A partir del Consejo Político Federal de Izquierda Unida, celebrado en junio pasado, un sector de la oposición de izquierdas a la dirección de Llamazares, decidió aceptar el reto de incorporarse a las tareas de la dirección federal de IU. El propio Enrique de Santiago, que encabezó la candidatura de oposición a Llamazares en la última Asamblea Federal de IU y varios compañeros más, entre los que se encuentra Alberto Arregui, que pertenece al Comité de Redacción de nuestra revista desde su fundación en 1976.
Vuestra incorporación a la Comisión Permanente ha levantado un revuelo interno. Partidarios, detractores, acusaciones de traición… ¿Qué te ha llevado a ti a entrar?
Tras las riadas siempre baja el nivel de agua. Y la verdad, en esta ocasión no aparece ningún cadáver al retirarse las aguas, al revés, rápidamente se está viendo que tomamos la decisión correcta. La pena es que otros compañeros no fueran tan osados como nosotros y hayan quedado fuera de este intento de dirección integradora. Eso les lleva a una dinámica perversa pues necesitan justificar su desplante inventando o exagerando diferencias que no existen entre ellos y Llamazares.
Baste recordar que la mayor claudicación de IU ante la dirección del PSOE la protagonizó la fugaz dirección encabezada por Francisco Frutos al pactar con Almunia, en un pacto preelectoral aceptando de cabo a rabo el programa del PSOE.
IU vive en una situación de crisis permanente, en los últimos años el porcentaje de votos a la coalición se reduce constantemente y, lo que es mucho peor, las Asambleas de base se vacían de militancia.
Una vez que quedó claro que la oposición a la dirección federal de IU carecía de la posibilidad de ofrecer una dirección alternativa, cabían básicamente dos opciones: intentar colaborar a la recuperación de IU, o jugar al cuanto peor mejor, para pescar en río revuelto. Esta última táctica, es un disparate, pues IU y PCE son como esos siameses que aparecen en la prensa. Algunos piensan que uno sobreviviría aunque sea a costa de la muerte del otro, pero se puede tener la seguridad de que en la operación de separación morirían los dos. Y, hoy por hoy, IU sigue siendo el único núcleo de ámbito estatal donde se agrupa la izquierda en la que sobrevive la idea de la transformación socialista de la sociedad, el núcleo a partir del cual recomponer el movimiento de la izquierda. A pesar de todo se puede hablar de marxismo, y a pesar de todos los atropellos existe un margen de democracia interna de la que carecen otras organizaciones.
Pero parece un juego peligroso, ¿Hasta que punto la incorporación a una dirección te hace cómplice de su política?
Eso depende. No se trata de un gobierno de coalición con el PP, sino de una organización de compañeros y compañeras con los que puedes tener muchas diferencias pero con los que vas en el mismo barco. Es paradójico, algunos que consideran «pecado mortal», estar en la misma dirección que Llamazares, por un lado ya formaban parte de esta dirección desde la Asamblea Federal. Y, en lo interno, supone dejar que el sectarismo político te ofusque. Por ejemplo: dicen que no puedes llegar a acuerdos con estos compañeros pero no tienen inconveniente en apoyar el envío de tropas imperialistas al Líbano, de acuerdo con Bush y el gobierno sionista de Israel. El sectarismo conduce a este tipo de contradicciones.
Entonces, podrías concretar más el grado de acuerdos y desacuerdos en el seno de la Comisión Permanente.
Eso supone entender los distintos bloques que existen en este momento en esa dirección. Por un lado, obviamente el grupo organizado en torno a Gaspar Llamazares mantiene la mayoría en la dirección, pero ha dado un paso para tratar de integrar una mayor pluralidad, en parte por razones de supervivencia, y desprenderse más de un grupo que es un verdadero lastre, que pesa como el cemento y los ladrillos, a la hora de una política de izquierdas, que es el encabezado por el diputado Ángel Pérez, que controla la mayoría del aparato de la federación de Madrid.
