conflicto inminente.
La destrucción generalizada de los hábitats naturales promueve además la extinción masiva y abrupta de gran cantidad de especies, desestabilizando la gran complejidad biológica de los ecosistemas. Este hecho, tenido generalmente en baja consideración, es de una gran importancia, pues los recientes estudios sobre la integridad ecológica revelan que estos sistemas son extremadamente complejos y regidos por las interacciones estabilizantes de todos sus componentes, y muy especialmente de una inabarcable cantidad y variedad de virus y bacterias. Estos microorganismos son los más abundantes de todos los seres existentes en la Naturaleza y están presentes en todos los sistemas biológicos y ecológicos. Según estudios publicados en Nature, por cada litro de agua marina hay cerca de 1010 virus y 109 bacterias que regulan la base nutricional de la que dependen todos los organismos acuáticos (incluidas las especies de pesca habitual) e incluso influyen en los ciclos geoquímicos como la descomposición orgánica, la asimilación del nitrógeno y el azufre en los vegetales o la formación de las nubes. Los estudios en otros ambientes, como el suelo o el hielo ártico, revelan resultados similares en cuanto a variabilidad, importancia y abundancia. Pero estos microorganismos, pese a desempeñar un papel imprescindible en los sistemas equilibrados, son susceptibles a los cambios en la dinámica del planeta, y una variación en la capacidad infectiva o en la dinámica normal de los mismos puede tener consecuencias catastróficas en el desequilibrio de los ecosistemas y la malignización de estos microbios. Existen estudios, constatados y publicados en revistas especializadas, que prueban que los cambios en la temperatura global afectan a estos y otros microorganismos potenciando la aparición y el efecto de enfermedades que están llevando a la extinción de especies por medio de epidemias impulsadas por el cambio climático. Los seres humanos, como seres vivos que somos, ya estamos potencialmente expuestos a las enfermedades emergentes y a los cambios en la distribución de aquellas infecciones que actualmente se restringen a regiones específicas, pero este fenómeno puede conducir, además, a la aparición de nuevas plagas.
Además, la desaparición de especies desorganiza las complejas redes de nutrición de los ecosistemas equilibrados, permitiendo el desarrollo desmesurado de especies de invertebrados y microorganismos susceptibles a convertirse en plagas para los seres humanos y para los cultivos, acentuando la previsible grave situación de los mismos. De forma análoga, los arrecifes de coral, en los que se condensa gran parte de la biodiversidad marina, están sufriendo severamente los aumentos en la temperatura y acidez del océano, desapareciendo de forma drástica la base de estos ecosistemas esenciales para la integridad de los océanos, pero también para la alimentación y la vida humana. Según expuso Camilo Mora, de la Dalhousie University en Canadá, a la revista Science: “los arrecifes generan cerca de 30.000 millones de dólares al año en pesca, turismo y protección de las costas ante las tormentas marinas” y “albergan a 9 millones de especies – un tercio de todas las formas de vida conocidas”.
Pero el problema es aún más complejo. El nivel de CO2 en la atmósfera es regulado de forma natural por los procesos fotosintéticos de los vegetales, muy especialmente en la extensa selva amazónica. Sin embargo, la exhaustiva actividad de deforestación que se está llevando a cabo en la Amazonía y otras selvas con fines únicamente comerciales está disminuyendo de forma radical la extensión de este ecosistema que alberga a la mayor parte de la biodiversidad terrestre, ejerce un efecto de filtro sobre el gas invernadero y es un generador mundial del oxígeno que respiramos. La destrucción de la selva conlleva grandes repercusiones sobre la vida en la Tierra y el interés por su conservación no tiene nada que ver con salvaguardar la existencia de especies exóticas por fines morales o humanistas, sino que su erradicación compromete seriamente la calidad de vida e incluso la supervivencia de la misma, destruyendo la mayor fuente de oxígeno del planeta, favoreciendo la acentuación de la oscilación de las temperaturas, modificando la dinámica hídrica de todo el globo y desestabilizando un complejo ecosistema del que pueden emerger diversas enfermedades y plagas.
Muchos de los problemas que hemos mencionado, y algunos más, son conocidos y difundidos constantemente, pero hay dos conceptos sobre los cuales no se habla suficientemente: El primero es el de “retroalimentación”. Entre todos los fenómenos naturales mencionados existe una compleja red de interacciones sujetas a procesos de retroalimentación positiva (efectos derivados de un fenómeno que, a su vez, lo aceleran) y negativa (que lo mitigan), pero el desequilibrio creado por las actividades humanas ha potenciado los procesos de retroalimentación positiva. Algunos son muy evidentes, como el hecho de que la disminución de la superficie helada reduce la capacidad de reflejar el calor del sol, con lo que se acelera el calentamiento que, a su vez, acelera el proceso, pero hay muchos otros, menos intuitivos, pero de una importancia semejante, como la saturación de las aguas marinas en su capacidad de absorber CO2, el hecho de que el agua menos salinizada se calienta y evapora más rápidamente produciendo vapor de agua, también con efecto invernadero, y unos cuantos más, también de origen antrópico, cuyas consecuencias son una aceleración progresiva del calentamiento global. Y el proceso ya está desencadenado.
El segundo, es que los fenómenos ecológicos siguen la dinámica de los “sistemas complejos”, en la que todos sus componentes están íntimamente interrelacionados y en los que una alteración del equilibrio tiene consecuencias en todo el sistema que no son proporcionales a dicha alteración. Es lo que se conoce como “relaciones no lineales”. Los sistemas complejos se caracterizan por una gran capacidad de ajuste a las alteraciones, pero llegados a un punto de desequilibrio extremo, la consecuencia es un colapso catastrófico.
Ante este desesperante panorama, probablemente más cercano de lo que comúnmente se cree, es necesario buscar soluciones inmediatas y efectivas. Es más, todos los esfuerzos de la Humanidad deberían estar encaminados en esta tarea. Sin embargo, en lo que parece un intento por conservar la forma de vida actual de los países ricos y el sistema socioeconómico imperante, lo que, a modo de anestesia mental, llega a la población, son las ideas de determinados científicos (o científicos de determinados países) que tratan de teorizar soluciones tecnológicas basadas en un remarcable e inadmisible reduccionismo científico y en la completa incomprensión del ecosistema terrestre y del cambio climático como fenómenos de alta complejidad de interacción. Entre estas soluciones encontramos ideas tecnológicas que, si bien seducen al público general con su aspecto sacado de las novelas de ciencia ficción, se basan en una visión mecanicista de la vida en la que los factores se pueden modificar individualmente y no se retroalimentan (lo cual es claramente erróneo) y son absolutamente dominables y comprensibles para el hombre (lo que también es falso y necio): bombardeo de la atmósfera con gases de azufre, puesta en órbita de filtros y espejos solares, creación de “árboles” artificiales, desarrollo de productos transgénicos... Todas estas “soluciones” son claramente ilusorias respecto a su viabilidad y sólo provocarían aún más efectos nocivos como la intoxicación de la atmósfera, cambios en la dinámica climática, descenso de la capacidad fotosintética de los vegetales, contaminación biológica... Sin embargo, parece que la solución tecnológica más tenida en consideración es la vuelta a la energía nuclear como fuente energética no productora de gases invernadero. Como es ampliamente conocido, la energía nuclear genera residuos radiactivos altamente nocivos para la vida, que no se pueden reciclar ni eliminar de ninguna forma conocida. Los residuos nucleares son almacenados en barriles y enterrados en estructuras subterráneas o submarinas, con la vaga esperanza de que cuando salgan al exterior haya transcurrido suficiente tiempo para no tener que buscar culpables. Estos residuos se almacenan en países del tercer mundo bajo la falsa excusa de que no provocarán ningún daño a la población, pero lo cierto es que si la seguridad fuese absoluta nadie se molestaría en exportar estos productos tóxicos a países subdesarrollados. Las fugas radiactivas ya ocurrieron en el pasado con el auge de esta tecnología y sus efectos fueros catastróficos, prolongándose durante generaciones. Y todo esto, sin contar con la posibilidad de accidentes o ataques premeditados.
Por otro lado están las llamadas energías renovables o ecológicas. Estas fuentes de energía (solar, eólica, hidráulica, biocombustibles, etc.) presentan ciertos problemas con respecto a su instalación e impacto sobre el medio, pero su mayor limitación es que no son capaces de generar tanta energía como los combustibles fósiles, por lo que su utilización aislada no permitiría el mantenimiento del consumo energético actual ni del mercado vinculado a éste.
Los más prestigiosos (y galardonados) “profetas del cambio climático” culpan de esta situación “al ser humano” en abstracto, y promueven soluciones basadas en la actitud individual (“Qué debo hacer para luchar contra el cambio climático”) y soluciones tecnológicas en las que muchas empresas “pioneras” ven una nueva y enorme fuente de ingresos. Pero si algo está claro es que la única solución para hacer frente a la tremenda crisis que se avecina no pasa por reforzar la tecnología y la economía, sino en arrancar de raíz la fuente del problema. El cambio climático es, única y exclusivamente, producto del modelo socioeconómico actual, su desarrollo desorbitado a partir de la revolución industrial y el apoyo científico a su práctica a lo largo de los últimos doscientos años. La explotación indiscriminada de los recursos naturales, y la repartición extremadamente desigual de la riqueza, que sitúa al 99% de la población bajo las decisiones de unas pocas personas y entidades, la irreflexión sobre los avances tecnológicos y la contaminación y el agotamiento de todas las fuentes naturales son las condiciones necesarias para la supervivencia de un modelo socioeconómico que basa el supuesto bienestar humano en el aumento constante y creciente de la riqueza económica de unos pocos, aunque irremediablemente provoque el empobrecimiento de la calidad de vida ambiental y social del resto del planeta. La amplia liberalización de las operaciones privadas y la ausencia de control sobre ellas o, en otras palabras, la transferencia de decisiones económicas desde un campo, al menos, supuestamente, bajo control democrático (gubernamental) a uno carente del mismo (privado), hace que los modos de producción y de movimientos de capital se configuren a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red" (la red de los poderosos) cuyo único interés son sus crecientes beneficios. La búsqueda de soluciones tecnológicas irreales se basa en la intención de mantener este sistema socioeconómico intacto como base del desarrollo humano, si bien es más que evidente que es este desarrollo neocapitalista el que nos ha llevado a la crítica situación actual. Por lo tanto, la solución lógica pasa por la concienciación de la verdadera gravedad de este problema al público general (que es la finalidad de este texto) y a los dignatarios que nos gobiernan, realizar análisis complejos e integradores para prever las consecuencias y paliar coherentemente sus efectos, pero, sobre todo, aplicar un inmediato cambio hacia un modelo socioeconómico que no comprometa la existencia del Hombre sobre la Tierra.
No se trata de una propuesta utópica o candorosa. Somos conscientes de que si los máximos responsables de esta desesperada situación no han cambiado su actitud depredadora a pesar de que pueden ver diariamente los rostros de sus víctimas, no van a hacerlo pensando en las generaciones futuras. Se trata de dejar constancia de que las verdaderas causas de este problema son evidentes y de que no habrá solución si no se hace frente a ellas.
Tratar de conservar la tierra para las generaciones futuras ha sido siempre una de las metas del hombre en todos los pueblos del mundo. Al ser olvidada esta obligación moral durante más de tres siglos de desarrollo insostenible e irracional, ahora nos veremos obligados a luchar duramente por conservar la esperanza para la vida.
Cantoblanco, 5 de Junio de 2007
El blairismo
Edmundo Fayanás
Estos días estamos asistiendo a una multitud de artículos sobre los diez años de Blair en el gobierno del Reino Unido, tras su renuncia a la presidencia por la fuerte contestación que tiene dentro de su partido y en la sociedad británica.
En la mayoría de estos artículos, se desmenuza su labor a lo largo de su mandato, con sus aspectos positivos y negativos, como la paz en el Ulster, la guerra de Iraq, etc. No tengo intención de entrar en estos aspectos, pues ya lo han hecho otros. Mi intención es analizar los planteamientos de Blair desde otros puntos de vista y como una cosa son los discursos y literatura política que ha usado y otra cual ha sido su práctica política real.
Blair me interesa porque encarna lo que se ha denominado el Nuevo Laborismo y otros lo denominan Tercera Vía. En esencia es intentar superar los esquemas de la socialdemocracia y adaptarlos a los nuevos tiempos de la globalización capitalista.
Lo que intenta el blairismo es crear un nuevo movimiento con amplia base social, que sea multiclasista y con una fuerte presencia en todo el mundo, con un bagaje ideológico ligero y que sea capaz de adaptarse rápidamente a los cambios que se producen así como a las modas. Intenta reconciliar lo irreconciliable y saltarse como no existentes las clases sociales e ideológicas y cree en la capacidad y encantos de su propio creador, Tony Blair.
¿Cuáles serían las características del Nuevo Laborismo?
La economía es la base de todo desarrollo, se busca la máxima riqueza, siendo la condición indispensable para poder desarrollar una política social eficaz.
Su objetivo fundamental es ocupar el centro político del pensamiento. Al hacerse con el centro, lo que intenta es que este se impregne de los valores de la izquierda y así alejarla del conservadurismo.
En su teoría hace especial hincapié en la lucha por la justicia social, combatiendo la pobreza y que las clases pudientes sean solidarias. Plantea fundamentalmente combatir la pobreza infantil por considerarla como la peor pobreza.
