-¿Peligra el proceso de paz?
-Estamos en un escenario incierto. La kale borroka no sosiega el ambiente, el comunicado de ETA extiende las dudas... Tampoco sirve que no haya movimientos en la participación de la izquierda abertzale en las municipales. Sin ella estaríamos en un escollo más grande.
-¿Ve alguna salida?
-Nadie se embarca sin haber previsto las dificultades y cómo solventarlas. Tanto el Gobierno como ETA, y la izquierda abertzale en Anoeta, hicieron una apuesta importante por buscar soluciones. Es en este punto donde cobra mayor valor la ciudadanía como clamor para que el proceso avance.
-El presidente mantiene las mismas esperanzas que en marzo.
-El problema de interpretar sus palabras es la poca información que tenemos. Es un proceso dirigido por el presidente y por el PSOE, y por la izquierda abertzale. La gran tara de este proceso es la escasa participación de la sociedad y el oscurantismo propiciado por el Partido Socialista y la izquierda abertzale en sus años de conversaciones. Poco o nada se conoce más allá de filtraciones y declaraciones parciales, arrojándose determinada responsabilidad en base a compromisos que el resto tenemos que adivinar.
-¿De quién es la culpa de que no se haya dado la reunión Gobierno-ETA?
-De ambas partes. Están jugando al gato y al ratón, más preocupados de tensar la cuerda que de ver si se puede romper. Es peligroso. El Gobierno debía haber hecho cosas. Y también la izquierda abertzale. Por ejemplo, para exigir que la kale borroka desaparezca.
-¿Por las últimas declaraciones, ve a Batasuna crecida?
-La veo preocupada porque tiene un horizonte complejo. Muchas de las ensoñaciones que ha transmitido a sus bases de cómo iba a ser el escenario sin ETA van a ser difíciles de materializar. Cuando uno alimenta ideas que no obedecen a los deseos de la mayoría tiene un problema al explicar a su base que el ideario que querían construir no va a ser. Tienen un problema serio.
-¿En qué medida?
-Tiene que ver con cómo hacen entender el nuevo escenario. Y tienen un problema al ver cómo el Gobierno mantiene medidas que no les ayudan. La paz prosperará si se facilitan las posiciones de todos, también las del adversario. La izquierda abertzale tiene dificultades para andar en un proceso en el que no tiene garantías.
-¿El rebrote de la kale borroka debe detener los contactos con ETA?
-No. Los primeros contactos entre socialistas y Batasuna fueron con violencia callejera. Incluso hasta había cosas peores. Hay que seguir.
-Zapatero dijo que los contactos serían sin violencia alguna.
-Eso va más encaminado a contentar a sus parroquias. El Gobierno debe asumir que no puede diseñar un escenario a su medida donde no ceda, donde no dé pasos.
-¿Cuáles?
-Hay un problema grave con los presos, la Ley de Partidos y juicios como el 18/98 o el de Egunkaria... Esas cosas determinarán el que se avance más o menos rápido.
-¿Cómo interpreta la imagen de los encapuchados de ETA en Oiartzun?
-La lógica militar se me escapa. Me parece un error de bulto. Por la escenificación, por la estética... y también es un disparate el discurso.
-¿ETA se siente envalentonada?
-No debiera interpretarse así. Es la salida más fácil para presionar al Gobierno, pero también la más torpe. No genera distensión. Han actuado en nombre del pueblo vasco para dificultar las posibilidades del pueblo vasco, contra su voluntad.
-¿La banda acabará por rendirse?
-Confío en que acabe por dejar las armas. Hace años Elkarri trajo a expertos internacionales y uno sudafricano lo explicaba bien: la paz vendrá cuando las dos partes puedan trasladar a sus bases que han vencido y que la otra parte ha sido derrotada. Me quedo con esa idea.
-¿Está EB participando en contactos secretos a dos bandas?
-No. Hemos mantenido contactos bilaterales, pero han sido públicos.
-¿Sabe si el resto los mantiene?