Se puede afirmar que las luchas en el seno de IU, entre sus dirigentes se entiende, no se producen por diferencias ideológicas, o programáticas ¿Cuáles serían las diferencias entre Frutos, Pérez, Alcaráz, Llamazares…? La clave es la lucha por el poder, la ambición de dominar el aparato de la organización. Y por eso también la clave de la solución está en conseguir nueva afiliación, rejuvenecer la organización en un sentido amplio, no sólo de edad, y que las cosas vayan desde las Asambleas de base hacia la dirección. Hoy en día desde los aparatos se controla la organización.
Así pueden darse alianzas que parecen antinatura para desbancar a unos del control de la dirección para ponerse ellos. Esa es la obsesión de un sector de la actual dirección del PCE que está dispuesto a pactar con Pérez para desbancar a Llamazares. Por eso están tan enfadados con la entrada de Enrique en la dirección, pues les pone más cuesta arriba su maniobra. En IU sucede en parte como en la sociedad burguesa; hay muchos que defienden una cosa u otra, por ejemplo pactar con el PSOE, dependiendo de si controlan el aparato o están en la oposición.
¿Pero no son casi todos ellos militantes del PCE?
Nominalmente si, pero para entender lo que pasa es necesario entender la historia de IU, que estaba formada por varios partidos e independientes. Mientras el núcleo del aparato de IU coincidía con el aparato del PCE no había un conflicto agudo, aunque ya hubo problemas cíclicos, pero ahora el aparato del PCE y de IU no sólo no coinciden sino que están contrapuestos. Se podría decir, en cierto sentido, que son dos partidos distintos y la coexistencia no es precisamente pacífica. Será un problema muy difícil de resolver. Las llamadas «familias» de IU no son corrientes ideológicas, sino más bien agrupaciones en torno a aparatos y cargos públicos.
Parece un lío difícil de seguir, pero ¿no existen discrepancias de carácter político?
Sí, claro. Y, sin duda, la mayor aportación de nuestra incorporación a la Comisión Permanente ha sido elevar el nivel político de las discusiones. Pero existe un problema que podríamos llamar «prepolítico», la condición sin la cual el debate político verdadero no puede existir, la democracia interna. Terrenos caciquíles como la organización regional de Madrid, que parecen un grupo de señoritos en un cortijo, o los conflictos en Salamanca, Cantabria, Jaén, Málaga…muestran que tenemos muchos dirigentes desideologizados, o más bien, que están dominados por la ideología dominante en la sociedad.
Pero ¿Cuáles son esas discrepancias ideológicas a las que has hecho referencia?
Llevo sólo tres meses participando en la Permanente pero ya han surgido debates muy interesantes. Me parece clave la discusión sobre la Reforma Laboral y de la Seguridad Social pactadas por el gobierno y los sindicatos.
La discusión fue muy buena, a pesar de que quienes pedíamos una oposición frontal con voto negativo en todos los ámbitos a la reforma laboral nos quedamos en minoría. Sin embargo si conseguimos una oposición frontal a la reforma de la Seguridad Social que tiene aspectos tan salvajemente regresivos como el aumento del cómputo en 24 meses para tener derecho a la jubilación, eso en el país de la precariedad y la ilegalidad.
La filosofía del gobierno es culpar a los trabajadores de todos los problemas de la sociedad y la economía. Su conciencia de clase esta clara, con la clase dominante, y eso hay compañeros y compañeras de la dirección que no terminan de entenderlo.
Aunque se va produciendo un cierto giro en la posición de IU frente al gobierno PSOE conforme se acercan las elecciones. ZP no es que este girando a la derecha, como dice Llamazares, sino que cada vez muestra más el carácter de clase de su política, e IU va tomando posición más a la izquierda frente a aspectos de la política del gobierno. Por ejemplo la memoria histórica o la inmigración.