Plantea la inversión en los servicios públicos, sobre todo en educación y sanidad, pero con la condición de que sufran profundas reformas y sobre todo busca la eficacia. Lo que importa más, es quien sirve mejor los intereses de la población.
Lleva a cabo una política exterior activista utilizando el principio de que hay que usar la fuerza cuando fracasan las estrategias de negociación, es lo que se denomina intervencionismo liberal. Su política exterior consiste en mezclar poder duro y poder blando y en fortalecer las alianzas con Estados Unidos y la Unión Europea para afrontar los desafíos supranacionales.
Me centraré fundamentalmente en dos aspectos: la economía y su política exterior.
Para el blairismo, la economía es el alma de su proyecto. Su objetivo es enterrar el legado del thacherismo que había llevado al Reino Unido a ser el país más desigual y menos cohesionado de toda la Unión Europea. Podemos decir que a pesar de todos estos propósitos, Blair ha sido un neoconservador más en política económica.
En términos macroeconómicos, podemos decir que su balance es positivo, consiguiendo un crecimiento sostenido, mayor empleo, inversión en educación, infraestructuras, etc. A pesar de todo esto, los servicios sociales no han vuelto a obtener la eficiencia de la que disponían antes de 1989 con la llegada de Margaret Thacher.
El blairismo implantó un salario mínimo obligatorio, un estatuto de independencia del Banco de Inglaterra, la asunción de algunos protocolos sociales de la Unión Europea. En sus diez años, la renta per cápita del Reino Unido ha superado a la de Alemania y Francia.
Sin embargo, a pesar de estos avances, hay aspectos muy oscuros y preocupantes, sirvan de ejemplo, que el precio medio de la vivienda ha pasado de 106.000 euros a 253.000 euros. La población reclusa ha pasado de 61,114 presos a más de 80.000. La enseñanza se ha privatizado con un aumento del 40%, y un fuerte deterioro del sector público. El número de cámaras de vigilancia ha tenido un crecimiento espectacular al pasar de las 100.000 a más de cuatro millones en la actualidad.
La realidad económica británica bajo el mandato de Blair es que ha crecido la desigualdad social entre ricos y pobres hasta el punto de hacerla irreconocible entre muchos laboristas. Una cosa es la literatura de su política económica y otra la realidad de su practica, de ahí que en el fondo, la política aplicada por Blair no es otra cosa que la aplicación del neoliberalismo puro y duro.
El objetivo del blairismo es la conquista de las clases medias que si bien al principio fue su mayor logro político, como consecuencia de la aplicación de su política económica se la han vuelto en contra porque sus resultados prácticos nos muestra que solo se favorece a las elites británicas
Ahora, nos pretenden actualizarnos hablándonos de sociedades abiertas con altos impuestos y con equilibrios presupuestarios para no hipotecar el futuro de las nuevas generaciones con la deuda pública, con inversiones en I+D+I, con la lucha contra el cambio climático, etc………..
Blair intento hacer una política exterior autónoma, destacando en sus inicios por su europeismo pero con el tiempo no se ha demostrado esto, pues no ha sido capaz de defender el proyecto europeo entre los británicos y ha ido obstaculizando cualquier avance que se vaya dando en la Unión Europea. Pero donde más ha incidido Blair es en torpedear cualquier avance social en Europa. Su actuación en el devenir de la Constitución ha sido un continuo poner obstáculos, lo que refleja la carencia real de una política social en contraposición de su literatura política inicial.
Que decir de Irak y Afganistán. Destacar como encabezó a los euroescépticos, poniéndose al servicio de la neoconservadora administración republicana.
Podemos decir ya con seguridad que tanto Iraq como Afganistán son un completo fracaso, el mayor desastre de la política exterior británica desde la crisis del Suez en 1956.
Blair creía que con su encanto podría influir en la política de los Estados Unidos, mediante una labor de pasillos en privado, al tiempo que evita cualquier discrepancia pública. Esto demuestra el endiosamiento de este personaje, donde su discurso político es uno y su práctica es ora. Con su llamada modernidad solo ha servido fielmente a los intereses más retrógrados de los neoconservadores.
Esperemos que con la salida de Blair, desaparezca el blairismo como un mal recuerdo de un personaje engreído hasta el cinismo y conseguir que la socialdemocracia encuentre nuevos puntos de referencia para el progresismo en este huracán neoliberal que nos toca vivir.
Edmundo Fayanás
Estos días estamos asistiendo a una multitud de artículos sobre los diez años de Blair en el gobierno del Reino Unido, tras su renuncia a la presidencia por la fuerte contestación que tiene dentro de su partido y en la sociedad británica.
En la mayoría de estos artículos, se desmenuza su labor a lo largo de su mandato, con sus aspectos positivos y negativos, como la paz en el Ulster, la guerra de Iraq, etc. No tengo intención de entrar en estos aspectos, pues ya lo han hecho otros. Mi intención es analizar los planteamientos de Blair desde otros puntos de vista y como una cosa son los discursos y literatura política que ha usado y otra cual ha sido su práctica política real.
Blair me interesa porque encarna lo que se ha denominado el Nuevo Laborismo y otros lo denominan Tercera Vía. En esencia es intentar superar los esquemas de la socialdemocracia y adaptarlos a los nuevos tiempos de la globalización capitalista.
Lo que intenta el blairismo es crear un nuevo movimiento con amplia base social, que sea multiclasista y con una fuerte presencia en todo el mundo, con un bagaje ideológico ligero y que sea capaz de adaptarse rápidamente a los cambios que se producen así como a las modas. Intenta reconciliar lo irreconciliable y saltarse como no existentes las clases sociales e ideológicas y cree en la capacidad y encantos de su propio creador, Tony Blair.
¿Cuáles serían las características del Nuevo Laborismo?
La economía es la base de todo desarrollo, se busca la máxima riqueza, siendo la condición indispensable para poder desarrollar una política social eficaz.
Su objetivo fundamental es ocupar el centro político del pensamiento. Al hacerse con el centro, lo que intenta es que este se impregne de los valores de la izquierda y así alejarla del conservadurismo.
En su teoría hace especial hincapié en la lucha por la justicia social, combatiendo la pobreza y que las clases pudientes sean solidarias. Plantea fundamentalmente combatir la pobreza infantil por considerarla como la peor pobreza.
Plantea la inversión en los servicios públicos, sobre todo en educación y sanidad, pero con la condición de que sufran profundas reformas y sobre todo busca la eficacia. Lo que importa más, es quien sirve mejor los intereses de la población.
Lleva a cabo una política exterior activista utilizando el principio de que hay que usar la fuerza cuando fracasan las estrategias de negociación, es lo que se denomina intervencionismo liberal. Su política exterior consiste en mezclar poder duro y poder blando y en fortalecer las alianzas con Estados Unidos y la Unión Europea para afrontar los desafíos supranacionales.
Me centraré fundamentalmente en dos aspectos: la economía y su política exterior.
Para el blairismo, la economía es el alma de su proyecto. Su objetivo es enterrar el legado del thacherismo que había llevado al Reino Unido a ser el país más desigual y menos cohesionado de toda la Unión Europea. Podemos decir que a pesar de todos estos propósitos, Blair ha sido un neoconservador más en política económica.
En términos macroeconómicos, podemos decir que su balance es positivo, consiguiendo un crecimiento sostenido, mayor empleo, inversión en educación, infraestructuras, etc. A pesar de todo esto, los servicios sociales no han vuelto a obtener la eficiencia de la que disponían antes de 1989 con la llegada de Margaret Thacher.
El blairismo implantó un salario mínimo obligatorio, un estatuto de independencia del Banco de Inglaterra, la asunción de algunos protocolos sociales de la Unión Europea. En sus diez años, la renta per cápita del Reino Unido ha superado a la de Alemania y Francia.
Sin embargo, a pesar de estos avances, hay aspectos muy oscuros y preocupantes, sirvan de ejemplo, que el precio medio de la vivienda ha pasado de 106.000 euros a 253.000 euros. La población reclusa ha pasado de 61,114 presos a más de 80.000. La enseñanza se ha privatizado con un aumento del 40%, y un fuerte deterioro del sector público. El número de cámaras de vigilancia ha tenido un crecimiento espectacular al pasar de las 100.000 a más de cuatro millones en la actualidad.
La realidad económica británica bajo el mandato de Blair es que ha crecido la desigualdad social entre ricos y pobres hasta el punto de hacerla irreconocible entre muchos laboristas. Una cosa es la literatura de su política económica y otra la realidad de su practica, de ahí que en el fondo, la política aplicada por Blair no es otra cosa que la aplicación del neoliberalismo puro y duro.
El objetivo del blairismo es la conquista de las clases medias que si bien al principio fue su mayor logro político, como consecuencia de la aplicación de su política económica se la han vuelto en contra porque sus resultados prácticos nos muestra que solo se favorece a las elites británicas
Ahora, nos pretenden actualizarnos hablándonos de sociedades abiertas con altos impuestos y con equilibrios presupuestarios para no hipotecar el futuro de las nuevas generaciones con la deuda pública, con inversiones en I+D+I, con la lucha contra el cambio climático, etc………..
Blair intento hacer una política exterior autónoma, destacando en sus inicios por su europeismo pero con el tiempo no se ha demostrado esto, pues no ha sido capaz de defender el proyecto europeo entre los británicos y ha ido obstaculizando cualquier avance que se vaya dando en la Unión Europea. Pero donde más ha incidido Blair es en torpedear cualquier avance social en Europa. Su actuación en el devenir de la Constitución ha sido un continuo poner obstáculos, lo que refleja la carencia real de una política social en contraposición de su literatura política inicial.
Que decir de Irak y Afganistán. Destacar como encabezó a los euroescépticos, poniéndose al servicio de la neoconservadora administración republicana.
Podemos decir ya con seguridad que tanto Iraq como Afganistán son un completo fracaso, el mayor desastre de la política exterior británica desde la crisis del Suez en 1956.
Blair creía que con su encanto podría influir en la política de los Estados Unidos, mediante una labor de pasillos en privado, al tiempo que evita cualquier discrepancia pública. Esto demuestra el endiosamiento de este personaje, donde su discurso político es uno y su práctica es ora. Con su llamada modernidad solo ha servido fielmente a los intereses más retrógrados de los neoconservadores.
Esperemos que con la salida de Blair, desaparezca el blairismo como un mal recuerdo de un personaje engreído hasta el cinismo y conseguir que la socialdemocracia encuentre nuevos puntos de referencia para el progresismo en este huracán neoliberal que nos toca vivir.
En Marinaleda la campaña electoral es muy particular. En pocos lugares como en este pueblo jornalero la abrumadora mayoría de las vecinas y vecinos se sienten tan participes con la gestión del Ayuntamiento y de su Alcalde. Asambleas permanentes para debatir los temas importantes, viviendas de auto consturcción con una hipoteca de 15 euros al mes, servicios como guarderías casi gratuitas, construyen una realidad disonante en el mapa social y político de España. Un periodista del pro gubernamental diario El País fue enviado a Marinaleda a hacer una crónica y se encontró con lo que sigue.
El Ayuntamiento de Marinaleda (Sevilla) atiende al público en la avenida de la Libertad, después de las calles Jornaleros y Ernesto Che Guevara y las plazas del Pueblo y Salvador Allende. Y tiene un alcalde, maestro de secundaria, José Sánchez Gordillo, comunista, que gana por aclamación desde hace 28 años. La oposición del PSOE y del PP es casi irrelevante, casi invisible, y el alcalde más rojo de España conservará el mando porque el electorado sintoniza con su perfil revolucionario y la oferta de pisos a 15 euros mensuales.
Las casas se las construyen los vecinos, y luego pagan una hipoteca de 15 euros mensuales
"El sistema capitalista, en sí mismo, es una gran fábrica de corrupción", afirma Sánchez Gordillo, promotor de una economía "cuyo objetivo no sea ganar dinero, sino repartir la riqueza". Los cabezas de lista de la oposición apenas le estorban ya que, entre otras razones, ni viven en el pueblo. "Aquí les agobiamos un poco", ironiza un funcionario municipal.
El agobio expulsó a Javier Arenas durante la inolvidable campaña de 1995: el político conservador, hoy presidente del PP andaluz, llegó al pueblo sevillano de 2.659 habitantes al frente de una comitiva de colaboradores y periodistas para promover al candidato de su partido, un carnicero que finalmente optó por esfumarse. Arenas se topó con unas calles desiertas y la cafetería del pueblo cerrada, pero sólo para la comitiva. A la voz de ya, la gente salió a las calles y se transformó en turba: "¡Fascistas! ¡Cabrones! ¡Hijos de puta!". El PP se fue.
Ahora regresa con la candidatura de Tomás Pajes. "Creo que vive en Sevilla", indica Juana Sánchez, aspirante a una concejalía suplente por el grupo del alcalde. "Ni el PP ni el PSOE tienen realidad política e ideológica alguna. Sólo actúan a la contra", opina. El Colectivo Unitario de Trabajadores-Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), liderado por Sánchez Gordillo, tiene nueve concejales (bajo la marca de IU), y el PSOE, los dos restantes. El concejal socialista Mariano Pradas, que vive en Estepa, se presenta de nuevo. Hace ocho años el PP obtuvo un concejal, absorbido en la legislatura siguiente por IU.