-Esperamos que nadie trate de jugar a contactos bilaterales secretos buscando acuerdos que luego el resto tenga que aceptar. Quien crea que puede pactar a dos o tres partes una solución se equivoca.
-¿La mesa de partidos se constituirá antes de fin de año?
-Tenemos esa firme intención. Cuando lanzamos la idea de formar una comisión preparatoria, era con la voluntad de desbrozar las dificultades de algunos partidos, en concreto el socialista.
-Si todos los protagonistas acuden, ¿no sería como montar la mesa?
-La comisión tendría una función muy clara, distinta a la de la mesa. Sería más organizativa.
-¿El Gobierno Vasco debe quedar en un segundo plano en el proceso?
-Sería un error. La paz nos afecta a todos. Aunque hay gente más empeñada en ocupar un espacio en el podium que en que avancemos todos. Nosotros no entendemos el proceso como una competencia para ver quién llega primero a la paz.
-Algunos achacan al Ejecutivo autónomo afán por salir en la foto.
-Lo que pasa es que otros diseñaron un escenario en el que no contemplaban el papel del Gobierno Vasco. El PSE lo fiaba todo a la negociación Gobierno-ETA y a una versión vasca del Estatut, sin entender que por ahí no va la solución.
-¿Percibe disensiones en Batasuna?
-La izquierda abertzale ha demostrado ser bastante monolítica. Me cuesta creer en disensiones. Lo bueno sería que avanzara toda junta, sin desmembrarse.
-¿El tripartito tiene fuelle hasta 2009?
-El tripartito es más fuerte de lo que dice la oposición. Existen dificultades, pero hemos demostrado que sabemos aguantar.
-¿Ibarretxe está agotado? Así pareció tras el debate de política general.
-No. Creo que tiene las ideas bastante claras. Los que no tienen ideas son los de la oposición.
-¿Es oportuno rescatar su plan?
-No, y no creo que nadie lo plantee. Es una propuesta más, como la de EB de federalismo de libre adhesión, en la que se pueden encontrar mimbres para un acuerdo sólido.
-¿Los resultados de las municipales marcarán al Gobierno Vasco?
-Depende. Si son positivos para el tripartito poco o nada variará. Las próximas municipales marcarán un antes y un después ya de por sí. Se recompondrá el mapa político.
-¿Temen que tras esos comicios el PNV se escore hacia el PSE?
-Si lo hace estarán caminando hacia un escenario ya conocido en tiempos de Ardanza, no caracterizados por un gran progreso. Sería una apuesta errónea. Tenemos dudas de que un Gobierno PNV-PSE dé un giro hacia la izquierda.
-¿Por qué es oportuna una coalición con Aralar?
-Porque aunque es un pacto entre diferentes, somos dos formaciones que coinciden en muchas materias del día a día. Y hay datos que nos hacen pensar en que podemos ser una alternativa de izquierdas, ilusionante.
-¿Les preocupa que sus votantes no entiendan esta alianza como pasó con PNV y EA en 1999?
-No. Dependerá de nuestra capacidad para hacerlo entender a la gente. La historia de Izquierda Unida, su propio nombre lo indica, era la búsqueda de un bloque de izquierdas que pudiera dar soluciones. Eso ocurre ahora también.
-¿Hay miedo a la irrupción de la izquierda abertzale en esos comicios?
-No nos asusta su irrupción porque no creemos que vaya a estar en los parámetros que tuvo Euskal Herritarrok. No creemos que sea una amenaza.
-Sin ETA, ¿cabe en Euskadi un tripartito a la catalana?
-Creo que hay partidos que tienen que avanzar mucho. El PSE tiene que catalanizarse mucho, asumir la plurinacionalidad del Estado y el derecho a decidir. Y la izquierda abertzale debe hacer un ejercicio de aceptar la realidad y buscar acuerdos con los diferentes que aún no ha hecho. A corto plazo lo veo muy pretencioso por nuestra parte, aunque siempre hemos defendido que, sin violencia, el eje de debate debe ser izquierda y derecha.