Mis mayores discrepancias, además de otras menores se han centrado en el apoyo al envío de tropas al Líbano y la falta de una política más audaz en el proceso de paz en Euskalherria, así como una política más consecuente en defensa de lo público y de los intereses de la clase obrera en temas como el ERE de RTVE o el tema de las privatizaciones, como las eléctricas o la ley de dependencia.
La actual dirección dará bandazos a izquierda y derecha pues carece de programa y perspectivas. Se vota a favor de la Ley de dependencia elaborada por el PSOE que tiene graves deficiencias y, sobre todo sería necesario tener una postura de rechazo de los Presupuestos Generales del Estado tal como los ha presentado el gobierno y condicionar nuestro voto a un cambio radical de los mismos, ahora profundizan la política de transferencia de rentas de los pobres a los ricos.
Aunque sea de forma muy resumida, ¿puedes explicarnos las discrepancias que has mencionado?
En cuanto al Líbano creo que no podemos apoyar el envío de tropas imperialistas, las de los Estados excoloniales incluido el español, creando la ficción de «un ejército pacificador». Van allí a defender los intereses del imperialismo de los EEUU y del propio Estado sionista, después del fracaso de la intervención del ejército israelí. El «ejercito humanitario» es una contradicción en los términos, y desde IU estamos colaborando a incrementar este engaño. ¿De que sirve el antibelicismo, empleo este término porque yo no soy pacifista, si a la hora de la verdad apoyamos las intervenciones de los ejércitos imperialistas? Además contribuimos a que ZP parezca el líder de la paz cuando la tiempo se envían tropas a Afganistán para acciones de guerra.
En cuanto a RTVE, creo que los responsables de esta área en IU han metido la pata hasta el cuello. Fue un disparate mayúsculo el apoyar un plan salvaje de reducción de plantilla, la destrucción de más de 4.000 empleos, la vía para favorecer a las cadenas privadas, y no sólo lo apoyaron sino que Alcázar y Mendi lo presentaron como un «éxito sindical». Es para no creerlo, pero es uno de los defectos de la mayoría de IU, no se atreven a enmendar la plana a la desastrosa política de Méndez y Fidalgo que han abandonado la movilización y la presión sindical como arma de los trabajadores.
En cuanto al proceso de paz en Euskadi, merecería una explicación detallada, pero al menos decir que IU tendría que estar denunciando la política de ZP. Tienen una ocasión que difícilmente se da, y después de una actuación audaz al principio, incluso marginando al PP, ahora están atascados ante la ofensiva de la derecha y, sobre todo, de los propios problemas internos en el PSOE. El acercamiento de los presos es una reivindicación democrática, simplemente es el cumplimiento de la ley, y aún no lo han hecho, y es imprescindible para afianzar el proceso. Debiéramos estar haciendo campaña por esto pero existen compañeros en IU que piensan que defender los derechos democráticos de los pueblos, como el de autodeterminación, «nos quita votos en otras partes», lo que nos quita votos es no ser más consecuentes, no abrir más la organización.
Por último ¿cómo ves las perspectivas electorales?
De momento creo que la clave para hacerlo bien pasa por defender un programa que responda a las necesidades objetivas de la mayor parte de las familias obreras y de la juventud. IU no puede hacer su política basándose en las encuestas de opinión, primero porque nosotros no nos dirigimos a toda la sociedad sino a aquellos sectores que esperan una alternativa diferente, desde luego claramente a la izquierda del gobierno. Es curioso pero existe mayor porcentaje, algunos lo cifran en el 13% de electorado que tiene como referencia política a IU, que el porcentaje de voto que recibimos. Y, en gran medida, la fórmula para tener ese porcentaje de voto, y más, es que nadie pueda decir : «los de IU son como todos los demás políticos». Y para conseguir que la gente nos vea «diferentes» en el aspecto más positivo de la expresión, debemos defender los intereses de nuestra clase y además jubilar a bastantes de los actuales dirigentes y dar paso a la base, no sólo a la actual militancia, sino a todas aquellas personas que se incorporarían a la lucha activa en nuestras filas, algo mucho más importante que contar votos.