¿A qué se deben las sucesivas barridas electorales del alcalde? Eduardo Valderrama, concejal de Urbanismo -el departamento municipal más relevante-, no lo duda: "A lo que hemos hecho. Cuando llegamos al Ayuntamiento, en 1979, había muchísimas familias sin vivienda y un porcentaje altísimo de paro, más del 70%". A principios de los noventa sólo se trabajaban dos meses, en la recogida de la aceituna, y buena parte de las tierras pertenecían al duque del Infantado. "La lucha jornalera, apoyada por este Ayuntamiento, desemboca en el año 1981 en la entrega de las primeras 50 viviendas. Fue un primer paso importante", recuerda Valderrama.
Diez años después se consiguieron 1.200 hectáreas de terreno, fueron creadas 10 cooperativas de jornaleros (asesoradas por peritos agrícolas) y se levantaron más viviendas, campos de fútbol y piscinas. El pleno empleo es casi una realidad, y la buena marcha de las industrias de procesamiento del vino, la aceituna, las habas y el pimiento obligan a la importación de mano de obra. El reto es desarrollar las cooperativas. "La personalidad del alcalde ha influido mucho en el desarrollo de esta comunidad", agrega el edil de Urbanismo.
El regidor de Marinaleda tiene unas luengas y encanecidas barbas, una gran admiración por la revolución cubana, un aborrecimiento por George Bush, un irrefrenable discurso contra el sistema capitalista y la burguesía terrateniente, y una mano siempre tendida: necesita las subvenciones de la Diputación de Sevilla y de la Junta de Andalucía para financiar sus proyectos.
"Tuvimos un sueño colectivo y nos llamaron utópicos, soñadores, idiotas, y se reían de nosotros. Pero con coraje, con inteligencia, con capacidad y con saber aprovechar las contradicciones del sistema hemos conseguimos aquel viejo sueño", afirma Sánchez Gordillo. "Tal vez, como en todo proyecto, podamos cometer errores, que son rectificables, pero lo que no se puede poner en cuestión es una conquista para el futuro de los hijos y de los hijos de nuestros hijos: la tierra no es de nadie. La tierra no se compra, la tierra es de todos".
Y como Sánchez Gordillo decidió que la tierra es de todos, compró o expropió grandes extensiones para obras sociales y ha construido, hasta ahora, 300 viviendas. Las edificó a través del sistema de "autoconstrucción", implantado hace 18 años: el Ayuntamiento cede el solar y la dirección de las obras; la Junta de Andalucía presta el dinero de los materiales, y el comprador de la casa la construye él mismo; y, si no sabe hacerlo, paga 45 euros diarios a los albañiles o electricistas. "Las casas necesitan 30.000 euros en materiales, incluida la dirección de obras, y tardan un año en construirse", explica Valderrama. Resumiendo: si quien adquiere una vivienda se la construye, sólo pagará 15 euros mensuales -el dinero de los materiales prestados por la Junta- durante 70 u 80 años, hasta conseguir la propiedad.
"El alcalde quiere controlarlo todo. Mejor estaría en Cuba con Castro", dice un vecino. Otros agradecen que en Marinaleda "hay más justicia social que en ningún otro lugar de España". "Por ejemplo, tenemos unas estupendas escuelas municipales y comedores infantiles a 12 euros al mes", afirman. El alcalde suele convocar asambleas públicas para debatir los presupuestos y problemas vecinales. "Es un pueblo muy particular, que no se rige con los parámetros de otros", dice la escritora y periodista argentina Susana Falcón, que dirige la Radio-Televisión de Marinaleda, con una cobertura de 50 kilómetros.
La emisora fue sancionada en marzo por piratear la señal de Digital+ y, hace tres años, por emitir ilegalmente películas de las grandes productoras estadounidenses. Falcón, activista contra la dictadura de las Juntas Militares (1976-83) y comprometida con la izquierda, subraya que Sánchez Gordillo no gobierna "porque sí" desde hace 28 años. "Su poder municipal salió de las luchas de Marinaleda". Los candidatos de la oposición hacen poca campaña. "Hasta ahora no han tenido contacto con nosotros", agrega la periodista. "Es como si contaran de antemano con que la abrumadora mayoría del pueblo votará por Gordillo y su gente".
El Ayuntamiento de Marinaleda (Sevilla) atiende al público en la avenida de la Libertad, después de las calles Jornaleros y Ernesto Che Guevara y las plazas del Pueblo y Salvador Allende. Y tiene un alcalde, maestro de secundaria, José Sánchez Gordillo, comunista, que gana por aclamación desde hace 28 años. La oposición del PSOE y del PP es casi irrelevante, casi invisible, y el alcalde más rojo de España conservará el mando porque el electorado sintoniza con su perfil revolucionario y la oferta de pisos a 15 euros mensuales.
Las casas se las construyen los vecinos, y luego pagan una hipoteca de 15 euros mensuales
"El sistema capitalista, en sí mismo, es una gran fábrica de corrupción", afirma Sánchez Gordillo, promotor de una economía "cuyo objetivo no sea ganar dinero, sino repartir la riqueza". Los cabezas de lista de la oposición apenas le estorban ya que, entre otras razones, ni viven en el pueblo. "Aquí les agobiamos un poco", ironiza un funcionario municipal.
El agobio expulsó a Javier Arenas durante la inolvidable campaña de 1995: el político conservador, hoy presidente del PP andaluz, llegó al pueblo sevillano de 2.659 habitantes al frente de una comitiva de colaboradores y periodistas para promover al candidato de su partido, un carnicero que finalmente optó por esfumarse. Arenas se topó con unas calles desiertas y la cafetería del pueblo cerrada, pero sólo para la comitiva. A la voz de ya, la gente salió a las calles y se transformó en turba: "¡Fascistas! ¡Cabrones! ¡Hijos de puta!". El PP se fue.
Ahora regresa con la candidatura de Tomás Pajes. "Creo que vive en Sevilla", indica Juana Sánchez, aspirante a una concejalía suplente por el grupo del alcalde. "Ni el PP ni el PSOE tienen realidad política e ideológica alguna. Sólo actúan a la contra", opina. El Colectivo Unitario de Trabajadores-Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), liderado por Sánchez Gordillo, tiene nueve concejales (bajo la marca de IU), y el PSOE, los dos restantes. El concejal socialista Mariano Pradas, que vive en Estepa, se presenta de nuevo. Hace ocho años el PP obtuvo un concejal, absorbido en la legislatura siguiente por IU.
¿A qué se deben las sucesivas barridas electorales del alcalde? Eduardo Valderrama, concejal de Urbanismo -el departamento municipal más relevante-, no lo duda: "A lo que hemos hecho. Cuando llegamos al Ayuntamiento, en 1979, había muchísimas familias sin vivienda y un porcentaje altísimo de paro, más del 70%". A principios de los noventa sólo se trabajaban dos meses, en la recogida de la aceituna, y buena parte de las tierras pertenecían al duque del Infantado. "La lucha jornalera, apoyada por este Ayuntamiento, desemboca en el año 1981 en la entrega de las primeras 50 viviendas. Fue un primer paso importante", recuerda Valderrama.
Diez años después se consiguieron 1.200 hectáreas de terreno, fueron creadas 10 cooperativas de jornaleros (asesoradas por peritos agrícolas) y se levantaron más viviendas, campos de fútbol y piscinas. El pleno empleo es casi una realidad, y la buena marcha de las industrias de procesamiento del vino, la aceituna, las habas y el pimiento obligan a la importación de mano de obra. El reto es desarrollar las cooperativas. "La personalidad del alcalde ha influido mucho en el desarrollo de esta comunidad", agrega el edil de Urbanismo.
El regidor de Marinaleda tiene unas luengas y encanecidas barbas, una gran admiración por la revolución cubana, un aborrecimiento por George Bush, un irrefrenable discurso contra el sistema capitalista y la burguesía terrateniente, y una mano siempre tendida: necesita las subvenciones de la Diputación de Sevilla y de la Junta de Andalucía para financiar sus proyectos.
"Tuvimos un sueño colectivo y nos llamaron utópicos, soñadores, idiotas, y se reían de nosotros. Pero con coraje, con inteligencia, con capacidad y con saber aprovechar las contradicciones del sistema hemos conseguimos aquel viejo sueño", afirma Sánchez Gordillo. "Tal vez, como en todo proyecto, podamos cometer errores, que son rectificables, pero lo que no se puede poner en cuestión es una conquista para el futuro de los hijos y de los hijos de nuestros hijos: la tierra no es de nadie. La tierra no se compra, la tierra es de todos".
Y como Sánchez Gordillo decidió que la tierra es de todos, compró o expropió grandes extensiones para obras sociales y ha construido, hasta ahora, 300 viviendas. Las edificó a través del sistema de "autoconstrucción", implantado hace 18 años: el Ayuntamiento cede el solar y la dirección de las obras; la Junta de Andalucía presta el dinero de los materiales, y el comprador de la casa la construye él mismo; y, si no sabe hacerlo, paga 45 euros diarios a los albañiles o electricistas. "Las casas necesitan 30.000 euros en materiales, incluida la dirección de obras, y tardan un año en construirse", explica Valderrama. Resumiendo: si quien adquiere una vivienda se la construye, sólo pagará 15 euros mensuales -el dinero de los materiales prestados por la Junta- durante 70 u 80 años, hasta conseguir la propiedad.
"El alcalde quiere controlarlo todo. Mejor estaría en Cuba con Castro", dice un vecino. Otros agradecen que en Marinaleda "hay más justicia social que en ningún otro lugar de España". "Por ejemplo, tenemos unas estupendas escuelas municipales y comedores infantiles a 12 euros al mes", afirman. El alcalde suele convocar asambleas públicas para debatir los presupuestos y problemas vecinales. "Es un pueblo muy particular, que no se rige con los parámetros de otros", dice la escritora y periodista argentina Susana Falcón, que dirige la Radio-Televisión de Marinaleda, con una cobertura de 50 kilómetros.
La emisora fue sancionada en marzo por piratear la señal de Digital+ y, hace tres años, por emitir ilegalmente películas de las grandes productoras estadounidenses. Falcón, activista contra la dictadura de las Juntas Militares (1976-83) y comprometida con la izquierda, subraya que Sánchez Gordillo no gobierna "porque sí" desde hace 28 años. "Su poder municipal salió de las luchas de Marinaleda". Los candidatos de la oposición hacen poca campaña. "Hasta ahora no han tenido contacto con nosotros", agrega la periodista. "Es como si contaran de antemano con que la abrumadora mayoría del pueblo votará por Gordillo y su gente".
Nuestro buen Alfonso, candidato a la alcaldía de Valladolid por IU - Los Verdes, ha tenido a bien comenzar la campaña de una manera bastante poco usual: se ha sentado frente a una cámara y, en forma de monólogo, se ha despachado a gusto sobre la campaña electoral.
http://www.iuvalladolid.org/elecciones/spip.php?article39
http://www.iuvalladolid.org/elecciones/spip.php?article39
El fracaso de Rajoy y los límites de Zapatero
G. Buster
El debate del estado de la nación en el Congreso de los Diputados, el 3 y 4 de julio, tenía en esta ocasión una importancia política trascendental. No solo era el último debate político general de esta legislatura antes de las elecciones legislativas. También debía ser el escenario de una derrota parlamentaria de Zapatero a manos de Rajoy. Un escenario preparado con la continua movilización de la derecha y una oposición frontal que ha negado desde el mismo momento del 14-M la legitimidad de la victoria de la izquierda. Tras presentar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas como una victoria anticipada del PP en las generales –a pesar de de la perdida de concejales y gobiernos autonómicos— , el debate del estado de la nación debía permitir a Rajoy exponer su propia alternativa de gobierno y cerrar en la práctica, con la descalificación de Zapatero, una legislatura pretendidamente destinada a convertirse en un "paréntesis" en la historia de España.
Pero Rajoy ha fracasado. Zapatero ha sabido demoler parlamentariamente esta última ofensiva institucional de la derecha, sentando así las bases de una removilización electoral de la izquierda. Al mismo tiempo, en el debate con ERC e IU-ICV, han quedado patentes los límites del proyecto político que representa, encerrado en una perspectiva de reformas sin cambio de izquierdas o federalista.
La derrota de Rajoy
La estrategia parlamentaria de Rajoy ha sido en el fondo muy simple y la continuación lógica de la estrategia de oposición frontal de estos tres años. En su exposición, Rajoy ha descartado cualquier mérito del Gobierno del PSOE por la situación económica de España –con una comparativamente fuerte tasa de crecimiento en un largo ciclo ascendente—, ha desdeñado como marginal la ampliación de derechos civiles, ha acusado a Zapatero de "romper España" con sus alianzas con la izquierda nacionalista, de "dividir a los españoles" con el debate sobre la Ley de la Memoria Histórica, de romper con ello consenso de la transición y, sobre todo, de ceder ante el chantaje de ETA en el "proceso de paz". Si el planteamiento rozó ya la obsesión monotemática, la conclusión fue plenamente monolemática: "publique las actas de sus negociaciones con ETA o váyase, porque ya no le creemos". O si se quiere, "publique las actas y váyase, porque habremos confirmado que ha traicionado a España".
Una línea estratégica que se resume en la movilización españolista del electorado de derechas y en la defensa de un autoconcedido privilegio de veto del PP ante cualquier propuesta política o social de la izquierda.
La respuesta de Zapatero estuvo modulada en fases. Primero hizo un discurso triunfalista sobre los éxitos de la legislatura, destinado a devolver el sentido y el orgullo al electorado del PSOE. En su primera réplica, demolió a Rajoy, desbaratando uno a uno sus argumentos y reivindicando la credibilidad y la legitimidad del Gobierno frente a una oposición revanchista y sin alternativa. En su tercera y cuarta intervenciones, Zapatero acorraló a Rajoy en el "monotema" de ETA, sacándole del espacio político del centro-derecha para situarle en el de una derecha extrema, cerril y poseída del ansia de desquite.
