Con los votos de PSC, ERC e ICV-EUiA, el pasado jueves, el pleno del ayuntamiento de Barcelona, elegía a Jordi Hereu como nuevo alcalde de Barcelona, en sustitución de Joan Clos, que vuela, de una patada hacia arriba en dirección al ministerio de Industria.
En estos días, la prensa catalana, viene mostrando aspectos de la personalidad y la bibliografía política del señor Hereu. Pero de entre todos los diarios, es seguramente “El Periodico de Catalunya” (dirigido por el hermano del dirigente del PSC, Joaquim Nadal) quien mas ímpetu pone en presentarnos a un futuro alcalde idílico.
Mi extrañeza es que entre tantas paginas dedicadas al señor Hereu, se omita, quien sabe si deliberadamente, los hechos ocurridos en Diciembre del 2004 y que hacen que yo califique al señor Hereu como un “torturador”
Hereu, es un gestor, quizá bueno en ese aspecto, de nula ideología, cuyo quizá principal merito es que, simultáneamente esta bien visto por Clos y los capitanes.
Como regidor del distrito de Sant Andreu, el mío, pasó sin pena ni gloria, consiguiendo en aquella época ser el Regidor mas desconocido de Barcelona (85% de desconocimiento), mas o menos el mismo desconocimiento que el tenia del Distrito, pero vamos, ya es habitual que los regidores de Sant Andreu, no sean de la zona, ni sepan donde esta este barrio antes de llegar aquí.
Como regidor de Movilidad y Seguridad, ha sido un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas, yo he sido victima de sus actos, y, como dije antes, para mi es y será siempre un “torturador”.
Siento tener que usar este lenguaje, que no es propio de mí, pero la sola cita de este nombre, evoca en mi memoria los hechos que viví en persona durante el mes de Diciembre del 2004 y que las hemerotecas todavía recuerdan.
En diciembre del 2004, se conmemoraban 10 años de las acampadas reclamando destinar el 0,7% del PNB a los países menos desarrollados y a pesar de las promesas de entonces, por parte de algunas administraciones publicas, este porcentaje es de actualmente el 0.29% del PNB
La noche del Domingo 19 de Diciembre del 2004, unos cuantos activistas del movimiento por la abolición por la deuda externa, quisieron rememorar dicha fecha, y de paso recordar las promesas incumplidas realizando una acampada simbólica en la Diagonal, a la altura de Palau Reial.
Eran “cuatro gatos”, la acción no iba a ser ningún éxito, mas nostálgica que efectiva, en pocos días volverían a sus casas y nadie se acordaría de ellos.
Pero una sorpresa les esperaba, la Guardia Urbana se presento al lugar de la acampada y notifico que tenia ordenes de no permitir dicha acampada alegando que la normativa municipal no permitía las acampadas y las pernoctaciones en la vía publica. (es curioso, que esa misma normativa, si que nos permitió durante ese mismo año, realizar sin problemas, varias acampadas para protestar contra la guerra de Irak.)
Posteriormente llegaban dos furgonetas antidisturbios que requisaban a la fuerza las tiendas, destrozándolas en muchos casos, y los sacos de dormir.
Tras un llamamiento por las listas del movimiento altermundista barcelonés, un centenar de personas nos presentamos el Lunes por la tarde-noche en Palau Reial, unos con la intención de acampar, otros, como yo, solo con la intención de respaldar la acción y observar lo que ocurría.
Durante el día el ayuntamiento intento convencernos, ofreciéndonos acampar en la calle Almirall Valenzuela donde éramos mas invisibles, ¿Pero no habíamos quedado que la normativa no permitía las acampadas? Obviamente nos negamos.
Al llegar la noche, el césped estaba inundado deliberadamente por la Guardia Urbana, a través de los equipos de riego de Parques y Jardines. No estábamos solos, nos esperaban seis furgonetas antidisturbios y las cámaras de televisión.
Decimos, a pesar de todo, instalar solo seis tiendas, llenarlas de gente, mientras que el resto de gente realizaría resistencia pacifica, es decir, dejaríamos nuestro cuerpo muerto agarrado a las tiendas, pero nada de enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.