Fuente: Nueva Claridad
Vuestra incorporación a la Comisión Permanente ha levantado un revuelo interno. Partidarios, detractores, acusaciones de traición… ¿Qué te ha llevado a ti a entrar?
Tras las riadas siempre baja el nivel de agua. Y la verdad, en esta ocasión no aparece ningún cadáver al retirarse las aguas, al revés, rápidamente se está viendo que tomamos la decisión correcta. La pena es que otros compañeros no fueran tan osados como nosotros y hayan quedado fuera de este intento de dirección integradora. Eso les lleva a una dinámica perversa pues necesitan justificar su desplante inventando o exagerando diferencias que no existen entre ellos y Llamazares.
Baste recordar que la mayor claudicación de IU ante la dirección del PSOE la protagonizó la fugaz dirección encabezada por Francisco Frutos al pactar con Almunia, en un pacto preelectoral aceptando de cabo a rabo el programa del PSOE.
IU vive en una situación de crisis permanente, en los últimos años el porcentaje de votos a la coalición se reduce constantemente y, lo que es mucho peor, las Asambleas de base se vacían de militancia.
Una vez que quedó claro que la oposición a la dirección federal de IU carecía de la posibilidad de ofrecer una dirección alternativa, cabían básicamente dos opciones: intentar colaborar a la recuperación de IU, o jugar al cuanto peor mejor, para pescar en río revuelto. Esta última táctica, es un disparate, pues IU y PCE son como esos siameses que aparecen en la prensa. Algunos piensan que uno sobreviviría aunque sea a costa de la muerte del otro, pero se puede tener la seguridad de que en la operación de separación morirían los dos. Y, hoy por hoy, IU sigue siendo el único núcleo de ámbito estatal donde se agrupa la izquierda en la que sobrevive la idea de la transformación socialista de la sociedad, el núcleo a partir del cual recomponer el movimiento de la izquierda. A pesar de todo se puede hablar de marxismo, y a pesar de todos los atropellos existe un margen de democracia interna de la que carecen otras organizaciones.
Pero parece un juego peligroso, ¿Hasta que punto la incorporación a una dirección te hace cómplice de su política?
Eso depende. No se trata de un gobierno de coalición con el PP, sino de una organización de compañeros y compañeras con los que puedes tener muchas diferencias pero con los que vas en el mismo barco. Es paradójico, algunos que consideran «pecado mortal», estar en la misma dirección que Llamazares, por un lado ya formaban parte de esta dirección desde la Asamblea Federal. Y, en lo interno, supone dejar que el sectarismo político te ofusque. Por ejemplo: dicen que no puedes llegar a acuerdos con estos compañeros pero no tienen inconveniente en apoyar el envío de tropas imperialistas al Líbano, de acuerdo con Bush y el gobierno sionista de Israel. El sectarismo conduce a este tipo de contradicciones.
Entonces, podrías concretar más el grado de acuerdos y desacuerdos en el seno de la Comisión Permanente.
Eso supone entender los distintos bloques que existen en este momento en esa dirección. Por un lado, obviamente el grupo organizado en torno a Gaspar Llamazares mantiene la mayoría en la dirección, pero ha dado un paso para tratar de integrar una mayor pluralidad, en parte por razones de supervivencia, y desprenderse más de un grupo que es un verdadero lastre, que pesa como el cemento y los ladrillos, a la hora de una política de izquierdas, que es el encabezado por el diputado Ángel Pérez, que controla la mayoría del aparato de la federación de Madrid.