La sensación de derrota de Rajoy fue general en el Congreso de los Diputados, no sólo entre los parlamentarios, sino también entre los numerosos periodistas que cubren el debate. Dos días después, la encuesta de opinión del CIS confirmaba esa impresión //1. La justificación defensiva del PP para el pinchazo de Rajoy fue escudarse en las limitaciones de tiempo para justificar sus argumentos. Pobre excusa, después de tres años de oposición extraparlamentaria e institucional de una ferocidad sin precedentes. Más aún, teniendo en cuenta que la estrategia oratoria seguida por ambos dirigentes en el debate fue un calco de la del debate del 2006, con resultados muy similares //2.
Balance de los bloques de alianzas
Tan evidente resultado en la confrontación central del debate generó un clima muy distinto en los intercambios entre Zapatero y los portavoces del resto de los grupos parlamentarios, que de una u otra manera han colaborado con y aun sostenido al Gobierno del PSOE en distintas fases de la legislatura. Se trataba aquí del balance de las distintas formulas de alianzas políticas que han sostenido a su gobierno de manera asimétrica, a derecha e izquierda, a través de la legislatura. Y de los propios limites del proyecto Zapatero.
Durán i Lleida, portavoz de CiU, volvió a ofrecerse como ministro en un próximo gobierno, sustituyendo la alianza con ERC e IU-ICV por un bloque PSOE-CiU. Pero las dificultades fueron evidentes: reproches sobre las transferencias de competencias para el desarrollo del Estatut de Catalunya y acusaciones de inconsistencia al gobierno tripartito catalán de izquierda. Todos esos argumentos encuentran eco en los sectores más liberales del PSOE, que han pactado con CiU la orientación económica socio-liberal del Gobierno Zapatero. Pero la correlación de fuerzas real en Cataluña no permite abrir esta perspectiva, si no es acompañada de una sustitución del tripartito por una Generalitat CiU-PSC, en la que los socialistas serían el socio menor, lo que supondría un suicidio político para el PSC.
El debate con la izquierda independentista de ERC fue especialmente interesante. Saliendo de la dinámica de la política táctica, Agustí Cerdá llegó a cuestionar los límites reales del federalismo del Gobierno Zapatero y de su modelo de estado. La respuesta no pudo ser más transparente: Zapatero no es un federalista, sino un pragmático que confía en que las reformas autonómicas limitadas sean capaces de desactivar la frustración acumulada en la Transición por la negación de una solución democrática de la cuestión nacional catalana, sustituida en su perspectiva histórica por una descentralización administrativa modernizadora. Si como todo parece indicar, sectores importantes de ERC están buscando justificar su giro y salir del tripartito catalán, como han hecho ya del ayuntamiento de Barcelona, ahora pueden esgrimir motivos ideológicos tangibles. Además, claro, de las razones tácticas evidentes de disputar a CiU el espacio de la critica al freno desde Madrid del desarrollo competencial del nuevo Estatut.
El PNV, como CiU, subrayó en un minuto la coincidencia y complicidad con el PSOE en el modelo económico y presupuestario, y dedicó el resto del tiempo a un tira y afloja de la negociación de los traspasos competenciales. Cualquier diferencia respecto del "proceso de paz" fue borrada en aras a una estratégica "solidaridad entre demócratas" frente a ETA y, tácticamente, también contra la izquierda abertzale reagrupada institucionalmente en ANV.
La intervención del Grupo Mixto, que tuvo que dividir su tiempo entre seis portavoces, no dejó de tener su interés, al reflejar un tercer elemento de componente autonómico en los posibles sistemas de alianzas, que es la izquierda nacionalista gallega, vasca, aragonesa y navarra (BNG, EA, Chunta Aragonesista, Nafarroa Bai). Con una posición más conciliadora, como corresponde a un socio de gobierno en la Xunta galega, aunque marcando diferencias ideológicas, el BNG; el resto de la izquierda nacionalista expresó más abiertamente la frustración y el desencanto acumulados durante toda la legislatura ante la doble actitud de un PSOE "inactivo" –como lo definió Uxue Barkos de Nafarroa Bai—, siempre temeroso de que sus alianzas con la izquierda nacionalista no sean comprendidas por su propio electorado en otras zonas de la península, hasta el punto de preferir pactar con la derecha, o dejar que ésta gobierne en minoría (como es la alianza con el PAR de derechas en Aragón, frente a un posible tripartito de izquierdas PSOE-Chunta-IU; o el abandono de la alcaldía de Pamplona a UPN para no coincidir en la votación con la izquierda abertzale de ANV). El respetado portavoz de la Chunta, Labordeta, no pudo ser más explicito: "Hoy, Sr. Presidente, no hubiéramos votado su investidura".
La novedad fue la intervención desde el Grupo Mixto de los dos representantes de la antigua Coalición Canaria, hoy escindida por la decisión de la derecha de la Coalición de aliarse con el PP –que hasta ayer mismo había denunciado la reforma del estatuto canario como "nacionalsocialista"— a fin de mantener vara alta en el Gobierno insular, antes que aceptar ser socio minoritario del PSOE. Arriesgada apuesta, que podría hacer crecer a la izquierda nacionalista de Nueva Canarias, imprimiendo un giro al mapa político de las islas.
Los límites de las reformas Zapatero
Gaspar Llamazares y Joan Herrera de IU-ICV, intentaron situar los límites del Gobierno Zapatero en tres áreas: en la democrática y laica, por sus pactos con la Iglesia Católica; en la socio-económica, por la presión de las grandes empresas constructoras y financieras a través de Solbes y el Ministerio de Economía; y en la ecológica, por sus cesiones ante las empresas energéticas y eléctricas, a través de Clos y el Ministerio de Industria.
Esta presión a favor de unas políticas socio-liberales, que no dejan de hallar también sostén en la movilización social de la derecha, ha frustrado la aspiración al cambio social y político inicial del Gobierno Zapatero, encerrándolo en el angostísimo horizonte de unas reformas sin otro margen de maniobra que el impuesto por los férreos límites del modelo económico, fiscal y territorial heredado de la Transición y remodelado por los 8 años de los Gobiernos Aznar. Frente a las críticas de la derecha de que la "economía marcha bien sola, a pesar del Gobierno", Zapatero ha hecho de la gestión socio-liberal de Solbes y del superávit presupuestario su principal activo en el debate del estado de la nación frente al PP. Pocas concesiones podía hacer en este terreno a las críticas procedentes de la izquierda transformadora, que pide un "giro a la izquierda" para volver a movilizar a su electorado atendiendo más a las "ambiciones de la izquierda" que a la herencia de los gobiernos de la derecha.
Lo más significativo es que, como en el caso del debate planteado por ERC, Zapatero ni siquiera pareció capaz de entender los términos en que se le planteaba la discusión, esta vez sobre la injusticia el modelo socio-económico y sobre sus inaceptables consecuencias ecológicas. Frente a las críticas de IU-ICV, sólo era capaz de responder que el mayor crecimiento permitía más reparto y un aumento de las políticas sociales, mientras se daban pasos simbólicos, más que significativos, en relación con el cambio climático o unas políticas energéticas sostenibles. Incapaz de vislumbrar un horizonte distinto del de un "capitalismo de rostro humano", eso sí, gestionado desde la lógica del beneficio empresarial. Ante la exigencia de "reformas fuertes" redistributivas por parte de la izquierda, su respuesta era que los sindicatos habían pactado 20 acuerdos en la legislatura y que si ellos eran los representantes de los trabajadores, qué más podía pedir IU-ICV tanto en el terreno social como el ecológico. Tuvo empero buenas palabras: reconoció la valía de su continua presión para dinamizar el bloque de izquierdas, del que auguró con optimismo –y mirando de refilón a los sectores más liberales del PSOE– que continuaría en la próxima legislatura.
Esa doble tensión de la "izquierda a la izquierda" del PSOE, consistente en hacer propios los avances de la movilización y los pasos progresistas del gobierno, exigiendo al mismo tiempo ir más allá de esas reformas para adentrarse en un cambio político y social inequívocamente de izquierda, fue resumida por el propio Zapatero al concluir su última réplica: "Sr. Llamazares, respeto que intente subrayar las diferencias, pero respéteme porque yo quiera subrayar las proximidades, que son muchas". Esa tensión solo podría resolverse hacia la izquierda con un cambio en la correlación de fuerzas, a través de la movilización de los movimientos sociales, y con la articulación, a partir de IU-ICV, de un bloque de alianzas a la izquierda del Gobierno Zapatero con las distintas izquierdas nacionalistas, un bloque capaz de acumule fuerzas institucionalmente a la izquierda de la izquierda.
La victoria parlamentaria no puede sustituir a la movilización
Zapatero ha salido victorioso del debate del estado de la nación. Pero confundir el resultado del debate parlamentario con la verdadera correlación de fuerzas es olvidar que la fuerza del PP no está en Rajoy –que siempre ha sido un candidato de transición tras su derrota inicial del 14-M y la probable del 2008—, sino en la movilización extraparlamentaria de la derecha social –que lleva ya 8 grandes manifestaciones— y en la actuación permanente de los poderes fácticos institucionales: la Iglesia Católica, la derecha judicial y los cuerpos superiores de la administración del estado.
La victoria parlamentaria de Zapatero le da un respiro para removilizar a la izquierda social de cara a las elecciones generales. El PSOE cuenta con una ventaja en intención de voto que ha aumentado hasta más de seis puntos por delante del PP //3. Pero, al mismo tiempo, el debate ha sido una muestra de sus contradicciones y limites. Porque la propia política socio-liberal divide y fracciona al bloque de izquierdas y a su electorado, como lo hace también una política autonómica incapaz de integrar la problemática de la realidad plurinacional de España. Lo cierto es que no hay un proyecto de cambio social y político articulado, y que no puede sustituirse ese proyecto con una mera colección de propuestas electoralistas, como los 2.500 euros por hijo. Lo que hoy por hoy sigue uniendo al electorado de las distintas izquierdas es el miedo, más que justificado, a la contrarreforma que implicaría una victoria del PP. Y eso no basta.
Ya que no de las soluciones, la percepción, al menos, de esas limitaciones es lo que parece andar detrás de la remodelación gubernamental que ha llevado a cabo Zapatero tras el debate. El nombramiento de Carme Chacón en Vivienda es un intento de removilizar el voto joven, especialmente en Cataluña, en su principal preocupación. El de Elena Salgado en Administraciones Públicas apunta a uno de los ejes anunciados en la próxima legislatura para un segundo Gobierno Zapatero: la modernización imprescindible de la administración central, la rearticulación del estado autonómico tras la reforma estatutaria y la reforma de la financiación municipal para salir del círculo infernal de la actual especulación inmobiliaria. Los de Bernat Soria en Sanidad y César Antonio Molina en Cultura intentan rentabilizar el prestigio personal de ambos para el Gobierno, porque la insatisfacción y la desmovilización de los profesionales de la sanidad y del mundo de la cultura es evidente, a pesar de ser un importante elemento del voto de izquierdas de las clases medias.
Todavía esta por ver la reacción del electorado ante un atentado terrorista de ETA, cuyo fantasma ha rondado continuamente el debate, con avisos concretos de que puede hacerse realidad el día menos pensado. Ésa es una prueba fundamental que queda por delante. Mientras tanto, todas las fuerzas políticas han cerrado filas frente al PP para defender la orientación del Gobierno Zapatero en el fracasado "proceso de paz" y responsabilizar a ETA de ruptura del mismo. Y se espera el anuncio de la formación de un gobierno de izquierdas y nacionalista en Navarra para después de las fiestas de San Fermín.
Zapatero ha retomado la iniciativa política y hará de estos ocho meses que quedan de legislatura una larga campaña preelectoral. Pero, lejos de significar eso un "giro a la izquierda" basado en la movilización social, Zapatero parece optar una vez más por una acción institucional "desde arriba", arbitrando y gestionando a derecha e izquierda, asimétricamente, sus posibles formulas de alianzas contra el PP. Sin una movilización social real, no se podrá salir de lo que Zapatero considera su circulo virtuoso del mejor de los mundos posibles. Un mundo, empero, que, a pesar de la bonanza económica, dista por mucho del que necesitan imperiosamente amplios sectores de la población trabajadora, para los que el "no nos defraudes" sigue siendo una reivindicación de cambio social en profundidad. Cómo articular esa aspiración es la tarea que tiene por delante la izquierda alternativa.