De repente comenzó una lluvia torrencial, las cámaras de televisión se fueron, y los antidisturbios actuaron violentamente, lanzando gases irritantes a la gente que había dentro de las tiendas, destrozándolas y requisándolas. Muchos de los asistentes fuimos golpeados con porras. En mi caso particular, que nunca he sido un héroe, solo por mirar.
En total hubo cerca de una veintena de heridos por las porras del señor Hereu, que entonces era regidor de Movilidad y Seguridad del ayuntamiento y fue el responsable directo de las ordenes de carga.
La prensa se hizo eco parcialmente de lo ocurrido, la opinión publica se puso a favor de los manifestantes que recibieron el apoyo entre otros de la Federación d’Asociaciones de Vecinos de Barcelona y la Federación catalana d’ONG para el desarrollo. El ayuntamiento se puso nervioso y comenzaron a aflorar las tensiones entre los sectores mas permisivos y la línea dura.
Se volvió hacer una llamada por listas de correos y la noche del Martes 21 de Diciembre se presentaron cerca de doscientas personas a Palau Reial. Aquella noche el señor Hereu, ordeno un dispositivo espectacular , con mas de veinte furgonetas que incluían, Mossos de Esquadra, Guardia Urbana y Policía. Los cuerpos de seguridad rodearon la hierba de Palau Reial, con el objetivo de que bajo ningún concepto se acampara en la hierba.
Los manifestantes se reunieron en asamblea y decidieron acampar cinco tiendas en ¡el cemento! , a diez metros de la hierba, los cuerpos de seguridad quedaron desconcertados, sin saber como actuar y esperando ordenes que nunca llegaban.
Finalmente treinta personas pasaron la noche acampando en el cemento. El ridículo del ayuntamiento fue monumental, pero nunca hubo dimisiones y todo con el tiempo e olvido.
Era curioso, que en el mismo año del Forum de las culturas 2004, donde el Ayuntamiento gasto 341 millones de euros, para alardear con el mensaje de “Diversidad Cultural, desarrollo sostenible y condiciones para la paz”, ese mismo ayuntamiento, reprimiera a la fuerza, una protesta por no cumplir los compromisos contraídos en 1994. No fue la única acción represiva de aquel año, por parte del Ayuntamiento: La Consulta Social Europea, el movimiento anti-forum y el movimiento ciudadano contra la especulación urbanística entre otros, sufrieron ese año las porras del señor Hereu.
En estos días, la prensa catalana, viene mostrando aspectos de la personalidad y la bibliografía política del señor Hereu. Pero de entre todos los diarios, es seguramente “El Periodico de Catalunya” (dirigido por el hermano del dirigente del PSC, Joaquim Nadal) quien mas ímpetu pone en presentarnos a un futuro alcalde idílico.
Mi extrañeza es que entre tantas paginas dedicadas al señor Hereu, se omita, quien sabe si deliberadamente, los hechos ocurridos en Diciembre del 2004 y que hacen que yo califique al señor Hereu como un “torturador”
Hereu, es un gestor, quizá bueno en ese aspecto, de nula ideología, cuyo quizá principal merito es que, simultáneamente esta bien visto por Clos y los capitanes.
Como regidor del distrito de Sant Andreu, el mío, pasó sin pena ni gloria, consiguiendo en aquella época ser el Regidor mas desconocido de Barcelona (85% de desconocimiento), mas o menos el mismo desconocimiento que el tenia del Distrito, pero vamos, ya es habitual que los regidores de Sant Andreu, no sean de la zona, ni sepan donde esta este barrio antes de llegar aquí.
Como regidor de Movilidad y Seguridad, ha sido un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas, yo he sido victima de sus actos, y, como dije antes, para mi es y será siempre un “torturador”.
Siento tener que usar este lenguaje, que no es propio de mí, pero la sola cita de este nombre, evoca en mi memoria los hechos que viví en persona durante el mes de Diciembre del 2004 y que las hemerotecas todavía recuerdan.
En diciembre del 2004, se conmemoraban 10 años de las acampadas reclamando destinar el 0,7% del PNB a los países menos desarrollados y a pesar de las promesas de entonces, por parte de algunas administraciones publicas, este porcentaje es de actualmente el 0.29% del PNB
La noche del Domingo 19 de Diciembre del 2004, unos cuantos activistas del movimiento por la abolición por la deuda externa, quisieron rememorar dicha fecha, y de paso recordar las promesas incumplidas realizando una acampada simbólica en la Diagonal, a la altura de Palau Reial.