Se puede afirmar que las luchas en el seno de IU, entre sus dirigentes se entiende, no se producen por diferencias ideológicas, o programáticas ¿Cuáles serían las diferencias entre Frutos, Pérez, Alcaráz, Llamazares…? La clave es la lucha por el poder, la ambición de dominar el aparato de la organización. Y por eso también la clave de la solución está en conseguir nueva afiliación, rejuvenecer la organización en un sentido amplio, no sólo de edad, y que las cosas vayan desde las Asambleas de base hacia la dirección. Hoy en día desde los aparatos se controla la organización.
Así pueden darse alianzas que parecen antinatura para desbancar a unos del control de la dirección para ponerse ellos. Esa es la obsesión de un sector de la actual dirección del PCE que está dispuesto a pactar con Pérez para desbancar a Llamazares. Por eso están tan enfadados con la entrada de Enrique en la dirección, pues les pone más cuesta arriba su maniobra. En IU sucede en parte como en la sociedad burguesa; hay muchos que defienden una cosa u otra, por ejemplo pactar con el PSOE, dependiendo de si controlan el aparato o están en la oposición.
¿Pero no son casi todos ellos militantes del PCE?
Nominalmente si, pero para entender lo que pasa es necesario entender la historia de IU, que estaba formada por varios partidos e independientes. Mientras el núcleo del aparato de IU coincidía con el aparato del PCE no había un conflicto agudo, aunque ya hubo problemas cíclicos, pero ahora el aparato del PCE y de IU no sólo no coinciden sino que están contrapuestos. Se podría decir, en cierto sentido, que son dos partidos distintos y la coexistencia no es precisamente pacífica. Será un problema muy difícil de resolver. Las llamadas «familias» de IU no son corrientes ideológicas, sino más bien agrupaciones en torno a aparatos y cargos públicos.
Parece un lío difícil de seguir, pero ¿no existen discrepancias de carácter político?
Sí, claro. Y, sin duda, la mayor aportación de nuestra incorporación a la Comisión Permanente ha sido elevar el nivel político de las discusiones. Pero existe un problema que podríamos llamar «prepolítico», la condición sin la cual el debate político verdadero no puede existir, la democracia interna. Terrenos caciquíles como la organización regional de Madrid, que parecen un grupo de señoritos en un cortijo, o los conflictos en Salamanca, Cantabria, Jaén, Málaga…muestran que tenemos muchos dirigentes desideologizados, o más bien, que están dominados por la ideología dominante en la sociedad.
Pero ¿Cuáles son esas discrepancias ideológicas a las que has hecho referencia?
Llevo sólo tres meses participando en la Permanente pero ya han surgido debates muy interesantes. Me parece clave la discusión sobre la Reforma Laboral y de la Seguridad Social pactadas por el gobierno y los sindicatos.
La discusión fue muy buena, a pesar de que quienes pedíamos una oposición frontal con voto negativo en todos los ámbitos a la reforma laboral nos quedamos en minoría. Sin embargo si conseguimos una oposición frontal a la reforma de la Seguridad Social que tiene aspectos tan salvajemente regresivos como el aumento del cómputo en 24 meses para tener derecho a la jubilación, eso en el país de la precariedad y la ilegalidad.
La filosofía del gobierno es culpar a los trabajadores de todos los problemas de la sociedad y la economía. Su conciencia de clase esta clara, con la clase dominante, y eso hay compañeros y compañeras de la dirección que no terminan de entenderlo.
Aunque se va produciendo un cierto giro en la posición de IU frente al gobierno PSOE conforme se acercan las elecciones. ZP no es que este girando a la derecha, como dice Llamazares, sino que cada vez muestra más el carácter de clase de su política, e IU va tomando posición más a la izquierda frente a aspectos de la política del gobierno. Por ejemplo la memoria histórica o la inmigración.
Mis mayores discrepancias, además de otras menores se han centrado en el apoyo al envío de tropas al Líbano y la falta de una política más audaz en el proceso de paz en Euskalherria, así como una política más consecuente en defensa de lo público y de los intereses de la clase obrera en temas como el ERE de RTVE o el tema de las privatizaciones, como las eléctricas o la ley de dependencia.