NOTAS: 1// Pocos días después, la encuesta de opinión del CIS daban una imagen del alcance de esa derrota de Rajoy: "El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es considerado como el ganador del Debate sobre el estado de la Nación celebrado esta semana en el Congreso, según se refleja en el sondeo que anualmente realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En concreto, el 43,9 % de los españoles apuesta por Zapatero, frente a un 16,5 % se decanta por Rajoy. Según los encuestados, el presidente demostró sobre todo moderación (71,1%), capacidad de encajar las críticas (63,6%), iniciativa política (61,7%) y conocimiento de los problemas del país (60,3%). Frente a estas cifras, el 34,2% de los encuestados considera que Rajoy demostró moderación, el 34,4% cree que tuvo capacidad para encajar las críticas, el 52,7 por ciento le reconoce iniciativa política y el 55,9%, conocimiento de los problemas del país" (Europa Press 6-7-07). Los índices son demoledores teniendo en cuenta que tanto Zapatero como Rajoy buscaban atraer los votos del centro político. 2// Ver en este sentido la crónica del debate del 2006 publicada en Sin Permiso: G. Búster "El paraíso de los posible, no de lo necesario" (5-6-06). La comparación permite apreciar las tendencias a medio plazo de la estrategia del PP y del Gobierno Zapatero y la gestión de su política de alianzas asimétrica con el "bloque de izquierdas" (IU-ICV, ERC) y la derecha nacionalista (CiU, PNV). 3// El Pulsómetro de la cadena SER es una encuesta de opinión realizada con llamadas telefónicas, que muestra tendencias más que proporcionar índices ajustados. El realizado tres días antes del debate ya mostraba una intención de voto del 44% para el PSOE y 38% para el PP –lo que subraya una vez más la falsa ilusión proyectada por los analistas del PP tras las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo-, ligero crecimiento de IU hasta el 5%, y caída de casi un punto de CiU (2,4%) y ERC (1,5%). En el Pulsómetro realizado tras el debate, el PSOE se reforzaba hasta el 45%, pero el PP también sube medio punto, 38,5%. Tras el cara a cara entre Zapatero y Rajoy en el Congreso, sube en ocho puntos los encuestados que consideran que el PSOE ganaría si hoy hubiera elecciones generales: el 50% cree que ganaría Zapatero y el 28% opina que ganaría el PP, seis puntos menos que en la última encuesta. Aún son más (un 52%) los que quieren que gane Zapatero frente a los que quieren que los haga Rajoy (un 32%).
G. Buster
El debate del estado de la nación en el Congreso de los Diputados, el 3 y 4 de julio, tenía en esta ocasión una importancia política trascendental. No solo era el último debate político general de esta legislatura antes de las elecciones legislativas. También debía ser el escenario de una derrota parlamentaria de Zapatero a manos de Rajoy. Un escenario preparado con la continua movilización de la derecha y una oposición frontal que ha negado desde el mismo momento del 14-M la legitimidad de la victoria de la izquierda. Tras presentar los resultados de las elecciones municipales y autonómicas como una victoria anticipada del PP en las generales –a pesar de de la perdida de concejales y gobiernos autonómicos— , el debate del estado de la nación debía permitir a Rajoy exponer su propia alternativa de gobierno y cerrar en la práctica, con la descalificación de Zapatero, una legislatura pretendidamente destinada a convertirse en un "paréntesis" en la historia de España.
Pero Rajoy ha fracasado. Zapatero ha sabido demoler parlamentariamente esta última ofensiva institucional de la derecha, sentando así las bases de una removilización electoral de la izquierda. Al mismo tiempo, en el debate con ERC e IU-ICV, han quedado patentes los límites del proyecto político que representa, encerrado en una perspectiva de reformas sin cambio de izquierdas o federalista.
La derrota de Rajoy
La estrategia parlamentaria de Rajoy ha sido en el fondo muy simple y la continuación lógica de la estrategia de oposición frontal de estos tres años. En su exposición, Rajoy ha descartado cualquier mérito del Gobierno del PSOE por la situación económica de España –con una comparativamente fuerte tasa de crecimiento en un largo ciclo ascendente—, ha desdeñado como marginal la ampliación de derechos civiles, ha acusado a Zapatero de "romper España" con sus alianzas con la izquierda nacionalista, de "dividir a los españoles" con el debate sobre la Ley de la Memoria Histórica, de romper con ello consenso de la transición y, sobre todo, de ceder ante el chantaje de ETA en el "proceso de paz". Si el planteamiento rozó ya la obsesión monotemática, la conclusión fue plenamente monolemática: "publique las actas de sus negociaciones con ETA o váyase, porque ya no le creemos". O si se quiere, "publique las actas y váyase, porque habremos confirmado que ha traicionado a España".
Una línea estratégica que se resume en la movilización españolista del electorado de derechas y en la defensa de un autoconcedido privilegio de veto del PP ante cualquier propuesta política o social de la izquierda.
La respuesta de Zapatero estuvo modulada en fases. Primero hizo un discurso triunfalista sobre los éxitos de la legislatura, destinado a devolver el sentido y el orgullo al electorado del PSOE. En su primera réplica, demolió a Rajoy, desbaratando uno a uno sus argumentos y reivindicando la credibilidad y la legitimidad del Gobierno frente a una oposición revanchista y sin alternativa. En su tercera y cuarta intervenciones, Zapatero acorraló a Rajoy en el "monotema" de ETA, sacándole del espacio político del centro-derecha para situarle en el de una derecha extrema, cerril y poseída del ansia de desquite.
La sensación de derrota de Rajoy fue general en el Congreso de los Diputados, no sólo entre los parlamentarios, sino también entre los numerosos periodistas que cubren el debate. Dos días después, la encuesta de opinión del CIS confirmaba esa impresión //1. La justificación defensiva del PP para el pinchazo de Rajoy fue escudarse en las limitaciones de tiempo para justificar sus argumentos. Pobre excusa, después de tres años de oposición extraparlamentaria e institucional de una ferocidad sin precedentes. Más aún, teniendo en cuenta que la estrategia oratoria seguida por ambos dirigentes en el debate fue un calco de la del debate del 2006, con resultados muy similares //2.
Balance de los bloques de alianzas
Tan evidente resultado en la confrontación central del debate generó un clima muy distinto en los intercambios entre Zapatero y los portavoces del resto de los grupos parlamentarios, que de una u otra manera han colaborado con y aun sostenido al Gobierno del PSOE en distintas fases de la legislatura. Se trataba aquí del balance de las distintas formulas de alianzas políticas que han sostenido a su gobierno de manera asimétrica, a derecha e izquierda, a través de la legislatura. Y de los propios limites del proyecto Zapatero.
Durán i Lleida, portavoz de CiU, volvió a ofrecerse como ministro en un próximo gobierno, sustituyendo la alianza con ERC e IU-ICV por un bloque PSOE-CiU. Pero las dificultades fueron evidentes: reproches sobre las transferencias de competencias para el desarrollo del Estatut de Catalunya y acusaciones de inconsistencia al gobierno tripartito catalán de izquierda. Todos esos argumentos encuentran eco en los sectores más liberales del PSOE, que han pactado con CiU la orientación económica socio-liberal del Gobierno Zapatero. Pero la correlación de fuerzas real en Cataluña no permite abrir esta perspectiva, si no es acompañada de una sustitución del tripartito por una Generalitat CiU-PSC, en la que los socialistas serían el socio menor, lo que supondría un suicidio político para el PSC.
El debate con la izquierda independentista de ERC fue especialmente interesante. Saliendo de la dinámica de la política táctica, Agustí Cerdá llegó a cuestionar los límites reales del federalismo del Gobierno Zapatero y de su modelo de estado. La respuesta no pudo ser más transparente: Zapatero no es un federalista, sino un pragmático que confía en que las reformas autonómicas limitadas sean capaces de desactivar la frustración acumulada en la Transición por la negación de una solución democrática de la cuestión nacional catalana, sustituida en su perspectiva histórica por una descentralización administrativa modernizadora. Si como todo parece indicar, sectores importantes de ERC están buscando justificar su giro y salir del tripartito catalán, como han hecho ya del ayuntamiento de Barcelona, ahora pueden esgrimir motivos ideológicos tangibles. Además, claro, de las razones tácticas evidentes de disputar a CiU el espacio de la critica al freno desde Madrid del desarrollo competencial del nuevo Estatut.
El PNV, como CiU, subrayó en un minuto la coincidencia y complicidad con el PSOE en el modelo económico y presupuestario, y dedicó el resto del tiempo a un tira y afloja de la negociación de los traspasos competenciales. Cualquier diferencia respecto del "proceso de paz" fue borrada en aras a una estratégica "solidaridad entre demócratas" frente a ETA y, tácticamente, también contra la izquierda abertzale reagrupada institucionalmente en ANV.
La intervención del Grupo Mixto, que tuvo que dividir su tiempo entre seis portavoces, no dejó de tener su interés, al reflejar un tercer elemento de componente autonómico en los posibles sistemas de alianzas, que es la izquierda nacionalista gallega, vasca, aragonesa y navarra (BNG, EA, Chunta Aragonesista, Nafarroa Bai). Con una posición más conciliadora, como corresponde a un socio de gobierno en la Xunta galega, aunque marcando diferencias ideológicas, el BNG; el resto de la izquierda nacionalista expresó más abiertamente la frustración y el desencanto acumulados durante toda la legislatura ante la doble actitud de un PSOE "inactivo" –como lo definió Uxue Barkos de Nafarroa Bai—, siempre temeroso de que sus alianzas con la izquierda nacionalista no sean comprendidas por su propio electorado en otras zonas de la península, hasta el punto de preferir pactar con la derecha, o dejar que ésta gobierne en minoría (como es la alianza con el PAR de derechas en Aragón, frente a un posible tripartito de izquierdas PSOE-Chunta-IU; o el abandono de la alcaldía de Pamplona a UPN para no coincidir en la votación con la izquierda abertzale de ANV). El respetado portavoz de la Chunta, Labordeta, no pudo ser más explicito: "Hoy, Sr. Presidente, no hubiéramos votado su investidura".
La novedad fue la intervención desde el Grupo Mixto de los dos representantes de la antigua Coalición Canaria, hoy escindida por la decisión de la derecha de la Coalición de aliarse con el PP –que hasta ayer mismo había denunciado la reforma del estatuto canario como "nacionalsocialista"— a fin de mantener vara alta en el Gobierno insular, antes que aceptar ser socio minoritario del PSOE. Arriesgada apuesta, que podría hacer crecer a la izquierda nacionalista de Nueva Canarias, imprimiendo un giro al mapa político de las islas.
Los límites de las reformas Zapatero
Gaspar Llamazares y Joan Herrera de IU-ICV, intentaron situar los límites del Gobierno Zapatero en tres áreas: en la democrática y laica, por sus pactos con la Iglesia Católica; en la socio-económica, por la presión de las grandes empresas constructoras y financieras a través de Solbes y el Ministerio de Economía; y en la ecológica, por sus cesiones ante las empresas energéticas y eléctricas, a través de Clos y el Ministerio de Industria.
Esta presión a favor de unas políticas socio-liberales, que no dejan de hallar también sostén en la movilización social de la derecha, ha frustrado la aspiración al cambio social y político inicial del Gobierno Zapatero, encerrándolo en el angostísimo horizonte de unas reformas sin otro margen de maniobra que el impuesto por los férreos límites del modelo económico, fiscal y territorial heredado de la Transición y remodelado por los 8 años de los Gobiernos Aznar. Frente a las críticas de la derecha de que la "economía marcha bien sola, a pesar del Gobierno", Zapatero ha hecho de la gestión socio-liberal de Solbes y del superávit presupuestario su principal activo en el debate del estado de la nación frente al PP. Pocas concesiones podía hacer en este terreno a las críticas procedentes de la izquierda transformadora, que pide un "giro a la izquierda" para volver a movilizar a su electorado atendiendo más a las "ambiciones de la izquierda" que a la herencia de los gobiernos de la derecha.
Lo más significativo es que, como en el caso del debate planteado por ERC, Zapatero ni siquiera pareció capaz de entender los términos en que se le planteaba la discusión, esta vez sobre la injusticia el modelo socio-económico y sobre sus inaceptables consecuencias ecológicas. Frente a las críticas de IU-ICV, sólo era capaz de responder que el mayor crecimiento permitía más reparto y un aumento de las políticas sociales, mientras se daban pasos simbólicos, más que significativos, en relación con el cambio climático o unas políticas energéticas sostenibles. Incapaz de vislumbrar un horizonte distinto del de un "capitalismo de rostro humano", eso sí, gestionado desde la lógica del beneficio empresarial. Ante la exigencia de "reformas fuertes" redistributivas por parte de la izquierda, su respuesta era que los sindicatos habían pactado 20 acuerdos en la legislatura y que si ellos eran los representantes de los trabajadores, qué más podía pedir IU-ICV tanto en el terreno social como el ecológico. Tuvo empero buenas palabras: reconoció la valía de su continua presión para dinamizar el bloque de izquierdas, del que auguró con optimismo –y mirando de refilón a los sectores más liberales del PSOE– que continuaría en la próxima legislatura.
Esa doble tensión de la "izquierda a la izquierda" del PSOE, consistente en hacer propios los avances de la movilización y los pasos progresistas del gobierno, exigiendo al mismo tiempo ir más allá de esas reformas para adentrarse en un cambio político y social inequívocamente de izquierda, fue resumida por el propio Zapatero al concluir su última réplica: "Sr. Llamazares, respeto que intente subrayar las diferencias, pero respéteme porque yo quiera subrayar las proximidades, que son muchas". Esa tensión solo podría resolverse hacia la izquierda con un cambio en la correlación de fuerzas, a través de la movilización de los movimientos sociales, y con la articulación, a partir de IU-ICV, de un bloque de alianzas a la izquierda del Gobierno Zapatero con las distintas izquierdas nacionalistas, un bloque capaz de acumule fuerzas institucionalmente a la izquierda de la izquierda.