-Estamos en un escenario incierto. La kale borroka no sosiega el ambiente, el comunicado de ETA extiende las dudas... Tampoco sirve que no haya movimientos en la participación de la izquierda abertzale en las municipales. Sin ella estaríamos en un escollo más grande.
-¿Ve alguna salida?
-Nadie se embarca sin haber previsto las dificultades y cómo solventarlas. Tanto el Gobierno como ETA, y la izquierda abertzale en Anoeta, hicieron una apuesta importante por buscar soluciones. Es en este punto donde cobra mayor valor la ciudadanía como clamor para que el proceso avance.
-El presidente mantiene las mismas esperanzas que en marzo.
-El problema de interpretar sus palabras es la poca información que tenemos. Es un proceso dirigido por el presidente y por el PSOE, y por la izquierda abertzale. La gran tara de este proceso es la escasa participación de la sociedad y el oscurantismo propiciado por el Partido Socialista y la izquierda abertzale en sus años de conversaciones. Poco o nada se conoce más allá de filtraciones y declaraciones parciales, arrojándose determinada responsabilidad en base a compromisos que el resto tenemos que adivinar.
-¿De quién es la culpa de que no se haya dado la reunión Gobierno-ETA?
-De ambas partes. Están jugando al gato y al ratón, más preocupados de tensar la cuerda que de ver si se puede romper. Es peligroso. El Gobierno debía haber hecho cosas. Y también la izquierda abertzale. Por ejemplo, para exigir que la kale borroka desaparezca.
-¿Por las últimas declaraciones, ve a Batasuna crecida?
-La veo preocupada porque tiene un horizonte complejo. Muchas de las ensoñaciones que ha transmitido a sus bases de cómo iba a ser el escenario sin ETA van a ser difíciles de materializar. Cuando uno alimenta ideas que no obedecen a los deseos de la mayoría tiene un problema al explicar a su base que el ideario que querían construir no va a ser. Tienen un problema serio.
-¿En qué medida?
-Tiene que ver con cómo hacen entender el nuevo escenario. Y tienen un problema al ver cómo el Gobierno mantiene medidas que no les ayudan. La paz prosperará si se facilitan las posiciones de todos, también las del adversario. La izquierda abertzale tiene dificultades para andar en un proceso en el que no tiene garantías.
-¿El rebrote de la kale borroka debe detener los contactos con ETA?
-No. Los primeros contactos entre socialistas y Batasuna fueron con violencia callejera. Incluso hasta había cosas peores. Hay que seguir.
-Zapatero dijo que los contactos serían sin violencia alguna.
-Eso va más encaminado a contentar a sus parroquias. El Gobierno debe asumir que no puede diseñar un escenario a su medida donde no ceda, donde no dé pasos.
-¿Cuáles?
-Hay un problema grave con los presos, la Ley de Partidos y juicios como el 18/98 o el de Egunkaria... Esas cosas determinarán el que se avance más o menos rápido.
-¿Cómo interpreta la imagen de los encapuchados de ETA en Oiartzun?
-La lógica militar se me escapa. Me parece un error de bulto. Por la escenificación, por la estética... y también es un disparate el discurso.
-¿ETA se siente envalentonada?
-No debiera interpretarse así. Es la salida más fácil para presionar al Gobierno, pero también la más torpe. No genera distensión. Han actuado en nombre del pueblo vasco para dificultar las posibilidades del pueblo vasco, contra su voluntad.
-¿La banda acabará por rendirse?
-Confío en que acabe por dejar las armas. Hace años Elkarri trajo a expertos internacionales y uno sudafricano lo explicaba bien: la paz vendrá cuando las dos partes puedan trasladar a sus bases que han vencido y que la otra parte ha sido derrotada. Me quedo con esa idea.
-¿Está EB participando en contactos secretos a dos bandas?
-No. Hemos mantenido contactos bilaterales, pero han sido públicos.
-¿Sabe si el resto los mantiene?