La actual dirección dará bandazos a izquierda y derecha pues carece de programa y perspectivas. Se vota a favor de la Ley de dependencia elaborada por el PSOE que tiene graves deficiencias y, sobre todo sería necesario tener una postura de rechazo de los Presupuestos Generales del Estado tal como los ha presentado el gobierno y condicionar nuestro voto a un cambio radical de los mismos, ahora profundizan la política de transferencia de rentas de los pobres a los ricos.
Aunque sea de forma muy resumida, ¿puedes explicarnos las discrepancias que has mencionado?
En cuanto al Líbano creo que no podemos apoyar el envío de tropas imperialistas, las de los Estados excoloniales incluido el español, creando la ficción de «un ejército pacificador». Van allí a defender los intereses del imperialismo de los EEUU y del propio Estado sionista, después del fracaso de la intervención del ejército israelí. El «ejercito humanitario» es una contradicción en los términos, y desde IU estamos colaborando a incrementar este engaño. ¿De que sirve el antibelicismo, empleo este término porque yo no soy pacifista, si a la hora de la verdad apoyamos las intervenciones de los ejércitos imperialistas? Además contribuimos a que ZP parezca el líder de la paz cuando la tiempo se envían tropas a Afganistán para acciones de guerra.
En cuanto a RTVE, creo que los responsables de esta área en IU han metido la pata hasta el cuello. Fue un disparate mayúsculo el apoyar un plan salvaje de reducción de plantilla, la destrucción de más de 4.000 empleos, la vía para favorecer a las cadenas privadas, y no sólo lo apoyaron sino que Alcázar y Mendi lo presentaron como un «éxito sindical». Es para no creerlo, pero es uno de los defectos de la mayoría de IU, no se atreven a enmendar la plana a la desastrosa política de Méndez y Fidalgo que han abandonado la movilización y la presión sindical como arma de los trabajadores.
En cuanto al proceso de paz en Euskadi, merecería una explicación detallada, pero al menos decir que IU tendría que estar denunciando la política de ZP. Tienen una ocasión que difícilmente se da, y después de una actuación audaz al principio, incluso marginando al PP, ahora están atascados ante la ofensiva de la derecha y, sobre todo, de los propios problemas internos en el PSOE. El acercamiento de los presos es una reivindicación democrática, simplemente es el cumplimiento de la ley, y aún no lo han hecho, y es imprescindible para afianzar el proceso. Debiéramos estar haciendo campaña por esto pero existen compañeros en IU que piensan que defender los derechos democráticos de los pueblos, como el de autodeterminación, «nos quita votos en otras partes», lo que nos quita votos es no ser más consecuentes, no abrir más la organización.
Por último ¿cómo ves las perspectivas electorales?
De momento creo que la clave para hacerlo bien pasa por defender un programa que responda a las necesidades objetivas de la mayor parte de las familias obreras y de la juventud. IU no puede hacer su política basándose en las encuestas de opinión, primero porque nosotros no nos dirigimos a toda la sociedad sino a aquellos sectores que esperan una alternativa diferente, desde luego claramente a la izquierda del gobierno. Es curioso pero existe mayor porcentaje, algunos lo cifran en el 13% de electorado que tiene como referencia política a IU, que el porcentaje de voto que recibimos. Y, en gran medida, la fórmula para tener ese porcentaje de voto, y más, es que nadie pueda decir : «los de IU son como todos los demás políticos». Y para conseguir que la gente nos vea «diferentes» en el aspecto más positivo de la expresión, debemos defender los intereses de nuestra clase y además jubilar a bastantes de los actuales dirigentes y dar paso a la base, no sólo a la actual militancia, sino a todas aquellas personas que se incorporarían a la lucha activa en nuestras filas, algo mucho más importante que contar votos.
Fuente: Nueva Claridad