La victoria parlamentaria no puede sustituir a la movilización
Zapatero ha salido victorioso del debate del estado de la nación. Pero confundir el resultado del debate parlamentario con la verdadera correlación de fuerzas es olvidar que la fuerza del PP no está en Rajoy –que siempre ha sido un candidato de transición tras su derrota inicial del 14-M y la probable del 2008—, sino en la movilización extraparlamentaria de la derecha social –que lleva ya 8 grandes manifestaciones— y en la actuación permanente de los poderes fácticos institucionales: la Iglesia Católica, la derecha judicial y los cuerpos superiores de la administración del estado.
La victoria parlamentaria de Zapatero le da un respiro para removilizar a la izquierda social de cara a las elecciones generales. El PSOE cuenta con una ventaja en intención de voto que ha aumentado hasta más de seis puntos por delante del PP //3. Pero, al mismo tiempo, el debate ha sido una muestra de sus contradicciones y limites. Porque la propia política socio-liberal divide y fracciona al bloque de izquierdas y a su electorado, como lo hace también una política autonómica incapaz de integrar la problemática de la realidad plurinacional de España. Lo cierto es que no hay un proyecto de cambio social y político articulado, y que no puede sustituirse ese proyecto con una mera colección de propuestas electoralistas, como los 2.500 euros por hijo. Lo que hoy por hoy sigue uniendo al electorado de las distintas izquierdas es el miedo, más que justificado, a la contrarreforma que implicaría una victoria del PP. Y eso no basta.
Ya que no de las soluciones, la percepción, al menos, de esas limitaciones es lo que parece andar detrás de la remodelación gubernamental que ha llevado a cabo Zapatero tras el debate. El nombramiento de Carme Chacón en Vivienda es un intento de removilizar el voto joven, especialmente en Cataluña, en su principal preocupación. El de Elena Salgado en Administraciones Públicas apunta a uno de los ejes anunciados en la próxima legislatura para un segundo Gobierno Zapatero: la modernización imprescindible de la administración central, la rearticulación del estado autonómico tras la reforma estatutaria y la reforma de la financiación municipal para salir del círculo infernal de la actual especulación inmobiliaria. Los de Bernat Soria en Sanidad y César Antonio Molina en Cultura intentan rentabilizar el prestigio personal de ambos para el Gobierno, porque la insatisfacción y la desmovilización de los profesionales de la sanidad y del mundo de la cultura es evidente, a pesar de ser un importante elemento del voto de izquierdas de las clases medias.
Todavía esta por ver la reacción del electorado ante un atentado terrorista de ETA, cuyo fantasma ha rondado continuamente el debate, con avisos concretos de que puede hacerse realidad el día menos pensado. Ésa es una prueba fundamental que queda por delante. Mientras tanto, todas las fuerzas políticas han cerrado filas frente al PP para defender la orientación del Gobierno Zapatero en el fracasado "proceso de paz" y responsabilizar a ETA de ruptura del mismo. Y se espera el anuncio de la formación de un gobierno de izquierdas y nacionalista en Navarra para después de las fiestas de San Fermín.
Zapatero ha retomado la iniciativa política y hará de estos ocho meses que quedan de legislatura una larga campaña preelectoral. Pero, lejos de significar eso un "giro a la izquierda" basado en la movilización social, Zapatero parece optar una vez más por una acción institucional "desde arriba", arbitrando y gestionando a derecha e izquierda, asimétricamente, sus posibles formulas de alianzas contra el PP. Sin una movilización social real, no se podrá salir de lo que Zapatero considera su circulo virtuoso del mejor de los mundos posibles. Un mundo, empero, que, a pesar de la bonanza económica, dista por mucho del que necesitan imperiosamente amplios sectores de la población trabajadora, para los que el "no nos defraudes" sigue siendo una reivindicación de cambio social en profundidad. Cómo articular esa aspiración es la tarea que tiene por delante la izquierda alternativa.
NOTAS: 1// Pocos días después, la encuesta de opinión del CIS daban una imagen del alcance de esa derrota de Rajoy: "El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es considerado como el ganador del Debate sobre el estado de la Nación celebrado esta semana en el Congreso, según se refleja en el sondeo que anualmente realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En concreto, el 43,9 % de los españoles apuesta por Zapatero, frente a un 16,5 % se decanta por Rajoy. Según los encuestados, el presidente demostró sobre todo moderación (71,1%), capacidad de encajar las críticas (63,6%), iniciativa política (61,7%) y conocimiento de los problemas del país (60,3%). Frente a estas cifras, el 34,2% de los encuestados considera que Rajoy demostró moderación, el 34,4% cree que tuvo capacidad para encajar las críticas, el 52,7 por ciento le reconoce iniciativa política y el 55,9%, conocimiento de los problemas del país" (Europa Press 6-7-07). Los índices son demoledores teniendo en cuenta que tanto Zapatero como Rajoy buscaban atraer los votos del centro político. 2// Ver en este sentido la crónica del debate del 2006 publicada en Sin Permiso: G. Búster "El paraíso de los posible, no de lo necesario" (5-6-06). La comparación permite apreciar las tendencias a medio plazo de la estrategia del PP y del Gobierno Zapatero y la gestión de su política de alianzas asimétrica con el "bloque de izquierdas" (IU-ICV, ERC) y la derecha nacionalista (CiU, PNV). 3// El Pulsómetro de la cadena SER es una encuesta de opinión realizada con llamadas telefónicas, que muestra tendencias más que proporcionar índices ajustados. El realizado tres días antes del debate ya mostraba una intención de voto del 44% para el PSOE y 38% para el PP –lo que subraya una vez más la falsa ilusión proyectada por los analistas del PP tras las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo-, ligero crecimiento de IU hasta el 5%, y caída de casi un punto de CiU (2,4%) y ERC (1,5%). En el Pulsómetro realizado tras el debate, el PSOE se reforzaba hasta el 45%, pero el PP también sube medio punto, 38,5%. Tras el cara a cara entre Zapatero y Rajoy en el Congreso, sube en ocho puntos los encuestados que consideran que el PSOE ganaría si hoy hubiera elecciones generales: el 50% cree que ganaría Zapatero y el 28% opina que ganaría el PP, seis puntos menos que en la última encuesta. Aún son más (un 52%) los que quieren que gane Zapatero frente a los que quieren que los haga Rajoy (un 32%).
Reino de España: entre el marasmo poselectoral y la clarificación preelectoral
G. Buster
Lejos de clarificar el panorama político, los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo //1 lo han precipitado en un marasmo de expectativas, crisis y movimientos en falso. Durante el mes de junio, a partir de sus interpretaciones de esos resultados, los actores o pretendientes han querido tomar posiciones en vistas a la larga campaña electoral para las elecciones generales de marzo del 2008, cuyo inició marcarán el debate del estado de la nación de la próxima semana, el acuerdo, o no, para un gobierno de izquierdas y nacionalista en Navarra y el cumplimiento, o no, de las amenazas de ETA tras su ruptura de la tregua. Cualquiera de los tres acontecimientos esperados, o su acumulación, clarificará de golpe la situación política y la verdadera correlación de fuerzas tras el 27 de mayo. Mientras tanto, tal vez pueda aprenderse algo de la descripción de este marasmo temporal, si no de su interpretación.
"Crisis de expectativas": quítate tú, que me pongo yo
Zapatero resumió las reacciones a los resultados del 27 de mayo con una nueva manifestación de talante: "la grandeza de la democracia es que todos puedan estar contentos con los resultados electorales". En realidad, como se demostraría enseguida, nadie estaba contento del todo, y esa falta de satisfacción general se convertía en una peligrosa frustración.
El Partido Popular, tras celebrar su mayor número de votos que el PSOE, pronto comenzaría a lamentar la pérdida de poder municipal y autonómico que le infligían las distintas formulas de alianzas de izquierdas. Gallardón, reelegido alcalde de Madrid, predecía que Zapatero sería un "paréntesis en la historia de España", pero sin dejar de sentar su propia posición en el seno del PP, a fin de presentar su candidatura en caso de que el "paréntesis" fuera Rajoy (quien no pareció apreciar la sutileza). La seguridad en la victoria de la radicalizada derecha española no debía ser tanta cuando inició el cortejo de las moderadas derechas nacionalistas periféricas, sobre todo CiU y Coalición Canaria, insinuando que su oposición frontal a los estatutos catalán y canario era cosa del pasado. Si CiU respondió con dignidad ofendida y despechada, Coalición Canario se arrojó en los brazos del PP con un pacto sin principios para mantenerse en el gobierno insular, en una apuesta más que arriesgada cara a marzo, que además afianzó una escisión habida hace meses en su grupo parlamentario.
La "crisis de expectativas" –por llamarla de alguna manera— se extendió a todas las fuerzas políticas en pocos días. En el PSOE, el intento del viejo aparato del Partido Socialista madrileño (PSM) de pasarle factura por el desastre electoral en la capital del Reino –alentado por quienes, como Bono, exigían un giro hacia el consenso con el PP en materia antiterrorista— fue replicado por Zapatero con la movilización de todos los alcaldes del cinturón rojo del sur, con la sustitución de la dirección por una gestora y con la convocatoria de un congreso de renovación en un mes, lo que zanjó de momento cualquier intento de rebeldía de los sectores más derechistas del socialismo español. En CiU, el partido de la derecha catalanista, un nuevo enfrentamiento entre su dirigente en Barcelona, Más, y su portavoz en Madrid, Durán, sobre una posible entrada en el gobierno central sin estar en la Generalitat, se volvió a aplazar hasta que pueda ser algo más que una conjetura, es decir hasta que se opere un cambio real en la actual correlación de fuerzas. El partido de la izquierda catalanista, ERC, reproducía el mismo debate en forma invertida y con una mayor urgencia por la pérdida de votos. La izquierda nacionalista gallega del BNG exigía más poder institucional que los votos obtenidos, a cambio de mantener una alianza sin fisuras con el PSOE. Izquierda Unida reabría su nunca cerrada crisis interna con la oferta de refundaciones varias por parte de aparatos periclitados, que, en nombre de unos movimientos sociales cada vez más distantes y alejados, exigían en el fondo cuotas de poder negociadas con el PSOE.
La significativo de esas varias "crisis de expectativas" es que ninguna de ellas ofrece por el momento –está por ver qué ocurre en el debate del estado de la nación de al próxima semana— perspectiva alguna de futuro, que no sea la de allanar, o al revés, atravesarse en el camino de la vuelta al poder del PP: pugnas de aparatos sin otro contenido político que el "quítate tú, que me pongo yo".
La especificidad vasco-navarra
En el frente norte del panorama político, en Euskadi y Navarra, la izquierda abertzale hizo público su balance de los resultados electorales el día 3 de junio. Tras felicitarse de haber obtenido, a pesar de la prohibición de la mitad de las candidaturas de ANV, sus mejores resultados desde 1999, con 190.000 votos (30.000 votos más), 700 electos y ser la segunda fuerza por número de concejales en el conjunto de Euskal Herria, concluía que estos resultados eran "una clara oportunidad de reforzar el proceso [de paz] democráticamente", y que "este pueblo quiere un proceso de soluciones políticas y democráticas".
No se había secado la tinta del comunicado, que a los dos días ETA enmendaba la plana a la izquierda abertzale anunciando el fin formal de la tregua, ya rota el 30 de diciembre con el atentado contra el aeropuerto de Barajas: "no existen condiciones democráticas mínimas para llevar a cabo el proceso". Y llamaba al pueblo vasco a "rebelarse contra esta falsa y podrida democracia (…) El talante de Zapatero se ha convertido en fascismo". ETA comunicaba que en doce horas retomaba su actividad militar "en todos los frentes".
Los dirigentes de la izquierda abertzale Otegi y Barrena solo tuvieron tiempo de convocar una rueda de prensa a la mañana siguiente para constatar que "no es una buena noticia". Aunque hicieron responsables del "colapso del proceso" al PSOE y al PNV, advirtieron que la responsabilidad de la opción adoptada por ETA "recae solamente en la organización". Para Otegi y Barrena, "el proceso es necesario y no tiene alternativa posible (…) Batasuna seguirá trabajando en esa dirección".
Era inútil. La izquierda abertzale había perdido la iniciativa política y lo que pudiera guardar de autonomía, a pesar de haber recuperado parte de su espacio político y legitimidad democrática, o más bien a causa de ello. El espacio para la resolución política del conflicto, la lucha por instituir un proceso de negociación entre fuerzas políticas, quedaba laminado para no dejar otro protagonismo que al dialogo-enfrentamiento entre ETA y el estado español. Y a partir de ese momento, ambas partes comenzaron a actuar en consecuencia, al menos en apariencia.
Aplicando las lecciones del fracaso de otros procesos de negociación, el PSOE se adelantó a dar su versión de los encuentros con ETA, antes de que lo hiciera ésta. El País publicó un largo reportaje el 9 de junio, evidentemente filtrado, subrayando el protagonismo de los dirigentes políticos del PSE y de la propia ETA, Eguiguren y Ternera, y la falta total de concesiones políticas por parte del PSOE, que habría visto frustradas sus esperanzas con el atentado de ETA del 30 de diciembre. Cómo cohonestar esas esperanzas con la inacción política es algo difícil de comprender, si no se tiene en cuenta la prioridad del PSOE de hacer frente a las críticas del PP y condicionar a la reacción de sus propios votantes en el resto del estado cualquier paso adelante práctico en el proceso de paz. Una prioridad que – a pesar de ser tal su objetivo político— el atentado de Barajas no sólo no alteró, sino que logró reforzar considerablemente.