Eran “cuatro gatos”, la acción no iba a ser ningún éxito, mas nostálgica que efectiva, en pocos días volverían a sus casas y nadie se acordaría de ellos.
Pero una sorpresa les esperaba, la Guardia Urbana se presento al lugar de la acampada y notifico que tenia ordenes de no permitir dicha acampada alegando que la normativa municipal no permitía las acampadas y las pernoctaciones en la vía publica. (es curioso, que esa misma normativa, si que nos permitió durante ese mismo año, realizar sin problemas, varias acampadas para protestar contra la guerra de Irak.)
Posteriormente llegaban dos furgonetas antidisturbios que requisaban a la fuerza las tiendas, destrozándolas en muchos casos, y los sacos de dormir.
Tras un llamamiento por las listas del movimiento altermundista barcelonés, un centenar de personas nos presentamos el Lunes por la tarde-noche en Palau Reial, unos con la intención de acampar, otros, como yo, solo con la intención de respaldar la acción y observar lo que ocurría.
Durante el día el ayuntamiento intento convencernos, ofreciéndonos acampar en la calle Almirall Valenzuela donde éramos mas invisibles, ¿Pero no habíamos quedado que la normativa no permitía las acampadas? Obviamente nos negamos.
Al llegar la noche, el césped estaba inundado deliberadamente por la Guardia Urbana, a través de los equipos de riego de Parques y Jardines. No estábamos solos, nos esperaban seis furgonetas antidisturbios y las cámaras de televisión.
Decimos, a pesar de todo, instalar solo seis tiendas, llenarlas de gente, mientras que el resto de gente realizaría resistencia pacifica, es decir, dejaríamos nuestro cuerpo muerto agarrado a las tiendas, pero nada de enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.
De repente comenzó una lluvia torrencial, las cámaras de televisión se fueron, y los antidisturbios actuaron violentamente, lanzando gases irritantes a la gente que había dentro de las tiendas, destrozándolas y requisándolas. Muchos de los asistentes fuimos golpeados con porras. En mi caso particular, que nunca he sido un héroe, solo por mirar.
En total hubo cerca de una veintena de heridos por las porras del señor Hereu, que entonces era regidor de Movilidad y Seguridad del ayuntamiento y fue el responsable directo de las ordenes de carga.
La prensa se hizo eco parcialmente de lo ocurrido, la opinión publica se puso a favor de los manifestantes que recibieron el apoyo entre otros de la Federación d’Asociaciones de Vecinos de Barcelona y la Federación catalana d’ONG para el desarrollo. El ayuntamiento se puso nervioso y comenzaron a aflorar las tensiones entre los sectores mas permisivos y la línea dura.
Se volvió hacer una llamada por listas de correos y la noche del Martes 21 de Diciembre se presentaron cerca de doscientas personas a Palau Reial. Aquella noche el señor Hereu, ordeno un dispositivo espectacular , con mas de veinte furgonetas que incluían, Mossos de Esquadra, Guardia Urbana y Policía. Los cuerpos de seguridad rodearon la hierba de Palau Reial, con el objetivo de que bajo ningún concepto se acampara en la hierba.
Los manifestantes se reunieron en asamblea y decidieron acampar cinco tiendas en ¡el cemento! , a diez metros de la hierba, los cuerpos de seguridad quedaron desconcertados, sin saber como actuar y esperando ordenes que nunca llegaban.
Finalmente treinta personas pasaron la noche acampando en el cemento. El ridículo del ayuntamiento fue monumental, pero nunca hubo dimisiones y todo con el tiempo e olvido.
Era curioso, que en el mismo año del Forum de las culturas 2004, donde el Ayuntamiento gasto 341 millones de euros, para alardear con el mensaje de “Diversidad Cultural, desarrollo sostenible y condiciones para la paz”, ese mismo ayuntamiento, reprimiera a la fuerza, una protesta por no cumplir los compromisos contraídos en 1994. No fue la única acción represiva de aquel año, por parte del Ayuntamiento: La Consulta Social Europea, el movimiento anti-forum y el movimiento ciudadano contra la especulación urbanística entre otros, sufrieron ese año las porras del señor Hereu.