-Esperamos que nadie trate de jugar a contactos bilaterales secretos buscando acuerdos que luego el resto tenga que aceptar. Quien crea que puede pactar a dos o tres partes una solución se equivoca.
-¿La mesa de partidos se constituirá antes de fin de año?
-Tenemos esa firme intención. Cuando lanzamos la idea de formar una comisión preparatoria, era con la voluntad de desbrozar las dificultades de algunos partidos, en concreto el socialista.
-Si todos los protagonistas acuden, ¿no sería como montar la mesa?
-La comisión tendría una función muy clara, distinta a la de la mesa. Sería más organizativa.
-¿El Gobierno Vasco debe quedar en un segundo plano en el proceso?
-Sería un error. La paz nos afecta a todos. Aunque hay gente más empeñada en ocupar un espacio en el podium que en que avancemos todos. Nosotros no entendemos el proceso como una competencia para ver quién llega primero a la paz.
-Algunos achacan al Ejecutivo autónomo afán por salir en la foto.
-Lo que pasa es que otros diseñaron un escenario en el que no contemplaban el papel del Gobierno Vasco. El PSE lo fiaba todo a la negociación Gobierno-ETA y a una versión vasca del Estatut, sin entender que por ahí no va la solución.
-¿Percibe disensiones en Batasuna?
-La izquierda abertzale ha demostrado ser bastante monolítica. Me cuesta creer en disensiones. Lo bueno sería que avanzara toda junta, sin desmembrarse.
-¿El tripartito tiene fuelle hasta 2009?
-El tripartito es más fuerte de lo que dice la oposición. Existen dificultades, pero hemos demostrado que sabemos aguantar.
-¿Ibarretxe está agotado? Así pareció tras el debate de política general.
-No. Creo que tiene las ideas bastante claras. Los que no tienen ideas son los de la oposición.
-¿Es oportuno rescatar su plan?
-No, y no creo que nadie lo plantee. Es una propuesta más, como la de EB de federalismo de libre adhesión, en la que se pueden encontrar mimbres para un acuerdo sólido.
-¿Los resultados de las municipales marcarán al Gobierno Vasco?
-Depende. Si son positivos para el tripartito poco o nada variará. Las próximas municipales marcarán un antes y un después ya de por sí. Se recompondrá el mapa político.
-¿Temen que tras esos comicios el PNV se escore hacia el PSE?
-Si lo hace estarán caminando hacia un escenario ya conocido en tiempos de Ardanza, no caracterizados por un gran progreso. Sería una apuesta errónea. Tenemos dudas de que un Gobierno PNV-PSE dé un giro hacia la izquierda.
-¿Por qué es oportuna una coalición con Aralar?
-Porque aunque es un pacto entre diferentes, somos dos formaciones que coinciden en muchas materias del día a día. Y hay datos que nos hacen pensar en que podemos ser una alternativa de izquierdas, ilusionante.
-¿Les preocupa que sus votantes no entiendan esta alianza como pasó con PNV y EA en 1999?
-No. Dependerá de nuestra capacidad para hacerlo entender a la gente. La historia de Izquierda Unida, su propio nombre lo indica, era la búsqueda de un bloque de izquierdas que pudiera dar soluciones. Eso ocurre ahora también.
-¿Hay miedo a la irrupción de la izquierda abertzale en esos comicios?
-No nos asusta su irrupción porque no creemos que vaya a estar en los parámetros que tuvo Euskal Herritarrok. No creemos que sea una amenaza.
-Sin ETA, ¿cabe en Euskadi un tripartito a la catalana?
-Creo que hay partidos que tienen que avanzar mucho. El PSE tiene que catalanizarse mucho, asumir la plurinacionalidad del Estado y el derecho a decidir. Y la izquierda abertzale debe hacer un ejercicio de aceptar la realidad y buscar acuerdos con los diferentes que aún no ha hecho. A corto plazo lo veo muy pretencioso por nuestra parte, aunque siempre hemos defendido que, sin violencia, el eje de debate debe ser izquierda y derecha.