El PNV, dividido internamente más que nunca entre las orientaciones posibilistas de Imaz –que se alineó completamente con la explicación del fracaso del proceso del PSOE—, el resistencialismo frentista de Eguibar y la terca insistencia en su propio proyecto institucional del Lendakari Ibarretxe, cerró sin embargo filas ante las criticas amenazantes de ETA y la constatación de los efectos negativos que tenía la alternativa electoral de la izquierda abertzale en sus propios resultados electorales, a pesar de no haber podido desplegarse más que parcialmente. Dejó hacer públicamente a Imaz, a condición de que se limitase la respuesta represiva del estado al desafío de ETA a la propia organización armada y a los dirigentes de la ilegal Batasuna, pero sin poner en cuestión a los nuevos electos de ANV y ni su legalización. Al menos, hasta que no hubiera atentados.
A pesar del encarcelamiento casi inmediato de Otegi por apología del terrorismo tras sus criticas públicas a la ruptura de la tregua de ETA, del envio de vuelta a una prisión de alta seguridad fuera de Euskadi del militante de ETA De Juana Chaos desde su prisión atenuada en el Hospital de San Sebastian, y a pesar la detención de distintos activistas de ETA en Francia y el País Vasco, la izquierda abertzale intentó mantener una presencia política en la calle, reivindicando la legitimidad de su espacio institucional y la perspectiva de un proceso de paz. El 23 de junio, ANV convocó en Bilbao una manifestación con decenas de miles de personas, por un "diálogo sin exclusiones" y a favor del "proceso" (al que todo el mundo insiste en amputar el calificativo "de paz", primera victima del atentado de Barajas y del temor a que una nueva acción de ETA acabe ya definitivamente con el mero "proceso").
Paralelamente, ETA publicaba sus propias actas del "proceso" para demostrar que el Gobierno Zapatero había seguido intentando hasta el último minuto hacer camino sin dar un sólo paso, resistiéndose sólo a cerrar el proceso como gesto frente a las presiones del PP, ante una ETA despechada que exigía ser el único interlocutor en un diálogo en el que había ya demasiados participantes indirectos. Para escándalo farisaicamente sorprendido de los medios de comunicación de la derecha y del PP (por algo que era obvio, y que el propio Gobierno Aznar había hecho a su vez en situaciones menos apuradas), Imaz volvió a aprovechar la situación para dar o restar –no esta muy claro— crédito a los verdaderos agentes del proceso: ETA habría puestos a los socialistas "una pistola en la cabeza" para que se comprometieran a que PSN defendiera "un espacio de autogobierno" que incluyera a Euskadi y Navarra.
El apoyo de Imaz no podía ser más contradictorio y retorcido. Era obvio que una reivindicación de la izquierda abertzale en el "proceso" era la negociación en sendas mesas de partidos políticos de una posible "supra-autonomia", en el marco de la Constitución de 1978, que coordinase territorialmente a ambas autonomías. Como lo es también que, en este mismo momento, está en juego la posibilidad de plasmar el cambio político en el Gobierno navarro con la construcción de una alianza entre el PSOE, Nafarroa Bai (en la que participa de manera minoritaria el PNV) e IU. ¿A qué venía referirse a esos procesos políticos con la metáfora de "poner una pistola en la cabeza", que si de verdad dejaba de ser una figura literaria para convertirse en una triste realidad haría imposible definitivamente cualquiera de los dos escenarios?
Mientras el PSOE y el PNV descartaban cualquier manifestación de compromiso con el "proceso" por parte de una izquierda abertzale a la que ETA solo parecía reservar el papel de agitación antidepresiva, el Gobierno vasco publicó una encuesta realizada antes del fin "definitivo" (¿?) de la tregua, conforme a la cual el 70% de los vascos se mostraban partidarios de un referéndum de autodeterminación en los próximos años, con un 25% a favor de que se celebrase incluso en un escenario de violencia terrorista.
Con este panorama, no es de extrañar que la negociación de pactos y alianzas para la constitución del complicado entramado municipal, provincial y foral en Euskadi y Navarra sea rayana en lo políticamente surrealista. En medio de una completa confusión de horizonte estratégico de todas las fuerzas políticas, se impuso el regate en corto táctico: en Álava, el PP perdió la alcaldía de Vitoria, pero mantuvo la presidencia de la Junta; en Vizcaya, el PNV mantuvo su feudo con apoyo socialista; mientras que en Guipúzcoa lo perdía a manos de una alianza PSOE-IU, que castigaba especialmente al sector Eguibar, y en cada pueblo pasaba algo distinto, con el añadido de las reclamaciones de legitimidad de ANV en aquellos sitios en los que las papeletas en blanco le daban la mayoría, a pesar de no haber podido presentarse.
Nada, tal vez, comparado con la negociación de la alcaldía y el gobierno autonómico de Navarra. En el primer caso, la decisión del PSOE de no hacer coincidir en la urna sus votos con los de ANV dejaba la alcaldía en manos de UPN, fracción carlista del PP, a pesar de que Nafarroa Bai hubiera podido contar con los apoyos suficientes, sin condiciones, para situar a Uxue Barkos al frente del consistorio. Y al mismo tiempo, se exigía desde el PSOE, tercera fuerza en votos, el apoyo sin condiciones de Nafarroa Bai, segunda fuerza en Navarra, para un presidente autonómico socialista y la formación de un gobierno conjunto al que se sumaría necesariamente Izquierda Unida. Tras un 70% de anunciado acuerdo, en una negociación interminable con ribetes de misterio, que permitía al PP mantener toda su presión critica y erosión electoral en Navarra y el resto de la península, la conclusión, o no, del mismo se dejaba para después de las fiestas de San Fermín, no se sabe si esperando la intervención del santo, aunque sin aclarar a favor de quién.
Los otros frentes
El miedo a una ola de atentados fue evidente en los primeros días tras el fin de la tregua de ETA, en el convencimiento de que era el anuncio de una campaña para acabar con el Gobierno Zapatero por la vía armada antes de que lo pudiese hacer Rajoy por la vía electoral. Después, la rutina de la confrontación política cotidiana acabó imponiéndose, como los anuncios en los descansos de las películas. Y todo el mundo exigió su cuota de protagonismo.
El ala derecha del PSOE y sus sectores más neoliberales se hicieron oír a través de Bono y Solbes. El primero aprovechó una misa en la "iglesia roja" de San Carlos Borromeo de Madrid, en solidaridad con sus curas frente a un Episcopado preconciliar que quiere cerrar el templo, para exigir "caritativamente" la vuelta a la prisión de alta seguridad de De Juana Chaos y la represión de la izquierda abertzale frente a un Zapatero demasiado ambiguo en sus ofrecimientos de la otra mejilla. Solbes, que ha anunciado hasta la saciedad que se retira como ministro tras las próximas legislativas, proclamaba que el Gobierno reduciría en la próxima legislatura la presión fiscal con recortes en el IRPF y en el impuesto de sociedades. Era como una inmediata respuesta preventiva de cualquier mala inferencia que pudiera hacerse de un informe de la OCDE que revela que España es el único de los 30 países que forman este organismo en el que la media de los salarios reales ha caído cuatro puntos en los últimos diez años; que la pobreza ha subido todo un punto, hasta el 20% (frente a una media de la UE del 16%); y que la desigualdad de rentas entre el 20% que más tiene y el que menos tiene es ya significativamente superior a Alemania o Francia //2.
Por si faltaba algo, la Iglesia Católica –aplacada temporalmente su desapoderada pugnacidad con una renegociación muy favorable de su financiación por el parte del estado y con el compromiso de respetar su control del sector privado de servicios sociales como la sanidad, la educación, o la asistencia a dependientes— volvía a lanzar una feroz campaña de oposición frontal al Gobierno Zapatero por la introducción de la asignatura obligatoria de "formación para la ciudadanía", llamando a la "insumisión" de sus fieles en una declaración formal de la Conferencia Episcopal. El Cardenal Cañizares no sólo acusaba al gobierno de interferir "totalitariamente" en la formación moral de su grey, sino que advertía con lenguaje apocalíptico que no oponerse activamente a la asignatura era "colaborar con el mal". Acusación especialmente grave, desde el punto de vista del derecho canónigo, tras el comunicado de la federación de centros religiosos de enseñanza (FERE), según la cual ellos no se opondrían a que se impartiese la asignatura en sus centros. El Gobierno tuvo que abortar la posible dinámica cismático-inquisitorial recordando a todos que "la ley no tiene excepciones", incluida la parte del currículo académico en la secundaria que aun no ha sido transferida a la competencia de las autonomías.
El esperpento ha tenido hasta su vertiente diplomática en una semana en la que, después de un largo periodo sin que aparecieran por Madrid más que socios comunitarios, coincidieron subitáneamente en la capital del Reino la secretaria de estado Condolezza Rice, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el negociador nuclear iraní, Ali Lariyani, y el rey Abdullah de Arabia Saudita, evidentemente con mensajes distintos. La acusación de que el Gobierno Zapatero había perdido todo el peso internacional supuestamente acumulado por Aznar, fue refutada por el apoyo de la UE a la orientación de diálogo con Cuba, pero también, trágicamente, por el atentado que costó la vida a seis soldados de las tropas españolas –tres de ellos de nacionalidad colombiana— en misión de paz bajo bandera de Naciones Unidas en el Líbano. En un nuevo debate sobre el síndrome de la participación en la guerra de Irak del Gobierno Aznar y sobre la sinceridad pacifista de su sucesor, los comentaristas concluyeron que las tropas españolas enviadas a Líbano y Afganistán por el Gobierno Zapatero "actuaban en una misión de paz, pero en zonas de guerra", y por lo tanto, no había contradicción en la banda color amarillo –y no roja— de la condecoración otorgada post-mortem.
La necesidad de políticas de izquierdas
Es demasiado pronto para intentar una explicación de este marasmo del mes de junio. Sólo tras el debate del estado de la nación, tras la conclusión de las negociaciones navarras y tra
G. Buster
Lejos de clarificar el panorama político, los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo //1 lo han precipitado en un marasmo de expectativas, crisis y movimientos en falso. Durante el mes de junio, a partir de sus interpretaciones de esos resultados, los actores o pretendientes han querido tomar posiciones en vistas a la larga campaña electoral para las elecciones generales de marzo del 2008, cuyo inició marcarán el debate del estado de la nación de la próxima semana, el acuerdo, o no, para un gobierno de izquierdas y nacionalista en Navarra y el cumplimiento, o no, de las amenazas de ETA tras su ruptura de la tregua. Cualquiera de los tres acontecimientos esperados, o su acumulación, clarificará de golpe la situación política y la verdadera correlación de fuerzas tras el 27 de mayo. Mientras tanto, tal vez pueda aprenderse algo de la descripción de este marasmo temporal, si no de su interpretación.
"Crisis de expectativas": quítate tú, que me pongo yo
Zapatero resumió las reacciones a los resultados del 27 de mayo con una nueva manifestación de talante: "la grandeza de la democracia es que todos puedan estar contentos con los resultados electorales". En realidad, como se demostraría enseguida, nadie estaba contento del todo, y esa falta de satisfacción general se convertía en una peligrosa frustración.
El Partido Popular, tras celebrar su mayor número de votos que el PSOE, pronto comenzaría a lamentar la pérdida de poder municipal y autonómico que le infligían las distintas formulas de alianzas de izquierdas. Gallardón, reelegido alcalde de Madrid, predecía que Zapatero sería un "paréntesis en la historia de España", pero sin dejar de sentar su propia posición en el seno del PP, a fin de presentar su candidatura en caso de que el "paréntesis" fuera Rajoy (quien no pareció apreciar la sutileza). La seguridad en la victoria de la radicalizada derecha española no debía ser tanta cuando inició el cortejo de las moderadas derechas nacionalistas periféricas, sobre todo CiU y Coalición Canaria, insinuando que su oposición frontal a los estatutos catalán y canario era cosa del pasado. Si CiU respondió con dignidad ofendida y despechada, Coalición Canario se arrojó en los brazos del PP con un pacto sin principios para mantenerse en el gobierno insular, en una apuesta más que arriesgada cara a marzo, que además afianzó una escisión habida hace meses en su grupo parlamentario.
La "crisis de expectativas" –por llamarla de alguna manera— se extendió a todas las fuerzas políticas en pocos días. En el PSOE, el intento del viejo aparato del Partido Socialista madrileño (PSM) de pasarle factura por el desastre electoral en la capital del Reino –alentado por quienes, como Bono, exigían un giro hacia el consenso con el PP en materia antiterrorista— fue replicado por Zapatero con la movilización de todos los alcaldes del cinturón rojo del sur, con la sustitución de la dirección por una gestora y con la convocatoria de un congreso de renovación en un mes, lo que zanjó de momento cualquier intento de rebeldía de los sectores más derechistas del socialismo español. En CiU, el partido de la derecha catalanista, un nuevo enfrentamiento entre su dirigente en Barcelona, Más, y su portavoz en Madrid, Durán, sobre una posible entrada en el gobierno central sin estar en la Generalitat, se volvió a aplazar hasta que pueda ser algo más que una conjetura, es decir hasta que se opere un cambio real en la actual correlación de fuerzas. El partido de la izquierda catalanista, ERC, reproducía el mismo debate en forma invertida y con una mayor urgencia por la pérdida de votos. La izquierda nacionalista gallega del BNG exigía más poder institucional que los votos obtenidos, a cambio de mantener una alianza sin fisuras con el PSOE. Izquierda Unida reabría su nunca cerrada crisis interna con la oferta de refundaciones varias por parte de aparatos periclitados, que, en nombre de unos movimientos sociales cada vez más distantes y alejados, exigían en el fondo cuotas de poder negociadas con el PSOE.
La significativo de esas varias "crisis de expectativas" es que ninguna de ellas ofrece por el momento –está por ver qué ocurre en el debate del estado de la nación de al próxima semana— perspectiva alguna de futuro, que no sea la de allanar, o al revés, atravesarse en el camino de la vuelta al poder del PP: pugnas de aparatos sin otro contenido político que el "quítate tú, que me pongo yo".
La especificidad vasco-navarra
En el frente norte del panorama político, en Euskadi y Navarra, la izquierda abertzale hizo público su balance de los resultados electorales el día 3 de junio. Tras felicitarse de haber obtenido, a pesar de la prohibición de la mitad de las candidaturas de ANV, sus mejores resultados desde 1999, con 190.000 votos (30.000 votos más), 700 electos y ser la segunda fuerza por número de concejales en el conjunto de Euskal Herria, concluía que estos resultados eran "una clara oportunidad de reforzar el proceso [de paz] democráticamente", y que "este pueblo quiere un proceso de soluciones políticas y democráticas".
No se había secado la tinta del comunicado, que a los dos días ETA enmendaba la plana a la izquierda abertzale anunciando el fin formal de la tregua, ya rota el 30 de diciembre con el atentado contra el aeropuerto de Barajas: "no existen condiciones democráticas mínimas para llevar a cabo el proceso". Y llamaba al pueblo vasco a "rebelarse contra esta falsa y podrida democracia (…) El talante de Zapatero se ha convertido en fascismo". ETA comunicaba que en doce horas retomaba su actividad militar "en todos los frentes".
Los dirigentes de la izquierda abertzale Otegi y Barrena solo tuvieron tiempo de convocar una rueda de prensa a la mañana siguiente para constatar que "no es una buena noticia". Aunque hicieron responsables del "colapso del proceso" al PSOE y al PNV, advirtieron que la responsabilidad de la opción adoptada por ETA "recae solamente en la organización". Para Otegi y Barrena, "el proceso es necesario y no tiene alternativa posible (…) Batasuna seguirá trabajando en esa dirección".
Era inútil. La izquierda abertzale había perdido la iniciativa política y lo que pudiera guardar de autonomía, a pesar de haber recuperado parte de su espacio político y legitimidad democrática, o más bien a causa de ello. El espacio para la resolución política del conflicto, la lucha por instituir un proceso de negociación entre fuerzas políticas, quedaba laminado para no dejar otro protagonismo que al dialogo-enfrentamiento entre ETA y el estado español. Y a partir de ese momento, ambas partes comenzaron a actuar en consecuencia, al menos en apariencia.
Aplicando las lecciones del fracaso de otros procesos de negociación, el PSOE se adelantó a dar su versión de los encuentros con ETA, antes de que lo hiciera ésta. El País publicó un largo reportaje el 9 de junio, evidentemente filtrado, subrayando el protagonismo de los dirigentes políticos del PSE y de la propia ETA, Eguiguren y Ternera, y la falta total de concesiones políticas por parte del PSOE, que habría visto frustradas sus esperanzas con el atentado de ETA del 30 de diciembre. Cómo cohonestar esas esperanzas con la inacción política es algo difícil de comprender, si no se tiene en cuenta la prioridad del PSOE de hacer frente a las críticas del PP y condicionar a la reacción de sus propios votantes en el resto del estado cualquier paso adelante práctico en el proceso de paz. Una prioridad que – a pesar de ser tal su objetivo político— el atentado de Barajas no sólo no alteró, sino que logró reforzar considerablemente.
El PNV, dividido internamente más que nunca entre las orientaciones posibilistas de Imaz –que se alineó completamente con la explicación del fracaso del proceso del PSOE—, el resistencialismo frentista de Eguibar y la terca insistencia en su propio proyecto institucional del Lendakari Ibarretxe, cerró sin embargo filas ante las criticas amenazantes de ETA y la constatación de los efectos negativos que tenía la alternativa electoral de la izquierda abertzale en sus propios resultados electorales, a pesar de no haber podido desplegarse más que parcialmente. Dejó hacer públicamente a Imaz, a condición de que se limitase la respuesta represiva del estado al desafío de ETA a la propia organización armada y a los dirigentes de la ilegal Batasuna, pero sin poner en cuestión a los nuevos electos de ANV y ni su legalización. Al menos, hasta que no hubiera atentados.
A pesar del encarcelamiento casi inmediato de Otegi por apología del terrorismo tras sus criticas públicas a la ruptura de la tregua de ETA, del envio de vuelta a una prisión de alta seguridad fuera de Euskadi del militante de ETA De Juana Chaos desde su prisión atenuada en el Hospital de San Sebastian, y a pesar la detención de distintos activistas de ETA en Francia y el País Vasco, la izquierda abertzale intentó mantener una presencia política en la calle, reivindicando la legitimidad de su espacio institucional y la perspectiva de un proceso de paz. El 23 de junio, ANV convocó en Bilbao una manifestación con decenas de miles de personas, por un "diálogo sin exclusiones" y a favor del "proceso" (al que todo el mundo insiste en amputar el calificativo "de paz", primera victima del atentado de Barajas y del temor a que una nueva acción de ETA acabe ya definitivamente con el mero "proceso").
Paralelamente, ETA publicaba sus propias actas del "proceso" para demostrar que el Gobierno Zapatero había seguido intentando hasta el último minuto hacer camino sin dar un sólo paso, resistiéndose sólo a cerrar el proceso como gesto frente a las presiones del PP, ante una ETA despechada que exigía ser el único interlocutor en un diálogo en el que había ya demasiados participantes indirectos. Para escándalo farisaicamente sorprendido de los medios de comunicación de la derecha y del PP (por algo que era obvio, y que el propio Gobierno Aznar había hecho a su vez en situaciones menos apuradas), Imaz volvió a aprovechar la situación para dar o restar –no esta muy claro— crédito a los verdaderos agentes del proceso: ETA habría puestos a los socialistas "una pistola en la cabeza" para que se comprometieran a que PSN defendiera "un espacio de autogobierno" que incluyera a Euskadi y Navarra.
El apoyo de Imaz no podía ser más contradictorio y retorcido. Era obvio que una reivindicación de la izquierda abertzale en el "proceso" era la negociación en sendas mesas de partidos políticos de una posible "supra-autonomia", en el marco de la Constitución de 1978, que coordinase territorialmente a ambas autonomías. Como lo es también que, en este mismo momento, está en juego la posibilidad de plasmar el cambio político en el Gobierno navarro con la construcción de una alianza entre el PSOE, Nafarroa Bai (en la que participa de manera minoritaria el PNV) e IU. ¿A qué venía referirse a esos procesos políticos con la metáfora de "poner una pistola en la cabeza", que si de verdad dejaba de ser una figura literaria para convertirse en una triste realidad haría imposible definitivamente cualquiera de los dos escenarios?
Mientras el PSOE y el PNV descartaban cualquier manifestación de compromiso con el "proceso" por parte de una izquierda abertzale a la que ETA solo parecía reservar el papel de agitación antidepresiva, el Gobierno vasco publicó una encuesta realizada antes del fin "definitivo" (¿?) de la tregua, conforme a la cual el 70% de los vascos se mostraban partidarios de un referéndum de autodeterminación en los próximos años, con un 25% a favor de que se celebrase incluso en un escenario de violencia terrorista.
Con este panorama, no es de extrañar que la negociación de pactos y alianzas para la constitución del complicado entramado municipal, provincial y foral en Euskadi y Navarra sea rayana en lo políticamente surrealista. En medio de una completa confusión de horizonte estratégico de todas las fuerzas políticas, se impuso el regate en corto táctico: en Álava, el PP perdió la alcaldía de Vitoria, pero mantuvo la presidencia de la Junta; en Vizcaya, el PNV mantuvo su feudo con apoyo socialista; mientras que en Guipúzcoa lo perdía a manos de una alianza PSOE-IU, que castigaba especialmente al sector Eguibar, y en cada pueblo pasaba algo distinto, con el añadido de las reclamaciones de legitimidad de ANV en aquellos sitios en los que las papeletas en blanco le daban la mayoría, a pesar de no haber podido presentarse.
Nada, tal vez, comparado con la negociación de la alcaldía y el gobierno autonómico de Navarra. En el primer caso, la decisión del PSOE de no hacer coincidir en la urna sus votos con los de ANV dejaba la alcaldía en manos de UPN, fracción carlista del PP, a pesar de que Nafarroa Bai hubiera podido contar con los apoyos suficientes, sin condiciones, para situar a Uxue Barkos al frente del consistorio. Y al mismo tiempo, se exigía desde el PSOE, tercera fuerza en votos, el apoyo sin condiciones de Nafarroa Bai, segunda fuerza en Navarra, para un presidente autonómico socialista y la formación de un gobierno conjunto al que se sumaría necesariamente Izquierda Unida. Tras un 70% de anunciado acuerdo, en una negociación interminable con ribetes de misterio, que permitía al PP mantener toda su presión critica y erosión electoral en Navarra y el resto de la península, la conclusión, o no, del mismo se dejaba para después de las fiestas de San Fermín, no se sabe si esperando la intervención del santo, aunque sin aclarar a favor de quién.
Los otros frentes
El miedo a una ola de atentados fue evidente en los primeros días tras el fin de la tregua de ETA, en el convencimiento de que era el anuncio de una campaña para acabar con el Gobierno Zapatero por la vía armada antes de que lo pudiese hacer Rajoy por la vía electoral. Después, la rutina de la confrontación política cotidiana acabó imponiéndose, como los anuncios en los descansos de las películas. Y todo el mundo exigió su cuota de protagonismo.
El ala derecha del PSOE y sus sectores más neoliberales se hicieron oír a través de Bono y Solbes. El primero aprovechó una misa en la "iglesia roja" de San Carlos Borromeo de Madrid, en solidaridad con sus curas frente a un Episcopado preconciliar que quiere cerrar el templo, para exigir "caritativamente" la vuelta a la prisión de alta seguridad de De Juana Chaos y la represión de la izquierda abertzale frente a un Zapatero demasiado ambiguo en sus ofrecimientos de la otra mejilla. Solbes, que ha anunciado hasta la saciedad que se retira como ministro tras las próximas legislativas, proclamaba que el Gobierno reduciría en la próxima legislatura la presión fiscal con recortes en el IRPF y en el impuesto de sociedades. Era como una inmediata respuesta preventiva de cualquier mala inferencia que pudiera hacerse de un informe de la OCDE que revela que España es el único de los 30 países que forman este organismo en el que la media de los salarios reales ha caído cuatro puntos en los últimos diez años; que la pobreza ha subido todo un punto, hasta el 20% (frente a una media de la UE del 16%); y que la desigualdad de rentas entre el 20% que más tiene y el que menos tiene es ya significativamente superior a Alemania o Francia //2.
Por si faltaba algo, la Iglesia Católica –aplacada temporalmente su desapoderada pugnacidad con una renegociación muy favorable de su financiación por el parte del estado y con el compromiso de respetar su control del sector privado de servicios sociales como la sanidad, la educación, o la asistencia a dependientes— volvía a lanzar una feroz campaña de oposición frontal al Gobierno Zapatero por la introducción de la asignatura obligatoria de "formación para la ciudadanía", llamando a la "insumisión" de sus fieles en una declaración formal de la Conferencia Episcopal. El Cardenal Cañizares no sólo acusaba al gobierno de interferir "totalitariamente" en la formación moral de su grey, sino que advertía con lenguaje apocalíptico que no oponerse activamente a la asignatura era "colaborar con el mal". Acusación especialmente grave, desde el punto de vista del derecho canónigo, tras el comunicado de la federación de centros religiosos de enseñanza (FERE), según la cual ellos no se opondrían a que se impartiese la asignatura en sus centros. El Gobierno tuvo que abortar la posible dinámica cismático-inquisitorial recordando a todos que "la ley no tiene excepciones", incluida la parte del currículo académico en la secundaria que aun no ha sido transferida a la competencia de las autonomías.
El esperpento ha tenido hasta su vertiente diplomática en una semana en la que, después de un largo periodo sin que aparecieran por Madrid más que socios comunitarios, coincidieron subitáneamente en la capital del Reino la secretaria de estado Condolezza Rice, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el negociador nuclear iraní, Ali Lariyani, y el rey Abdullah de Arabia Saudita, evidentemente con mensajes distintos. La acusación de que el Gobierno Zapatero había perdido todo el peso internacional supuestamente acumulado por Aznar, fue refutada por el apoyo de la UE a la orientación de diálogo con Cuba, pero también, trágicamente, por el atentado que costó la vida a seis soldados de las tropas españolas –tres de ellos de nacionalidad colombiana— en misión de paz bajo bandera de Naciones Unidas en el Líbano. En un nuevo debate sobre el síndrome de la participación en la guerra de Irak del Gobierno Aznar y sobre la sinceridad pacifista de su sucesor, los comentaristas concluyeron que las tropas españolas enviadas a Líbano y Afganistán por el Gobierno Zapatero "actuaban en una misión de paz, pero en zonas de guerra", y por lo tanto, no había contradicción en la banda color amarillo –y no roja— de la condecoración otorgada post-mortem.
La necesidad de políticas de izquierdas
Es demasiado pronto para intentar una explicación de este marasmo del mes de junio. Sólo tras el debate del estado de la nación, tras la conclusión de las negociaciones navarras y tra
